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A patadas con el interior

por · Agosto de 2015

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goldman

El Circuito Interior (Turner) es una carta de amor a la Ciudad de México. Y su remitente, el escritor y periodista estadounidense Francisco Goldman, hijo de padre ruso y madre guatemalteca, un sobreviviente.

Temporalmente, El Circuito Interior es una crónica posterior a los hechos de la última novela de Goldman, Dí su nombre (Sexto Piso), donde enfrenta a los fantasmas de la muerte de la escritora mexicana Aura Estrada, cuando estaban a punto de cumplir dos años casados y a ella la mató una ola. Si Dí su nombre narra el duelo del escritor en clave literaria, El Circuito Interior, nombre de una avenida circunvalación que rodea el centro del DF, cuenta cómo el autor comienza a reconciliarse con la ciudad a través de los recuerdos, la política y el dolor, como en un I Ching urbano por la ciudad de Aura.

Primero, para aferrarse a sí mismo, Goldman decide enfrentar un miedo íntimo y comprensible: manejar por el DF. «El caos y la confusión del tráfico aparentemente anárquico de la ciudad me habían intimidado siempre, incluso atemorizado: los cruces como tentáculos de pulpo y las avenidas semejantes a las pistas de los derbies de demolición —escribe—; los coches entrecruzándose desde todas direcciones al mismo tiempo, y sin chocar, como si fuesen fantasmas; las nutridas bocacalles sin semáforos ni señales; las calles de un solo sentido que sin embargo cambia de una cuadra a otra.»

Al volante por Ciudad de México, de alguna forma, Goldman vuelve a conducir su vida. La capital mexicana ayudó a ahuyentar su dolor, y el autor de El arte del asesinato político (Anagrama) sintió que debía, al menos, prestarle atención. Es ahí cuando el libro cambia de registro y comienza a encantarse con la ciudad. Es ahí cuando Goldman ilumina el alma pero también la alcantarilla de la capital mexicana: las conversaciones con pensadores locales, el barrio de Tepito («Tepito es la síntesis de lo mexicano», parafrasea a Alfonso Hernández), las historias de corrupción del PRI o la matanza en un after de la Zona Rosa, el Heavens.

Una escena en particular captura la esencia de esa capital latinoamericana. Una noche de copas en que Goldman termina en un partybus de niños ricos y los niños ricos lo patean en el suelo hasta el cansancio. «El México profundo, el México bárbaro, el México asesino de las leyendas y de la realidad desalentadora y atroz: ese México está siempre ahí afuera —escribe desde la herida—, en algún lugar, pero no en mi burbuja. El México profundo había resultado, para mí, un montón de hijos de papi —«juniors», los llaman por aquí— subidos en un autobús. ¿Cómo podían estar seguros, ellos y el chofer, de que yo no tenía una hemorragia cerebral, después de tantas patadas? Quería hacer algo al respecto: ir a la policía, levantar cargos contra ellos y contra la compañía de autobuses, pero todo el mundo, absolutamente todo el mundo me dijo que no tenía sentido y que lo único que conseguiría sería meterme en más problemas.»

El Circuito Interior es una crónica dolorosa que empieza con un verso de Efraín Huerta («Amor se llama / el circuito, el corto, el cortísimo / circuito interior en que ardemos.») y termina con el horror de un país empantanado en una «narcofosa».

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El circuito Interior
Francisco Goldman
Turner, 2015
284 p. — Ref. $15.000

A patadas con el interior

Sobre el autor:

Felipe Ojeda (@paniko).

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