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Hocha: ¿dónde queda Taiwán?

por · Noviembre de 2014

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En Patronato, fucking fuckers. En el mapa no tengo idea y tampoco me importa. La única certeza que tengo es que son chinos, y como los chinos, que saben lanzar ratones, perros y baratas al wok y convertirlos en manjarates, estos chinos debían hacer algo parecido. En eso pensé cuando mi hermana me invitó a comer a los taiwaneses de Sagrado Corazón 394, en el heart of Patronato.

—A saber: mi hermana traga metformina todos los días. Si no para con la ingesta de calugas kegol a la que es adicta, la agarra la diabetes. Igual que a mí. Vivimos sin querer queriendo —culpa de una genética de mierda— en una escapada constante de la insulina: imaginen a dos gordos arrancando de un berlín asesino por un camino de caramelo en un mundo de mazapán. Dos fugitivos en un mundo de mazapán. Eso somos. Por eso ya no me invita a comer pasteles, si no a esto: comida oriental. Más sanita, dice—.

Caldo sabroso

El lugar se llama Hocha. Es pequeño. Recién llevan un par de meses y las sillas son enclenques, siempre a punto de quebrarse, más todavía con mi culo de buey desparramado encima. Ese día pedimos de todo lo que podía tragar, salvo lo mejor: las frituras que un grupo de oficinistas en la mesa del lado se zampó en su hora de colación y que el nutriólogo me tiene prohibidas. De todas formas estuvo bien. Vivir con restricciones te obliga a registrar la carta en busca de joyas que antes habrías pasado por alto. Como cuando eras pendejo y no hacías click en la categoría milf.

arroz

Mi hermana pidió lo de arriba: un bol lleno de arroz con repollo salteado, medio huevo hervido en CALDO SABROSO —así dice en la carta—, y dos lonjas de costillar de chancho braseado en CALDO SABROSO. Yo me pedí, tomen lista, lo siguiente: un plato de tofu hervido en CALDO SABROSO, otro plato de tofu seco, asado y bañado en salsa agridulce hecha a base de CALDO SABROSO, un plato de acelga china con salsa de cerdo picado y un plato de huevos duros hervidos en CALDO SABROSO.

Ah, también me pedí una porción de arroz que me costó —no lo van a creer ctm— sólo 200 pesos: un mini bol con una porción generosa de arroz aglutinado sólo por 200 pesos. ¡200 pesos!

El lugar se ganó mi hígado graso con ese misterioso CALDO SABROSO que le da sabor hasta los insípidos huevos duros. En serio. Uno nunca tiene muchas expectativas de un huevo duro más allá de su nobleza para recibir, calvo y reluciente, una pizca de sal y pebre, pero estos huevos hervidos en CALDO SABROSO están llenos de aroma: aroma y sabor a intestinos y piel y huesos de chancho —y sabanas de taiwanés— con ajo y especias y hervidos y reducidos por horas. Lo mismo con el tofu hervido en CALDO SABROSO, generosos rectángulos con textura de esponja de cocina pero dotados de vida y gloria gracias al CALDO SABROSO. La salsa de la acelga china es para paladar vietnamita: cerdo picado, grasoso, fétido a cuerpo animal, a breves minutos de la putrefacción.

El sabor profundo a sábanas de taiwanés lo inunda todo. Desde el halito de la hermosa mesera, hasta el último bocado de tofu. Si usted es una señora o señor de sabores fuertes, si es de los/las que ha logrado cruzar el himen de la intimidad sabaneando un peito ajeno de su pareja, por ejemplo, este lugar es su hogar. Intenso. Profundo. Barateli. Para usted.

Sapeen la carta acá abajo para que cachen algunos precios:

carta
tofu
acelga
huevos

Hocha
Sagrado Corazón 394, Patronato, Recoleta

Hocha: ¿dónde queda Taiwán?

Sobre el autor:

Luis Berríos

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