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Un horizonte lejano

por · Septiembre de 2017

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Un hombre en primer plano mira tranquilo y a lo lejos una casa en llamas. Su rostro oscuro apunta a un horizonte que se extingue en un atardecer fabril. Paisaje, la muestra de Alejandro Quiroga en el MAVI, interpela a ese espectador pasivo que como en el pequeño óleo que recibe al visitante, cruza sus manos para contemplar con inusitado brillo un lejano desastre. La casa en llamas prefigura la fragilidad de nuestro entorno y abre esta muestra que se extiende desde el 2 de septiembre hasta el 12 de noviembre en Lastarria 307.

Alejandro Quiroga Vial (1967) egresó del Instituto de Arte Contemporáneo de Santiago en 1990 tras haber estudiado Licenciatura en Artes Visuales, mención Pintura. En 1998 se trasladó a Nueva York, Estados Unidos, siendo asistente del artista Eugene Brodsky en el Art Student League de esa ciudad. Su trabajo se ha desplegado desde entonces en lenguajes como el grabado, la fotografía, la ilustración, la música y la pintura. En esta última muestra Paisaje, revela una urgente necesidad por retener a un ojo promiscuo que sobrevuela desolados horizontes.

Quiroga declara en gran formato la fragilidad del presente, de esa pequeña casa-tierra suspendida, solitaria y a punto de incendiarse en medio de un turbio follaje universal. Paisaje nos obliga a reconocer nuestra imponente cordillera y doblegar la mirada que se nubla frente a un espacio inabarcable. Pinos oscuros recortan el plano, araucarias veladas conducen el ojo al interior de las ramas. Desde la oscuridad, se nos hace bajar hacia la luz de un claro río y continuar con el agua como conductor de progreso. Una alta torre y unas hojas moribundas anteceden al contraste que el artista propone entre ciudad y naturaleza.

Quiroga nos hiere con color, nos despierta con destellos fluorescentes y fríos contrastes que se agarran de los marcos, lesionan la tela y se cuelan como fuego en medio de una naturaleza que se apaga. Como si la vida aún brotara con rabia silenciosa y sin necesidad humana, este artista nos pide humildad frente al misterio. Los horizontes que propone son tan bajos que hacen reverencia a una naturaleza ominosa y triste. Como una vieja fotografía documental del presente, nos adelanta el futuro en su pequeña serie de aguafuertes que presagia especies extintas. La conciencia medioambiental y la verticalidad de los trazos articulan toda la muestra. La atracción a la tierra se celebra desde una ética recóndita que impone respeto y cuidado. El dibujo prosigue la gravedad de las líneas y entre ellas deambulan personajes solitarios por senderos, lagos y bosques. Un trío de niños mira a lo lejos el andar de un caballo y su jinete. Como al inicio, tampoco somos capaces de ver sus rostros.

«El arte no sirve para explicar lo misterioso, lo que hace el arte es facilitar que nos demos cuenta de ello», señala John Berger en uno de los muros de la última sala. Quiroga propone al misterio como único capaz de retener la mirada errante y volver responsable al ojo. Su Paisaje no escatima recursos para instalar una ética visual que, desde la curiosidad y el enigma, logra seducir y facilitar la atenta contemplación de nuestro paisaje olvidado.



Paisaje
Alejandro Quiroga Vial
2 Septiembre – 12 noviembre de 2017
Museo de Artes Visuales, MAVI.
Martes a Domingo de 11:00 a 19:00 horas
José Victorino Lastarria 307, Plaza Mulato Gil de Castro, Santiago

Un horizonte lejano

Sobre el autor:

María Victoria Barriga

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