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Tiempo, haz tu tarea

por · Marzo de 2016

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En su ensayo “La reacción”, Fabián Casas se pregunta por la compleja relación entre arte y política. «La mayoría de los grandes artistas —dice— son de derecha. Mejor dicho, la derecha parece escribir (o pintar, o componer) mejor que la izquierda». Allí, pone la mirada sobre creadores de diverso cuño, desde Pound hasta Joyce, pero bajando también a Spinetta —quien en algún momento dijo que era un Dios y que la gente, el público, no sabía respetar a sus dioses—. Esto, en términos sencillos, para dar cuenta de las tensiones que surgen cuando un escritor, músico o artista en general, desconcierta a su público (concepto difícil como cuando hablamos de lectores) con posiciones incómodas. Saco esto a colación a propósito de la reciente polémica que se armó en redes sociales por los dichos de Cristóbal Briceño a propósito de su relación con el feminismo y la posterior puesta en línea de una canción titulada “Ignorante” donde, medio en joda o medio en serio, el compositor despotrica contra sus presuntos adversarios en el ámbito de la opinión pública. Desafortunado o no, provocación o mera pataleta, desde hace un tiempo que la figura que lidera los Ases Falsos, quienes abrieron la jornada del Lollapalooza este sábado, no deja indiferente a nadie.

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A las 12:30 y con un sol abrasivo comenzó el show de los Ases Falsos con “Salto Alto”, segundo corte del Juventud Americana. De a poco la cancha se iba llenando y, a pesar de la inclemencia del clima, el público de la banda fue apostándose a los pies del escenario Itaú. El show continuó con “Mantén la conducción” y “La gran curva”, de su segundo largo, mientras las visuales de fondo —a las que la banda siempre ha sabido sacarles provecho en su puesta en escena— mostraban un largo plano secuencia del metro de Santiago visto desde la perspectiva del maquinista, creando una perfecta sincronía en torno a una canción que, como otras de la banda, tienen el viaje como temática. Posteriormente vino una versión algo más ruidosa e interesante de “Manantial” que me hace pensar en la fórmula de Frank Black y compañía, loud-quiet-loud, que iniciaría toda una forma de composición musical que tendría como mayor —o peor— exponente a Kurt Cobain. De esta forma, un tema que en su versión de estudio es más bien reposada y contemplativa, en esta ocasión sonó realmente fuerte, quizá como una forma de mostrar los despuntes de la nueva ruta musical que la banda estaría probando para su próximo disco. El punto más alto de la jornada vendría con “Pacífico”, segundo single del primer disco, en donde Briceño cuelga la guitarra para entregarse a relatar esa extraña historia de dos amantes que son tragados por el mar y llevados a una especie de Atlántida por cuadrillas de medusas. Esto dio pie para que, en una salida de madre inesperada, bajara del escenario a cantar con un público que a estas alturas estaba en pleno éxtasis.

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Dentro de las cosas destacables de la banda, están los distintos rumbos que, tanto lírica como musicalmente, exploran en sus discos. Mientras en el primero parecen consolidar el sonido que lograron antes de su último trabajo como Fother Muckers, con letras atentas a la contingencia y canciones que podrían ser himnos generacionales —“Estudiar y trabajar” o “La sinceridad del cosmos”—, Conducción tuvo un giro claramente más pop, de canciones más intimistas, como “Mi ejército”, con la que continúan el show y que todos corean con entusiasmo. Le sigue “Fuerza especial”, cuya letra, que tiene como personaje la desdichada historia de un carabinero que conoce las desgracias de formar parte de dicha institución, y que también intenta sacar al auditor de su zona de confort cuando dice «lamento estar perdiendo el tiempo / igual como lo pierdes tú / mientras los que arman la pelea / colocan todos sus esfuerzos en repartirse mejor lo que es de nadie». La gente aplaude y los Ases Falsos dan el ancho a pesar de las restricciones horarias que, para una banda en cuyos shows suele haber espacio para el diálogo, la improvisación con temas del cancionero popular o contar algún chiste absurdo, los colocará en aprietos hacia el final del show, en un gesto que me parece un total desatino por parte de los organizadores. El setlist incluiría además un adelanto de su próximo trabajo (“Gehena”), que se aleja de la incursión en la balada o ciertos ritmos de la música negra que en Conducción parecían advertir el giro que tomaría el quinteto.

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Fue mientras tocaban “Nada”. Estaba tomando apuntes y al mismo tiempo intentando a ubicar a unos amigos cuando me percato que, en el costado izquierdo del escenario, un chico estaba parado con un cartel. Desde allí, por supuesto, no alcanzaba a leer bien qué decía ni cuáles eran sus intenciones. Mientras cerraban el show con “Simetría”, que terminó siendo coreada mientras la gente de la organización le bajaba el volumen a los altoparlantes, me acerqué para saber cuáles eran las intenciones del tipo. Finalizado el turno de la banda, me acerco para consultarle. «Trabajemos todes por la igualdad de género. La música nos puede ayudar». ¿Es por “Ignorante”?, le pregunto. Sí, me dice. Pero es para todos en general, me dice. Me despido y me voy a buscar a mis amigos. No sé si el tipo habrá logrado que Briceño viera el mensaje. No sé si la música podría efectivamente ayudar a acabar con la desigualdad de género. Al final del día, todo parece una pérdida de tiempo lamentable en la que Briceño toma metonímicamente el lugar de la banda completa —con lo cual no estoy de acuerdo— y una opinión vertida en un medio digital —semillero de culebrones que no duran más de una semana— crece hasta tomar dimensiones ridículas, en donde ambas partes, si es que las hay, malgastan tiempo y palabras como si no hubiese temas más importantes y contingentes sobre los cuales discutir. Finalmente, y como pasa con casi todo lo que circula por la web, una borrasca de viento se llevará esos papelones infantiles para suplantarlo por algún conventilleo en torno a-lo-que-sea. Tiempo, haz tu tarea.

Ases Falsos

Tiempo, haz tu tarea

Sobre el autor:

Jonnathan Opazo Hernández (@ensayo_error) es autor de Junkopia (Bifurcaciones), colaborador del sitio Loqueleimos.com y mantiene el blog lacitadeunacita.

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