Eso de que el tamaño no importa lo inventaron los hombres.

El tamaño sí importa.

Soy una fanática de los penes bonitos. Me gustan rosados, limpiecitos y de preferencia circuncidados.

¡Qué hermoso!

Pero dentro de mi categoría de penes lindos no entran los penes extra chicos, o los extra grandes.

Se suele pensar que el problema del tamaño con los penes se refiere estrictamente a los penes pequeños, pero no es así. Uno grande también asusta a las féminas que no tienen inclinación por lo masoquista.

En el primer caso, no tiene ninguna gracia un hombre de pene chico, encima tuyo, tratando de meterlo con ganas, preguntando: “¿Ya entró?”.

De hecho, la imagen me recuerda bastante a un perro tirándose a un cojín.

Por otro lado, no hay nada más doloroso que intentar montar un pene extra grande. ¡¡Qué dolor!! Amiguitos míos, la vagina tiene límites. Y cuando tocas el tope, duele más que la cresta.

Pero como todos debemos saber bien, las vaginas también tienen flexibilidades y capacidades distintas. Por ende, hay mujeres que aguantan montar penes extra grandes sin problemas y pueden disfrutarlo. Generalmente, mujeres que se notan más grandotas.

Ahora, si bien el tamaño del pene importa, también importa que sepan usarlo, o que sepan usar la lengua, por último. Qué desagradable resulta un hombre que no sabe chuparla como corresponde, y que más encima el tamaño de su pene no le favorezca. Debe ser como una mujer estrecha que no deje que la toquen o se la chupen. Fomes.

Esos no merecen tener sexo.