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La intensidad del silencio

por · Octubre de 2016

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Poner en duda que Daniel Clowes ya es un autor consagrado es algo que no tiene fondo ni forma, si a usted le gustan los rankings puede revisar los que quiera en torno a la novela gráfica; ya sean las mejores del siglo pasado, del presente o de todos los tiempos y se va a encontrar fácilmente con dos o tres obras del oriundo de Chicago.

A pesar de esa ineludible presencia, en nuestras tierras es relativamente complejo hacerse con sus trabajos. Si bien sus obras no faltan en el circuito especializado, aún no han entrado en masa a las librerías, asunto este que pudo haber cambiado al pasar de ser editado en español por La cúpula a manos de la todopoderosa Penguin Random House quienes se hicieron cargo de Ice Haven (2005), Wilson (2010) y El rayo mortal (2013), sin embargo no le habríamos visto ni la sombra a estos volúmenes, salvo a Mister Wonderful (2012) que fue tímidamente puesto en librerías, si no es gracias a los infalibles vendedores de cómics de siempre. Sin embargo, no vamos desencaminados si pensamos que esta omisión se deba a cierto estatuto problemático en sus trabajos, parece que por estos lares se presupone que la novela gráfica tiene que tratar solamente de temas «serios», si es posible relacionados con la historia, la memoria y/o la autobiografía (si es teñida con los colores del trauma, aún mejor).

Estas líneas de acción si bien son propias de la novela gráfica, no son excluyentes de otros registros como el de Clowes, que no duda en sintetizar en sus trabajos géneros y formas diversas utilizando en muchos casos paletas de colores fuertes y cálidos, esa alegre mezcla bajada con los semblantes de sus taciturnos personajes, que en el mejor de los casos parecen sacados de afiches de los años 50 pasados por crack, parece que crea cierto estado de confusión que sin embargo no se hace presente cuando los lectores se enfrentan a una obra de un ratón vestido con las ropas de un campo de concentración nazi.

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Paciencia (2016) es su último trabajo e inicia muy a tono con los tiempos de crisis que corren; Paciencia, la protagonista y Jack van a ser padres, y tienen una situación económica bastante precaria a pesar de todo deciden salir esforzarse para darle la vida que ellos no tuvieron a su hijo. Sin embargo, las cosas se tuercen producto de un crimen donde Paciencia es la víctima, Jack es el primer sospechoso, no le consiguen probar nada y llega el futuro que si bien està dibujado a là Clowes se parece bastante a aquel que el cine ha ido dibujando en nuestras cabezas. Jack tiene la oportunidad de viajar al pasado a intentar cambiar las cosas producto de un estrambótico invento, y aquí es donde comienza realmente la obra porque nuestro protagonista debe enfrentarse al pasado no contado de Paciencia, y si bien una cosa es que te lo cuenten otra cosa es ver las ofensas y humillaciones que sufre la amada en vivo y en tiempo real, por lo que la trama y los objetivos se torcerán bastante.

A Clowes no le interesan las convenciones del género, de hecho las parodia en su justa medida para desfigurar la trama principal que es la búsqueda de Jack por cambiar su trágico destino, sabiendo tirar de algunas convenciones con equilibrio para saber seguir adelante con el relato. A raíz de ese mismo ejercicio de contención es que quizás este sea su trabajo con los secundarios menos memorables, en ese sentido es que Paciencia parece el reverso colorido, esperanzador y no experimental de Cómo un guante de seda forjado en hierro, cabe recordar que en este trabajo el protagonista buscaba a su ex esposa tras verla de protagonista en una snuff movie.

Esa misma muestra de mesura en comparación a sus otros trabajos es lo que le ha costado a Paciencia una serie de críticas no muy alentadoras, sin embargo por este lado creemos que Clowes sigue con plena conciencia de sus facultades y que la ausencia de ciertos elementos, marca de la casa, se debe a una búsqueda y a la conciencia de una madurez que se traduce en otras preocupaciones y en hacer evidente otros problemas afines a ellas. Por ejemplo la deconstrucción del coctél de géneros que asisten a la obra, ya no opera a partir de la exageración y la deformación de los elementos de sus elementos, sino que trabaja de manera más sutil a través del carácter de sus protagonistas. Clowes es tremendamente consciente del modo en que operan los elementos formales, si ponemos atención a la obra, Paciencia funciona a nivel textual con tres modulaciones, que son los diálogos, los cuadros de pensamiento de Jack que siguen el modelo del policial clásico y por último los diarios y las reflexiones de Paciencia. En estos últimos dos casos los protagonistas intentan poner en orden el caos de su mundo, sin embargo cuando se enfrentan a las situaciones y complicaciones, explotan y los diálogos no tienen nada que ver con el orden y los planes llevados a cabo en los pensamientos y la escritura, y aquí está uno de los elementos esenciales de Paciencia que es el dolor contenido en lo no dicho, y la necesidad de aprender en la adultez a comunicarse a encontrar las palabras para dar cuenta de los dolores y los traumas que ya no tienen la magnitud de la adolescencia. Este Clowes se disfraza con los tonos de la sutilidad y la precisión, sin renunciar a los momentos lisérgicos, para hablar del peso del silencio. En Paciencia le baja los decibeles a ciertas obsesiones y ataca con esperanza ciertos temas como el amor, la memoria y la vejez. Temas serios, temas lentos que se mueven al amparo de una sonrisa torcida que a veces parece una mueca de tristeza.

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Paciencia
Daniel Clowes
Fulgencio Pimentel, 2016
180 p. — Ref. $19.000

La intensidad del silencio

Sobre el autor:

Pablo Soto Pérez

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