Dios salve a Johnny Rotten

por · Abril de 2016

Esta es la historia de un chico que enfermó de meningitis aguda por culpa de las ratas: apenas caminaba, jugaba en los charcos con excrementos.

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Esta es la historia de un chico que enfermó de meningitis aguda por culpa de las ratas: apenas caminaba, jugaba en los charcos con excrementos. A los siete años, cuando abrió los ojos después de un coma que lo dejó amnésico, los médicos recomendaron a sus padres que lo mantuvieran enojado: esa excitación podría devolverle parte de su memoria.

Así lo cuenta el propio Johnny Rotten, el chico que fue obligado a odiar para recuperar su pasado, en su segundo volumen de memorias, La ira es energía. Antes, en Rotten: no irish, no blacks, no dogs, lanzaba una advertencia: «Se ha escrito mucho sobre los Sex Pistols, pero la mayoría ha sido sensacionalismo o periodismo pseudopsicológico», reclamaba John Lydon, el verdadero nombre de Johnny Rotten: «El resto ha sido puro rencor».

«Este libro es lo más cerca que puede haber de la verdad, ya que recuerda los acontecimientos desde dentro», dice la voz de los Sex Pistols: «Toda la gente que colabora en el libro estuvo allí y se refleja tanto su punto de vista como el mío. Por ello no se han eliminado las contradicciones ni los insultos, ni tampoco los cumplidos, si es que los hay».

Más que la historia de los Sex Pistols, Rotten, especie de autobiografía y álbum fotográfico, retrata un instante de 1976 cuando Johnny Rotten (Rotten se traduce como podrido), el guitarrista Steve Jones, el baterista Paul Cook y el bajista Glen Matlock, que luego fue reemplazado por Sid Vicious, lograron prender en algún compartimento de la conciencia juvenil, desde el movimiento punk, que en inglés quiere decir basura, inservible, algo sin valor: un término empleado como desprecio absoluto.

Publicado originalmente en 1994, Rotten es una suerte de memorias del cantante que sitúa su epicentro en la explosión instantánea que desató el fenómeno del grupo británico y describe la onda expansiva que pronto desvió su trayectoria gracias a la ambición o la estupidez de algunos de sus miembros.

Lydon revisa su infancia y adolescencia, con su verborrea característica, para mostrar el nacimiento, auge y caída de Sex Pistols y los primeros pasos de Public Image Limited, su menos conocido proyecto musical. Lo hace con su propia versión de los hechos, pero también apoyado en un coro de voces liderado por Jones y Cook, sus antiguos compañeros de banda. Esa oralidad es uno de los asuntos interesantes: Rotten cede la palabra sin censura alguna a sus enemigos, familiares, amigos y periodistas: una diseñadora de moda, un hincha del Arsenal, el director de cine Julien Temple, el músico Billy Idol o el fotógrafo Bob Gruen; mostrando desde muchos ángulos distintos ese salto del guión tradicional británico y sus férreas jerarquías sociales.

En un pasaje brillante, el libro sirve para contar, desde la misma habitación, el proceso de autodestrucción de Sid Vicious y para entender que algunas personas piensan que la ira es el mayor motor de su vida. Aunque Rotten evade clasificar y definir el movimiento punk, el enfado podría ser la clave de su existencia. Eso es finalmente: un género que recoge la violencia y la transforma en una forma de vida.

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Rotten: no irish, no blacks, no dogs
John Lydon (Johnny Rotten)
RECorridos, 2015
398 p. — Ref. $13.000

Dios salve a Johnny Rotten

Sobre el autor:

Felipe Ojeda (@paniko).

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