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Habla hermano de Jorge González: “Su libro autobiográfico es romanticismo puro”

por · Abril de 2017

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Marco Antonio es el hermano del medio del clan González Ríos, donde Zaida es la menor y Jorge, el líder de Los Prisioneros, el alguna vez llamado Padre del rock chileno, el mayor.

Estudió Publicidad y luego Comunicación Audiovisual, y aunque no terminó, nunca fue impedimento para ejercer como fotógrafo, director de arte, dirigir shows y videos como “Carita de gato”, aquel single del disco Mi Destino, cuando vimos a Jorge con disfraz felino en plena cordillera, rodeado de nieve e incendiando una guitarra para darse calor. Una postal que cada fan grabó para siempre y que puso al músico como un fanático de los gatos, como todos los González Ríos.

Fue él mismo quien diseñó la portada de aquel disco, con un gato que lucía potentes audífonos, ícono que sin ser un logo oficial del músico, varios fanáticos han usado en polera y stickers (carátula que, además, trae a Salvador Allende saludando al pueblo).



Ha trabajado también junto a Zaida, a quien ha diseñado sus libros fotográficos. Pero, no sólo está presente desde el arte, sino también siempre ha estado atento a temas sobre administración del patrimonio del hermano mayor e incluso ha sido su mánager en algunos momentos.

Acá, conversamos sobre hechos que han marcado la vida de su hermano desde febrero de 2015, los libros editados en 2016 en torno a su figura, su relación con la prensa, la última actuación en la Cumbre del Rock Chileno y especialmente sobre el disco triple Demos y Héroe, el libro autobiográfico de Jorge, ambos pronto a lanzarse oficialmente.

Por lo extensa, esta entrevista está dividida en tres partes, las que iremos subiendo cada día.



Hermanos González Ríos

—Los González Ríos son, justamente, tres hermanos ligados al arte. Tú en lo audiovisual y Zaida, una de las fotógrafas más destacadas del país.

—En el tenis había un González que era seco pegándole muy fuerte y un Ríos, con una técnica increíble, así que ¿qué mejor combinación que fuerza con técnica? O sea, la gran punta de iceberg es Jorge, pero la cosa se dio también hermanada, en que cada pieza de esta familia, que viene del gen de mi madre y padre, y a la vez de mis abuelos, aporta.

—¿Cómo es eso de los abuelos?

—Mi abuela, por el lado de mi madre, tocaba arpa y piano y mi abuelo era seco para la carpintería, hacía muebles. Era un capo. Cortaba un árbol, lo convertía en madera y luego hacía el mueble. Mi abuela, por parte de mi padre, fue muy emprendedora en una época muy difícil para las mujeres. Ella se trajo una máquina de Alemania para hacer timbres de goma, algo que no era común, y lo hizo con mucha calidad. Mi abuelo, por parte de mi padre, dibujaba letreros gigantes para las carreteras y le pagaban muy bien, y cuando le pagaban, invitaba a todos sus amigos de juerga. Muy chilenos los cuatro.

—Entonces, por todos lados, creatividad.

—Y también capacidad de autogestión. Seguramente, ese gen hace que hagamos cosas creativas de manera independiente y que no haya temor en eso.

—Tienes formación audiovisual y, además, haces fotografía.

—Estudié Publicidad y Comunicación Audiovisual, pero no terminé. Desde siempre tuve inclinación por lo visual. De pequeño, antes que naciera mi hermana, iba mucho al cine, a ver esos programas triples, con películas de acción, onda de karate con Bruce Lee, eróticas con Gloria Guida, Femi Benussi, Marcello Mastroianni, o las de guerra, acción o ciencia ficción, como La guerra de las galaxias, Tiburón, King-Kong, Fuga en el siglo 23. Todas deluxe.

—Con Jorge has colaborado en arte de discos, en videos como “Carita de gato”, y a Zaida has apoyado en la gráfica de sus libros.

—Así es. Con mi hermana he trabajado como soporte en fotografía y en el diseño de sus libros.

—En el pequeño librito de “Demos”, de 32 páginas, las imágenes son tuyas…

—Sí, de todas las épocas, del año ’94, ’98, ’99, etc, a excepción de una de Jorge, Miguel y otros compañeros en la graduación de enseñanza media, que es de Anita Tapia.

—Hablabas de “Blanca, blanca”. ¿Entonces, quedaron canciones para un ‘Demos 2’?

—Sí, varias del homónimo y canciones del ’88 para atrás. O sea, demos que Jorge hizo entre La voz de los ‘80, Pateando piedras y La cultura de la basura, como “Pendiente fuerte de ti”, “¿Quién le tiene miedo a las máquinas?”, “Ellos dicen no” y otras obras que son de la época del ’92, cuando Jorge estaba esperando ir a grabar el homónimo, como “Blanca, blanca”, canciones aún más personales que las que se conocen de su obra.



—Además de este apoyo en lo artístico, fuiste mánager de Jorge. Hace unos días, a propósito, un diario decía que terminada la presentación en la Cumbre, Alfonso Carbone ya no seguía como su representante. ¿Cómo ha sido volver, de alguna manera, a mirar o administrar el patrimonio de tu hermano?

—Yo no veo las cosas de Jorge administrativamente, en el sentido de no verlo como un trabajo o un fin de lucro. Lo veo como parte de dejar las cosas en las manos que deben quedar, nomás. En este caso, las canciones son de Jorge y quedan en las manos de Jorge. El productor fonográfico de Demos es él. Es decir, preservar para Jorge lo que es de Jorge, además de mostrar, de alguna manera, que hizo muchas cosas en distintas etapas de su vida, sin nunca dejar de producir, siendo siempre su puente de vida la música, la creación. Acá yo no produzco nada, por ejemplo. Lo único que hice fue tomar las canciones, pedirle a una persona que las dejara ecualizadas a un muy buen nivel, después ir a una fábrica para que las pasaran a un disco, luego a una imprenta para que plasmaran el arte que sí hice, para más tarde armarlo y entregarlo al público. O sea, mi labor es simplemente funcional, operativa. No tiene que ver con la creatividad, porque esa parte siempre ha sido de Jorge.

—Pero, está tu dirección de arte ahí.

—Sí, claro, pero al final es un detalle, porque lo que haya hecho yo le podrá gustar a 5 ó 10 personas. O sea, no tiene sentido tirarse flores por eso. Lo que me importa, realmente, es que mi hermano sea reconocido como lo que es, y no ser tergiversado como se ha intentado en las biografías y que otros, allí mismo, intenten brillar desde la luz de Jorge.

—¿En qué sentido?

—En que Jorge siempre fue un trabajólico, siempre se levantó a las 6 de la mañana para trabajar, acostarse temprano, volver a levantarse temprano y seguir trabajando. Esa fue su rutina de vida. O sea, no fue el del tipo reventado que hizo y deshizo su vida hacia otro lado, sino que siempre estuvo preocupado de los detalles, de crear, de plasmar su vida en arte, de enviar sus cartas de vida, como lo hacen los iluminados.

—A propósito de biografías, Demos se lanzará oficialmente junto a Héroe, el libro autobiográfico de Jorge. El texto, ¿es sólo suyo, tuvo revisiones de otras personas, le ayudaste tú?

—O sea, mi hermano es el tipo que mejor escribe en Chile. La forma de escribir de Jorge es tan mágica como las letras de sus canciones. ¿Quién podría revisar cómo escribe Jorge una letra como “El baile de los que sobran” o “Tren al sur”? ¿Cómo decirle que la coma va acá y no allá o ‘mira, yo cambiaría esta parte del texto’? La verdad, la forma de escribir de Jorge es tan amplia que de cada palabra hace un abanico de información, que logra que la cosa sea mágica. Es más, tampoco necesita escribir un libro onda Don Quijote de la Mancha de 400 mil páginas. No, Jorge, en 80 páginas, dice todo. Con eso ya uno queda satisfecho.

—¿Y la ortografía?

—Faltas de ortografía tengo yo o el loco que escribe en el diario, pero Jorge no podría tenerlas. Es un tipo que leyó desde los 3 años. Pero, de todas maneras, cambiar cualquier cosa que él escriba sería como cambiar la esencia de lo que él quiere narrar. Y lo que narra es tan choro, que quedó tal cual como lo hizo.


Crisis del 2015

—¿Por qué hablo de la crisis del 2015?, porque tengo mis dudas y lo escribí en su momento, sobre lo lento que pudo funcionar la producción de Jorge para parar esa gira que se venía claramente mal desde el primer concierto. Yo tenía antecedentes y luego lo vi actuar en Lebu, donde era imposible creer que todos allí pensaran que era una simple gripe. Sé que Zaida, por ejemplo, se entera por ti de lo que le pasó a Jorge en febrero 2015. ¿Cómo te enteras tú?

—Yo me entero por ti. Fuiste la primera persona que me informó.

—No lo sabía.

—Claro, tú me llamas y luego, 5 segundos después, me llama Daniela Valenzuela, la pareja de Jorge en ese momento, quien me dice que le había pasado algo…

—Entonces, ella te aclara más la situación…

—Siento más bien que ella dilataba la información, como que no era tan directa la información, y yo soy más práctico, así que le pedí ser más directa.

—Durante la gira, yo tenía sólo la información que aparecía en los medios y todos los comunicados de la producción hablaban de buenas actuaciones, aunque las redes sociales decían lo contrario. El día del ACV me llamó un amigo periodista para ver si yo sabía algo más. Le dije que no, que tenía que revisar noticias. Es más, a esa hora, yo estaba en un bautizo en el sur. Y como estaba por allá, dos días antes había ido a ver a Jorge a Lebu, pero no se lo dije a él, no quise salir en un diario hablando de cómo había visto a Jorge ese día. Necesitaba darle una vuelta y no llegar y tirar mi versión. También me llamó un periodista de Canal 13, y tampoco quise contar mucho. ¿Ustedes tuvieron antecedentes de cómo iba esa gira?

—No tuve antecedentes concretos. Sí una semana antes vi a Jorge. Nos topamos en el pasaje de la casa de mi mamá. Yo iba saliendo y él llegando. Lo noté con un caminar cansado. Y como nos habíamos visto hace menos de un mes en un show que había hecho en Valparaíso y habíamos hablado entremedio por e-mail, no conversamos mucho, sólo un saludo rápido, un beso y un ‘nos vemos, hermano’. No le pregunté nada.

—No he conversado de esto con Jorge, pero no sé si él estaba consciente de lo que le pasaba esos días, durante esa gira. O sea, Jorge se veía muy mal y seguía. Siento que es como cuando la adrenalina no te hace sentir dolor, y sigues, nomás. Aunque, claro, sí había gente alrededor que podía darse cuenta que lo que le pasaba era grave. Así, al menos, se veía desde el público. Nunca entendí cómo su equipo no paró antes la gira.

—Yo creo que en este tipo de situaciones es difícil de determinar qué te está pasando, porque estás adentro. Lo podría determinar un tercero, pero si ese tercero no tiene el tino de verlo, es difícil llegar a determinar qué pasa. Yo creo que nadie actúa de mala fe. No creo que una persona diga ‘sigamos pa`delante, nomás’. Ahora, la situación en sí, cada uno la analiza como pueda hacerlo, cómo se dio, cómo la vivió, cómo evolucionó. Pero, estoy de acuerdo, el afectado es difícil que se dé cuenta que le está pasando algo. Tu entorno es el que va viendo señales, que ven distinta tu manera de actuar. Tal vez, las personas que estaban al lado suyo, hicieron lo que creían necesario hacer, pero eso al final lo ve el detalle, la narrativa de la situación. No lo puede ver uno. No quiero ser general después de la batalla.

—Jorge es internado en Hualpén, luego es dado de alta y trasladado a Santiago, vive en el sector de Santa Isabel, luego en Providencia, después en La Reina y ahora ha vuelto a San Miguel, bajo el cuidado de ustedes, especialmente de tu padre. ¿Cómo han visto su evolución?

—No sé, no podría determinarlo, porque estamos ahí, y siempre ver las cosas desde adentro es ver las cosas con mayor subjetividad. Pero, sí puedo decir que hacemos todo el empeño porque Jorge esté en un ambiente confortable y darle a tiempo todas las cosas que nos pide, además de preocuparnos que tome sus medicinas.

¿Sigue creando?

—Sí, sigue haciendo música y sigue desarrollándose como artista.


Lee a continuación la segunda y tercera parte de esta entrevista.

Habla hermano de Jorge González: "Su libro autobiográfico es romanticismo puro"

Sobre el autor:

Emiliano Aguayo (@EmilianoAguayo) es periodista y autor de los libros Maldito Sudaca (2005) y Las voces de los 80 (2012).

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