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Si lo escupe, te quiere. Si se lo traga, te ama

por · Mayo de 2011

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Tragársela no es un acto de amor. No sé quién inventó eso. Recuerdo que mi último pololo, hace unos tres años atrás, siempre que acababa en mi boca me quedaba mirando con expectación. Como esperando que por fin llegara el día en que yo no fuera corriendo al baño, con la boca llena de lo que él llamaba “su esencia”, a botarlo por el wáter. Asco.

Creo que ya es suficiente el amor que uno tiene que tenerle a una persona, como para permitirle acabar en tu boca. De ahí a exigir que lo tragues, eso ya es pornográfico.

Un día en que insistió hasta mi cansancio: “ya poh, trágatelo… ¡o te doy asco?”, con esa asquerosa manipulación que siempre lo caracterizó, le respondí: A ver, hagamos una cosa, tú acabas en mi boca y yo te lo paso para que tú te lo tragues… si te lo tragas, prometo tragármelo todas las próximas veces. Me miró con una cara de asco a más no poder. “Ay, qué cerdo”, me dijo.

Si yo eyaculara, no le pediría a ningún huevón que se trague mi semen

Yo por supuesto, aparte de enojarme, le respondí: “Si es tan asqueroso para tí, ¿por qué mierda no lo tiene que ser para mí?”. Es una patudez, encuentro. ¡Nah que ver!

No sé si lo encuentro más machista que asqueroso.

Termino, diciendo que la única secreción humana que disfruto tragándome es: la saliva. Si yo eyaculara, no le pediría a ningún huevón que se trague mi semen. Si es asqueroso para mí, lo será para todos. Por último, en un beso, ambos tragamos saliva, y el hombre traspasa testosterona, que nos pone más horny, pero el semen no me pone nada. Y no va a lugar eso que le he oído a algunos de que: “Si lo escupe, te quiere. Si se lo traga, te ama”, iuc.

Si lo escupe, te quiere. Si se lo traga, te ama

Sobre el autor:

Rocío Caro

 
 

 

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