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Pop y Canto Nuevo frente a frente

por · Octubre de 2014

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En agosto de 1986, la revista La Bicicleta enfrentó en una mesa redonda en el Café del Cerro a los artistas chilenos del llamado Nuevo Pop y del Canto Nuevo: Los Prisioneros, Payo Grondona, Eduardo Peralta, Los Pinochet Boys, Eduardo Gatti, Sol y Lluvia, Emociones Clandestinas, Keko Yungue y Pablo Herrera.

La jornada fue publicado en las páginas de La Bicicleta, gracias al trabajo de Álvaro Godoy y la colaboración de Carlos Lettuce y Gustavo Vizcarra.

La Bicicleta

Pop y Canto Nuevo frente a frente

Unos son acusados de metafóricos, complicados y lamentosos. Los otros de ambiguos, criticones y comercializados. El Canto Nuevo de los 70 y el Pop de los 80. ¿Polémica entre dos generaciones? ¿Personas o movimientos? Frente a frente los principales exponentes de las corrientes musicales actuales en esta mesa redonda convocada por La Bicicleta.

Hace cuatro años la música popular chilena mostraba un panorama bastante fraccionado: la música de fusión (o folklor mezclado con rock, jazz, música docta, etc.) a veces denominada Canto Nuevo, comenzaba a sufrir los efectos posteriores al boom prefabricado por los medios de comunicación. El rock pesado y marginal de Tumulto, Arena Movediza y similares, popular en los sectores más populares, seguía relegado a ellos. El jazz, como siempre, degustado por melómanos habitués en sus mismísimos reductos. Y finalmente, el circuito comercial, creando y botando modas, ídolos y copias nacionales. Entre estos ámbitos existía poca o ninguna conexión, el público de cada micro-sistema no tragaba al resto.

Con la llegada de Los Prisioneros y toda la camada pop que les siguió, se crea un nuevo ámbito que desordena en cierto modo el panorama anterior. Por el ritmo y el sonido llegan a un público roquero, hasta ese entonces centrado en el rock inglés y argentino. Por las letras llaman la atención de cierta juventud crítica. Por el formato más internacional logran introducirse en cierta medida en los medios de comunicación y el mercado disquero. Incluso llegan a tener contactos con el jazz, en la medida que el jazz-rock incorpora cada vez más ciertas concepciones pop.

Se trata de una nueva generación que durante años tuvo su forma de expresión propia y que ahora llega proponiendo su música, su modo de ver la sociedad y las infaltables críticas a las generaciones anteriores. En diversas entrevistas comienzan a aparecer declaraciones de algunos músicos pop, aludiendo directa o veladamente —entre otros temas— al Canto Nuevo o a cierta forma de encarar la música y lo social. Dos ejemplos bien claros son “Nunca quedas mal con nadie” de Los Prisioneros, y “Calibraciones” de Aparato Raro. La respuesta de los jóvenes identificados con el Canto Nuevo y con posiciones políticas progresistas no se deja esperar. Se comienza a producir una especie de polémica sorda, que en el caso de nuestra revista se traduce en cartas de amor o de odio a Los Prisioneros, de apoyo o rechazo al nuevo Pop.

La mayoría de los exponentes del llamado Canto Nuevo y de los cantautores ya consagrados tiene actualmente alrededor de 30 años, vivieron y sufrieron el golpe del 73 y tienen influencias muy diversas que van desde Violeta Parra, Silvio Rodríguez, por un parte, y los Beatles y los Rolling Stones y Yes, por otra.

El nuevo Pop promedia los veintitantos, no recuerda otra cosa que la dictadura y sus influencias están mucho más centradas en el rock y el pop anglosajón que en ningún otro género.

Generalizar siempre lleva a error, pero resulta evidente que en este momento coexisten dos generaciones que de un modo u otro conforman el actual panorama de nuestra música popular. De este fenómeno, de los cambios y vicisitudes de este último tiempo y, por supuesto, de los puntos en polémica, hablan y discuten los propios protagonistas. Una reunión de músicos y productores que hace mucho tiempo no se daba en nuestro país. En vivo, textual y sin censura, para ustedes: el Canto Nuevo y el Pop frente a frente.

Primer rayado de cancha: Origen

Aproximadamente hace cuatro años se hablaba de un boom del Canto Nuevo con Piñera, Los Jaivas, Santiago del Nuevo Extremo, Gatti, Congreso y otros. ¿Consideran que en este momento se podría hablar de un nuevo resurgimiento de la música chilena?

Ricardo García (sello Alerce): Cuando se habla de resurgimiento en la música, se habla de una mayor difusión en los medios masivos. En realidad el movimiento musical en Chile comenzó a ser fuerte en los años 60. La tragedia que cayó sobre el país en 1973 produjo una fractura, sobre todo en la expresión más perseguida como fue el canto popular. Hubo gente que se tuvo que ir y otros que se quedaron. Estos siguieron trabajando, esperando que pasara algo. A partir del año 75 el movimiento comenzó a ser bastante fuerte, llenando teatros grandes y dando paso a un sello como Alerce. Entonces, el renacimiento de estos últimos años se refiere solamente a la irrupción de un movimiento juvenil, y un quitarse la venda de los medios de comunicación que hasta entonces habían ignorado totalmente, por miedo, la existencia de una generación que estaba produciendo su propia música, fuera de la TV y las grandes compañías disqueras.

Eduardo Gatti (Los Blops): Me parece que a lo que iba Álvaro es a lo que está pasando en este momento. Ahora hay en Chile un rock muy fuerte, cosa que antes no teníamos. en las radios sólo había rock en inglés, hasta que aparece Charly García o Sandra Mihanovic y la gente se da cuenta que es posible hacer rock en castellano, que está llenando un espacio que le hacía falta a la gente joven, de 15 ó 16 años, que no estaba tan metida con el Canto Nuevo, y que no les quedaba otra que bailar al son de música en inglés.

Ricardo García: Me niego a aceptar que una ruptura entre lo que es el Canto Nuevo y el movimiento roquero. Hay una continuidad. Creo que Los Jaivas, Congreso o Los Blops están en la base de todo lo que está ocurriendo hoy día. Lo que pasa es que surge una generación que tiene la posibilidad de expresarse con más facilidad que la anterior que estuvo en el momento más duro de la represión.

Carlos Fonseca (sello Fusión, productor pop): Nos estamos olvidando de los grupos que hacían rock en los años 70 como Tumulto, Arena Movediza, Sol y Medianoche. Ese es el verdadero movimiento que están retomando los nuevos conjuntos. Los Prisioneros lograron una apertura bastante violenta, cambiando los esquemas principalmente de los medios de comunicación, que veían que con el rock en castellano no pasaba nada, que no había buenos grupos, que sonaban mal, que estaban una música de hace diez años atrás. Creo que el Canto Nuevo es una cosa totalmente distinta, es más bien una prolongación de lo que era la canción chilena.

¿No encuentras ninguna conexión? ¿Haces alguna distinción con grupos de fusión como Los Jaivas?

Carlos Fonseca: No hallo conexión entre Canto Nuevo y Nuevo Pop. El Pop es internacional, y local según como lo interpreten los músicos del país. El Canto Nuevo ha sido una comercialización del folklor o de la protesta. Si tú escuchas a Los Jaivas o Los Blops antes del 73 y los comparas con lo que se estaba haciendo en el mundo, verías que sólo estaban siguiendo la línea: fusión, música progresiva, mezclas con la música clásica. Cuando llegó este corte (el 73) los grupos ácidos roqueros se quedaron en eso: rock pesado, heavy metal, música progresiva, jazz, rock. Hasta que llegaron Los Prisioneros y dijeron no, en el mundo han pasado diez años y esta es la música que se está haciendo.

Amaro Labra (Sol y Lluvia): Hablas de Nuevo Pop… y ¿cuál es el viejo?

Carlos Fonseca: Esto de nuevo es una marca, como Canto Nuevo. Ahora si tú le buscas una filosofía también la tiene. Tienes que ver a Los Prisioneros para entender por qué ellos son el Nuevo Pop. Ellos plantean cosas que antes nadie se atrevía a hacer.

Eduardo Gatti: ¿Por qué presentar esto como algo tan nuevo? La instrumentación (salvo los avances tecnológicos) y el estilo, es para mí como escuchar a los Beatles en su primera época. Estamos cayendo en el vicio de tratar de encasillar siempre todo. a Los Blops siempre quisieron encasillarnos y nosotros decíamos somos Los Blops y póngannos como quieran.

David Yáñez (RCA – Ariola): Dentro de la música popular, o pop, cabe la onda tropical y muchos otros géneros. Creo que lo importante es la incorporación de temas en español a la música moderna bailable. Ahora la gente entiende lo que le están diciendo y le gusta o no le gusta. Antes sólo podía dejarse llevar por el ritmo o por una melodía bonita.

(Hacen su entrada los Pinochet Boys y amigos, ya embalados y whisky en mano)

Igor Rodríguez (Aparato Raro): Políticamente hay un quiebre bien grande entre el Pop y el Canto Nuevo., y por el lado de la difusión también. Yo y mis músicos no sentimos ninguna ligazón espiritual ni musical con el Canto Nuevo.

Segundo rayado: Lo político

Es evidente que estos nuevos grupos tienen mayor aceptación y difusión radial e incluso televisiva. ¿Qué ha pasado?

Ricardo García: Cuando aparece el Canto Nuevo Chile vivía un periodo mucho más represivo, y la gente de los medios de comunicación se cagaron de miedo frente al Canto Nuevo porque tenía una connotación política, lo que trataron de despolitizar, de cambiarle la etiqueta, de inventar un nuevo movimiento. Además las radios copian los esquemas americanos, es difícil que programen a un Hugo Moraga después de un Roberto Carlos o un Camilo Sesto. No calza. Pero viene esto (el Pop) que tiene un ritmo mucho más compatible y un grado de politización mucho menor, y entonces lo programan sin temor.

Dany (Pinochet Boys): Yo creo que cualquier cosa que sea promocionada por la radio y la TV es cultura fascista. No sé qué estamos discutiendo. A no ser que ustedes quieran salir en las radios, en la tele, como productos de este sistema, es decir, con cultura fascista. Yo soy anticultura y mi grupo también…

(Bravos de sus amigos)

Amaro Labra: Yo creo que el hermano ha dado en un clavo muy simpático (vítores de los Pinochet: «Los extremos se encuentran»). Aquí hay una dictadura y frente a ella se es funcional o no. En las radios hay técnicos que dejan pasar o paran ciertas canciones. He analizado algunas letras de Los Prisioneros y Aparato Raro, y están dentro de la línea de lo que es funcional a la dictadura. A mí, por ejemplo, no se me ocurriría cantar “¿Quién mató a Marilyn?”, porque es un problema que no me llega. Pero sí me interesa saber quién mató a mis amigos que salieron de la población un día de septiembre.

Dany: Pero no puedes criticar en forma puntual lo que hace algún artista. No puedes decir: yo haría esto en vez de él.

Amaro Labra: No hablo de gustos, sino de lo que pasa, de la realidad.

Dany: Estás hablando de lo que “debería ser”. No se le debería cantar a Marilyn porque “tú” no te sientes identificado.

Amaro: No digo lo que deberían hacer, estoy mostrando lo que ellos hacen y lo que hago yo.

Igor Rodríguez: Yo no concuerdo para nada con tu esquema de por o contra la dictadura. Nuestra propuesta es romper con esa dicotomía esa polarización. Mientras estemos preocupados de que si esto le sirve o no al sistema, seguimos dando vueltas en lo mismo, peleándonos. al final esta problemática le sirve a la dictadura.

(En ese momento hace su aparición Jorge González, líder de Los Prisioneros, acompañado de algunas niñas de su club de seguidores, inaugurado pocas horas antes. Se sienta al lado de Dany —el pop con el underground— y comienzan a discutir entre ellos en voz bastante alta)

Amaro Labra: Muchos jóvenes están vivendo la fiebre de romper con todo, como si ellos fueran a construir todo de nuevo, pero ocurre que los países se hacen con mucha gente que ha vivido antes. Este hermano (refiriéndose a Dany) que tiene no sé cuántos años («14», responde Dany), salvo que se muera mañana producto de una tranca, va a tener que calmarse un día y empezar a vivir realmente.

Dany: Los puntos personales y morales no son tan importantes, tenemos que llegar a algún consenso, a eso vinimos acá.

Eduardo Peralta: Lo que hay que tratar de hacer es forjar en este país un movimiento musical interesante, que no es uno solo, que no es el Nuevo Pop o el Canto Nuevo. Me da risa esto de los “nuevos”. Se habló de la Nueva Ola y ahora están todos peinando canas. Y a nosotros nos va a pasar lo mismo. Lo que hay que buscar es la excelencia, el oficio, y este se logra trabajando duro.

Cristián Galaz (periodista y colaborador de La Bicicleta): Para ejemplificar, les preguntaría a Dany y Amaro, ¿cuáles son los objetivos que tienen para cantar, por qué cantan?

Dany: No sé por qué hago música. Hago música.

Amaro: Mi respuesta es bien parecida. Tengo necesidad de comunicar lo que siento.

Dany: ¡Ah! Y para que se acabe la dictadura militar, se me había olvidado.

Amaro: Estamos bien también…

(Todo el mundo muerto de la risa)

Ricardo García: Me extraña la lucidez de Dany, ha apuntado a lo medular de este asunto.

Amaro: Por más que se diga: «Yo na que ver con la política», resulta que son problemas y decisiones que afectan la vida de todos. Por eso decía que no le cantaría a la Marilyn, porque es algo que no me preocupa.

Jorge González: Cantamos “¿Quién mató a Marilyn?” precisamente por eso (vítores punk porque Jorge sacó la voz), porque nos daba lo mismo lo que pasó con ella. En la tele, en las radio y hasta estos pericos pintados (refiriéndose a Dany y sus boys) le daban mucha bola.

Igor Rodríguez: (a Amaro) Decías que somos útiles a la dictadura. Yo me pregunto qué va a pasar cuando la dictadura se vaya. Nosotros estamos pensando en después de ella, no quedándonos atados a los fantasmas del 73 por mucho que nos hayan marcado sicológicamente.

Pablo Herrera: Mi punto es la música y creo que esta es universal, cada uno con su volada y que haga lo que quiera. No se puede plantear: yo soy de aquí o de acá, Canto Nuevo o New Wave. De algún modo todos estamos caminando un poco juntos. Nadie está ajeno a lo que se está viviendo pero cada uno lo enfrenta a su manera.

Ricardo García: Es que hay situaciones en un país en que cada cual tiene que tomar una decisión.

Pablo Herrera: Pero decir que estamos o no por derrocar al régimen, es querer imponer las alternativas de esa decisión.

Carlos Fonseca: El mensaje que están dando los Pop —como dijo Igor— es: nosotros no pensamos en la dictadura, sino en después de ella. El Canto Nuevo se dedicó a lamentarse de lo que estaba pasando, mientras que nosotros no pescamos todo ese lamento, ese sufrimiento. Tratamos de apuntar hacia la juventud, para hacerlos olvidarse de sus trancas: de que hay una dictadura y que no se puede hacer nada. Ahora la juventud está orgullosa de ser lo que es y no está llorando por ser lo que es.

Eduardo Peralta: Hay algo que me molesta y es la descalificación masiva a un movimiento. Carlos habla de lamentaciones y creo que no analiza punto por punto las letras y la música porque hay una variedad enorme; hay humor, ironía, juego, investigación, cosas que no entran para nada en la lamentación. Creo que se peca de soberbia con el tono de esas declaraciones.

Keko Yungue: Pienso que mi objetivo y el de muchos es tener un movimiento musical interesante y crear muchos equipos de trabajo de actuaciones comunes. Es un error encasillar las cosas porque nunca se sabe en qué vamos a terminar musicalmente.

Raíces: ¿Lejanas o cercanas?

Existen diferencias, no se trata de subrayarlas sino de entender el cambio generacional que estas implican. Por ejemplo, una de las características que definían al Canto Nuevo era utilizar o por lo menor tener como referente a las raíces folklóricas. Para el Pop esto no es una preocupación, incluso lo definen como un voluntarismo, un romanticismo, Igor decía que era una forma de alienación.

Igor Rodríguez: Me refería a la gente que trata de forzar la cosa y que te hace sentir que lo ellos están haciendo es lo mejor, y que si tú no haces lo mismo estás mal. Personalmente no cacho dónde está la raíz, lo veo más como un trabajo académico que algo vivencial. Me siento más cercano a la tecnología que a una zampoña. Los nombres de algunos grupos: Kollahuara, Arak Pacha, me suenan peor que gringos, no entiendo nada. Se alejan así de la gente común y silvestre, que no tiene contacto con esa forma de cultura. Entonces me siento alejado, siento que ellos me rechazan y mi reacción a su vez es el rechazo.

Payo Grondona: Cuando se habla de las raíces, se habla de la influencia fundamental. Nosotros (la nueva canción chilena) nos basamos 20 años atrás en el folklor chilenos: refalosas, tonadas, cueca, sombrerito, sirilla, y nos quitamos la vergüenza cantando a Los Chalchaleros y las zambas argentinas. Veinte años después se produce algo parecido con el rock.

Jorge González: Cuando nosotros grabamos nuestro disco no conocíamos ni de nombre a Virus o Soda Stereo. A Charly García lo encuentro súper fome, como el Phil Collins de Argentina. Al menos Los Prisioneros queremos quedarnos fuera de esa influencia argentina, no tenemos nada que ver. Estoy de acuerdo que otros grupos hasta pronuncian como argentinos.

Payo: Hay un repunte de la música argentina el año 82, por lo que todos sabemos, y esto acá tiene su eco. No se trata de que grupos determinados imiten a otros, sino que hay coincidencia histórica. Las raíces son cualquier influencia que te da el clic para que tú saltes con lo tuyo. Las raíces de ellos (Aparato Raro) serán la tecnología por que ese fue su clic. Y vendrán otras influencias, en el exilio hay jóvenes tan jóvenes como ustedes o tan viejos como yo, que han empezado a hacer canciones. Son todos la misma pata de una cultura musical que algún día tendrá que reunirse en torno a esta mesa redonda.

David Yáñez: Hay que aclarar que lo que produce el rock argentino en nuestro país es que abrió las puertas de la radiotelefonía al rock en castellano y ocupó espacios en diarios y revistas, permitiendo que se colara este movimiento musical chileno.

Igor Rodríguez: Creo que ahora es una buena oportunidad para terminar con ese error que han metido los medios de comunicación sobre la influencia argentina en el rock chileno. Lo nuestro tiene mucho más relación con lo que hace, por ejemplo, Corazón Rebelde (grupo rock chileno en el exilio). Hace bastante tiempo existían grupos rock en Chile, pero no estaban los medios, incluso nadie nos pescaba porque tocábamos instrumentos eléctricos y éramos los alienados, los que estábamos haciéndole el juego al fascismo, la típica.

El pop al banquillo

Carlos Lettuce (colaborador de La Bicicleta): El Pop tiene una canción famosa, “Nunca quedas mal con nadie”, donde Jorge González critica a varios cantores y postula que el Canto Nuevo, o los cantores de protesta, quieren denunciar al sistema, pero lo hacen de una manera muy rebuscada, metafórica y hermética.

Jorge González: Esa canción no es del Pop sino de Los Prisioneros, no nos consideramos dentro de una misma línea junto con los Aparato, los Emociones, los cinema o los Pinochet Boys. Tomamos a los grupos nuevos como a los antiguos del Canto Nuevo, simplemente como gente que quiere hacer arte y ama la música, y a nosotros la música nos da lo mismo, como lo podrán notar en nuestras composiciones. Lo que más nos interesa es la cuestión social. Trabajamos para mostrar la verdadera realidad y no una de cliché que siempre muestran los artistas. Esa canción no es contra un movimiento, se refiere a los poetas; si uno quiere denunciar algo, tiene que hacerlo de manera directa, no buscando maneras para que la gente le diga: tú eres un gran letrista, poeta o inspirado músico. Pero los artista son así y qué le vamos a hacer, quieren aplausos, investigar en la música, las armonías, la poesía. A nosotros eso nos da lo mismo. Nosotros queremos pelar.

Lucy (público): Pero lo único que haces en esa canción es criticar, en ningún caso planteas una solución.

Jorge: Nuestro grupo es de crítica porque si ustedes salen a la calle, si viven en San Miguel, se pueden dar cuenta que la vida no es color de rosa, que hay muchas más cosas por cambiar que aplaudir. La mayor parte de la organización social y la educación da para crítica, no para rebuscamientos ni placeres etéreos, y al criticar ya estás nombrando la falla que hay que cambiar y ahí está la solución. Además, nosotros tenemos un solo disco, con canciones hechas por mí a los 18 años. Quedan muchos otros para que vengan soluciones y otras cosas.

Ustedes dicen que las letras tienen que ser claras y sencillas a la hora de criticar. ¿Cómo se explica entonces que las censuren? (A Jorge) Me parece que en una canción hablas de “directores” en vez de “dictadores”.

Jorge: La letra es “directores” porque es algo mucho más amplio que “dictadores”.

Le cambio la pregunta a Igor ya que la censura de “Calibraciones” fue algo muy comentado.

Igor Rodríguez: Primero quiero responderle a Jorge. Tú señalaste muy bien nuestros defectos como artistas y pienso que tú también eres un artista y muy bueno, y por eso tienes los mismos tics que nosotros. Con respecto al cambio de letra, se trata de un tema que no pretende ser contingente ni decir nada, es más bien irónico. No pretendimos cambiar el sistema.

Pero decir ciclista en vez de fascista es bastante decidor, ¿no?

Igor: Porque rimaba bien con marxista. Quería tirar palos pa todos lados, romper con los esquemas fascista-marxista. Quería apuntar a que en el fondo no estamos metidos en nada, y se le puede dar una interpretación a gusto del consumidor. De hecho la gente de izquierda lo toma como si fuera de izquierda y la de derecha como si fuera de derecha. Carlos Fonseca me dijo que cambiara la letra porque así no pasa en las radios, y lo encontré muy lógico porque lo que yo quería era que se pasara en las radios.

Los grupos Pop no le temen al apelativo “comerciales”, a diferencia del Canto Nuevo que, según recuerdo, le temía mucho. Ustedes han tocado y están dispuestos a tocar en programas comerciales y oficiales. ¿Hay algún lugar u ocasión oficial donde no tocarían por muy bien pagados que fueran?

Jorge González: Antes que pudiéramos decidir ya nos censuraron en el Canal 7. Claro, hay lugares donde no tocaríamos más, en la Disco Gente y locales por el estilo. En una carta un número de La Bicicleta unas minitas decían que en Talca habíamos pasado un mensaje facho. Fue un papelito que me pasaron los organizadores, que uno nunca sabe de qué clase son, sino que pagan no más. Decía: un saludo para el movimiento, pongámosle, Fachos Unidos (risas), y lo leí diciendo: «me han pasado este papelito y yo lo leo, los que quieran pasar su mensaje pueden entregarlo por atrás del escenario». Yo no tocaría en un estelar del Canal 7, pero sí en un lugar masivo como el Festival de Viña, porque ahí nos vería la gente de verdad, la de Plaza Italia para abajo… Para la canonización de Pinochet no tocaría (risas).

Igor Rodríguez: Uno siempre tiene un grado de libertad interna, que es lo más importante. Si Dinacos financiara un videoclip nuestro, donde pudiéramos decir fascista y lo que quisiéramos, no tendríamos ningún problema en hacerlo.

¿Cultura versus divertimento?

¿Consideran a la canción como un agente de cambio social, es decir, que es capaz de crear conciencia, de mover cabezas?

Igor: Yo creo que no, sobre todo pensando en gente de menos de 20 años.

Amaro: En la revolución la música cumple un papel importante. En la medida que sepamos impregnar la sociedad de sonidos, imágenes y palabras en defensa de la vida, vamos a hacer una revolución capaz de vencer a la muerte.

La izquierda cree en un cambio social a través de lo político. Al parecer los grupos Pop no tienen esta visión. ¿Creen que el público que los sigue comparte este escepticismo?

Igor: No, gran parte del éxito del Nuevo Pop es que han sabido, aun sin quererlo, interpretar a mucha gente joven a la que trataron de venderle la pomada del 73 y que no les calzaba no más. Los grupos Pop agarran a mucha gente que no se agarra de ningún lado.

Ricardo García: Ahora tengo claro cuál es la diferencia entre el Canto Nuevo y el Pop. Hay dos tipos de música: una que responde a un sentimiento muy profundo del creador, y otra es la que pretende solamente divertir. Jóvenes comunistas o demócrata cristianos, que trabajan y exponen la vida todos los días, en algún momento necesitan divertirse y cuando bailan lo hacen con la Sonora Palacios o Pachuco, y con música roquera.

Keko Yungue: Discrepo con lo que dices. Hay artistas que claramente pueden encasillarse en rubro de diversión, como Miguelo, pero en los temas de Los Prisioneros o los Aparato hay un poco más de sus vidas: de la represión, de sus dudas, de la inseguridad sobre el futuro.

Jorge Alvarado (Emociones Clandestinas): Nosotros jamás hemos pensado hacer música para divertir, pensamos que con ella podemos lograr que la gente piense un poquito. No queremos que la gente baile solamente.

Jorge González: No son necesariamente separables la música para bailar de las letras que tengan alguna finalidad. Tenemos canciones como “Sexo” que tienen una idea pesada y que más encima se pueden bailar. No creemos que haya momentos para la cultura y momentos para pasarlo bien. Los dos momentos son lo mismo. Tampoco creemos que la cultura sea lo complicado.

Eduardo Yentzen (La Bicicleta): Hay una generación a la que les mataron los amigos, que ha sufrido un golpe emocional muy fuerte. Para ellos resulta muy chocante esto de «no nos tragamos el cuento del 73». Pero, por otro lado, veo que lo que hace la nueva generación no se trata de divertimento, se están jugando algo propio muy fuerte cuando dicen: «No me metan en su sucia guerra, ni la del militar, ni la del militante». Y sucede que ambas generaciones tenemos que vivir crear algo en común.

Ricardo García: Yo distingo entre la música Pop, como una expresión absolutamente comercial, y la música Rock que es de por sí contestataria, protesta, disconformidad. Entonces cuando Igor plantea que su música es de diversión, que no le interesa si dice marxista o fascista, quiere decir que hay algo que ideológicamente está fallando.

Carlos Fonseca: Decir que no le interesa si dice marxista o fascista es ya una ideología.

Igor: Sí. En realidad, yo no calzo bien. Mi posición ideológica es totalmente contraria a las grandes corrientes que se dan hoy. Soy muy especial. Ahora, me extraña (a Ricardo) que no captes la sutileza de lo que dije. Estás entendiendo como un no-mensaje el hecho de yo no quiera expresar directamente algo.

Eduardo Gatti: Creo que tenemos la mala costumbre de clasificarlo todo dentro de marcos muy generales. Aquí se ha establecido una separación entre Canto Nuevo y Pop, siendo Jorge González, por ejemplo, dejó muy en claro que Los Prisioneros hacen una cosa y los Aparato Raro otra. Lo que necesitamos es incentivar la creatividad y la calidad sobre todo, sea cual sea el enfoque que esa persona tenga. Si alguien quiere hacer la revolución con su música, okey, que la haga, pero bien. De alguna manera todos estamos luchando por una humanidad mejor. Hay dictaduras e imperialismo por ambos lados y censura por todas partes. La situación es mucho más compleja: somos una humanidad que está en jaque, con dos potencias que tienen un armamento nuclear que nos podría hacer sonar a todos o instaurar una tercera dictadura mucho más fuerte.

Muchos han coincidido en que al final lo que queda son las personas. Me gustaría entender entonces —y esto ha sido una de las razones principales de esta mesa redonda— por qué han existido tantas declaraciones de parte y parte que hacen pensar en una ruptura generacional o un conflicto de posturas.

Jorge González: Estas declaraciones han sido principalmente en La Bicicleta, que la leen los artesa. No voy a estar conversando con ellos en la Vea. La verdad es que no creemos que esta nueva generación sea la papa, yo no creo en la juventud, me parece una etapa muy tonta, donde uno no sabe nada y el medio lo obliga a ser renovador. Nosotros no nacimos en contra del Canto Nuevo, sino en contra de todo lo que signifique obviar los problemas, irse por los lados. Lo de la música rebuscada, lo de la poesía. Nosotros estamos en contra de los artistas.

Pablo Herrera: Estoy totalmente de acuerdo contigo. La juventud no es tonta, es sumamente inteligente y capta las cosas a su modo. Creo que cada uno tiene su mundo, su propia forma de encontrar su verdad y en la medida que lo que uno haga sea honesto, está bien.

Jorge: Los que quieran dedicar su vida a los placeres sensuales que nos producen las notas musicales y a la investigación de distintas metáforas que lo hagan.

Pablo: ¿Crees que es sólo un placer sensual? Es una fuerza de adentro, y yo sé que tú la sientes cuando tocas…

Jorge: Es la fuerza de la taquilla no más, el amor a las tablas…

Pablo: Te contradices, yo te he visto usando los mismos medios que todos…

Payo: La polémica entre estos supuestos dos bandos creo que no ha empezado todavía. Quizás podríamos programar actividades conjuntas con el Pop y el Canto Nuevo porque cosa es con guitarra.

Eduardo Gatti: La música para mí es como un gran árbol y la descalificación es como si el mismo árbol comenzara a cortarse el tronco. No se trata tampoco de limar las diferencias y hacer de esto una mazamorra.

Amaro Labra: Yo también me siento un prisionero de este país, pero creo que hay dos maneras de vivir la prisión: llenándose de furia y agarrándola con todo o empezar a crecer interiormente y tratar inundar los espacios de la prisión de manera diferente.

Jorge Alvarado: Quiero aclarar que a mí no me gusta el Canto Nuevo porque nunca se entregó la energía que yo busco en la música. A mi modo de ver, si una persona declara que quiere la revolución no creo que lo logre si no entrega su mensaje con energía. Esa música, por el contrario, me adormecía en vez de decir: ¡Diablos!, este tipo tiene razón. Eso es todo.

Claro, no se trata de limar las diferencias, porque creo que es lo más interesante de lo que está ocurriendo ahora. La nueva generación tiene cosas que decir de la anterior y viceversa. El afán de esta mesa redonda ha sido que las diferentes posiciones se planteen abiertamente y cara a cara. Pero al mismo tiempo que los prejuicios, los subentendidos y las deformaciones que a veces produce la prensa queden al descubierto. Esta ha sido la intención de La Bicicleta. Muchas gracias a todos, a Café del Cerro por facilitarnos su local y espero que pronto nos encontremos alrededor de la misma o de otra mesa.

 

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PANIKO.cl (@paniko)

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