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Carta abierta a Jenny Lee Lindberg

por · Agosto de 2015

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Pensar en Warpaint es pensar en colores, en una mixtura de tonalidades sintéticas que tiñen el aire con pintura sonora, tal como el cabello de Jenny Lee Lindberg, la preciosa y talentosa bajista de la banda, que en su historial personal se le ha visto con el pelo verde, albino, rosa, magenta y todos sus derivados, como si se tratara de la chica protagonista de alguna comedia romántica indie, como la más encantadora de ellas, sin duda.

Esta vez, Jenny Lee no lleva el pelo decolorado, pero sí luce ese estilo tan californiano, o al menos similar a cómo hemos prefigurado en nuestras fantasías que lucen las chicas rockeras en Los Ángeles. Esta vez es su segundo paso por Santiago, la fecha que las Warpaint (donde además figuran Emily Kokal —al mando en las voces y guitarra—, Theresa Wayman —voces y guitarras—, y Stella Mozgawa —batería—, todas dueñas de un encanto particular) han llevado a cabo en la mítica Blondie, en una fiesta organizada por Converse, tan exclusiva —con invitaciones, que no son gratuitas– como extraña, no exenta de las selfies acaloradas y de esos muchachos que no hay cómo entiendan que en los conciertos no se conversa —¿no converse?— mientras la banda toca, tan característicos de eventos de este tipo.

Jenny Lee es, además, la hermana menor de Shannyn Sossamon, que brilló en esa fantasía histórica que tradujeron como Corazón de Caballero junto a un juvenil Heath Ledger, y en esa no tan lograda pero sí interesante adaptación de Las Reglas de la Atracción de Bret Easton Ellis, pero además fue una de las fundadoras de Warpaint, hace 10 años ya y se puede llegar a temblar de tan solo pensar en un café con ambas hermanas sentadas a la mesa. Pero no nos centremos solo en Jenny Lee Lindberg o al menos intentémoslo durante algunas palabras.

Con un inicial padrinazgo —sentimenal con Emily y creativo con el resto de las chicas— de John Frusciante de los Red Hot Chili Peppers, con un EP fascinante como Exquisite Corpse (2009) y dos discos rarísimos y bellísimos como The Fool (2010) y Warpaint (2013), las Warpaint nos visitan en un momento especial: han logrado conjugar ese aire mágico oscuro y sicodélico de sus inicios con una onda un tanto más popular, en donde las hemos visto más libres y con ganas de divertirse como en ese video irresistible de “Disco//Very”. El show es una panorámica acertada de su historia que ni los molestos problemas de sonido logran empañar, dejándonos un buen sabor, el de que están a la altura del hype y la presencia en grandes festivales, entendiendo por qué deben ser de las bandas femeninas más interesantes del último tiempo, con canciones tan bellas como extrañas, dotadas de una especial fuerza al variar las voces y los iones sónicos.

La esquina de Jenny Lee siempre es la más llamativa, por supuesto. Su destreza en las cuatro cuerdas que la ha llevado a ser elegida como una de las mejores bajistas según NME, se engalana con su actitud maravillosa que pareciera nunca salir de la sala de ensayo, una chica y su bajo.

Carta abierta a Jenny Lee Lindberg

Sobre el autor:

Daniel Hidalgo (@dan_hidalgo). Publicó los libros Barrio Miseria 221 (2009) y Canciones punk para señoritas autodestructivas (2011).

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