Inspirado en el insigne Rock and Roll Circus inglés, Circus Rock hizo lo propio -guardando las históricas proporciones- con un puñado de buenas bandas locales. Esto pasó.

  fotografías de Ignacio Orrego, cortesía de Fotorock.cl 

Había terminado la lluvia y un parquímetro humano inflaba y desinflaba un globo rojo en la entrada del galpón Victor Jara. La lluvia había parado hace rato y pasadas las diez y media el local estaba a la mitad de su capacidad. Poca gente en los alrededores y harta paciencia para el show de apertura. Hasta que empezó.



Leo Quinteros por Alejandro Jofre

Armado de su Telecaster apareció Leo Quinteros. Acompañado de Gonzalo Planet (Matorral) y una nueva formación estelar: Felipe Cadenasso en guitarra y Alejandro Gatta en batería. O sea potencia (en el final se cayó un plato y el timbal por un golpe del baterista). Lo suyo fue un evidente énfasis en las nuevas canciones de Los accidentes del futuro, su disco más reciente.

El repertorio de Leo marcó su regreso a lo eléctrico tras las sesiones acústicas correspondientes a la promoción de Leo Quinteros, ahora! (2006, Cápsula discos). Desfilaron consecutivamente Heat Attack, Por ahí van y Accidentes del futuro. Luego un lento, como esos que aparecen al final de sus discos anteriores, para acabar rematando con una recia versión de La Marca Oficial. Leo mostró su característico sonido revival de Dylan y The Beatles, en lo que pudo haber sido la mejor presentación de la noche, diluida a la más corta de todas. Y con menos gente.



The Ganjas por Antonio Díaz-Oliva

Siguiendo con la gira interminable y la presentación de su nuevo disco Daybreak, The Ganjas retomó el impulso rockero que Leo Quinteros había vertido en escena. Cuatro canciones (tómese en cuenta que cada tema sobrepasa fácilmente los seis minutos) con la mezcla perfecta entre el sonido manchesteriano y las dosis de stoner rock. A veces cercanos a los Stone Roses guitarreros (“Break into heaven”, “Love Spreads”, por ejemplo). Y otras a los riffs asesinos de Kyuss o, por qué no, a los desaparecidos Yajaira. Esos son los parámetros en The Ganjas se mueven.

Tal vez las fallas del sonido, y los acoples de las seis cuerdas de Samuel Maqueira, hicieron complicado distinguir las guitarras del vocalista y el invitado Pablo Giadach, a cambio de distorsiones irritantes. Pero pese a eso, algo seguía queda claro: The Ganjas debe ser la mejor banda para acompañar un viaje en auto al desierto florido.



Casanova por Alejandro Jofre

Julián Peña debe tener una de las mejores voces dentro del circuito de bandas chilenas. Y esta presentación no fue la excepción para alzarla al frente de hits como Dandy, Qué va a pasar y Nunca fue, entre otros de su disco homónimo, para rematar con el primer single de El amor es una trampa mortal: Maldito. Casanova es uno de los grupos con integrantes que sobrevivieron musicalmente a la década de los 90s, borrando el rastro de sicodelia que hasta esa hora gobernaba Circus Rock. Aparecieron los matices y los arreglos coloridos en las guitarras de Rodrigo Otero y el bajo de José Luis Saavedra; acompañados del baterista Felipe Quiroz y su tecladista invitado.



Emociones Clandestinas por Alejandro Jofre

Definitivamente Yogui se robó la película con su manejo escénico-etílico. Acompañado del baterista de Javiera Parra, Marcelo Filipi; el bajista de la Patogallina Saunmachin, Sergio González; y el encapuchado guitarrista Cristián Rebolledo, revivió una eléctrica formación de Emociones Clandestinas al ritmo del clásico Cajitas rectangulares.

-Te creis Cerati!, gritaron desde el respetable, pero un estilizado Yogui Alvarado estaba fuera de sí, como sacándose la bronca de los sórdidos tres minutos que tuvo sobre el escenario de la Cumbre del Rock chileno. Por algo suena y luce más rockero que nunca. El guitarrista y vocalista histórico del grupo penquista repasó el único disco que editó su banda: Abajo en la costanera (1987, EMI Odeon), una agrupación por donde pasaron históricos como Álvaro Henríquez, Iván Molina y Mauricio Melo.

El show con más expectación de la noche, siguió con Es esto revolución, en medio de bailes y movimientos desmandados de los guitarristas, para acabar en el erróneamente one hit wonder del grupo: Un Nuevo baile.



Guiso por Antonio Díaz-Oliva

Luego de las melodías ochenteras y los bailes etílicos de Yogui Alvarado, los hermanos Gómez, Álvaro Guerra y la guapa Berni (que estrenaba bajo) subieron por las suyas. Si alguna vez Guiso basó su repertorio netamente en el garaje rock, hoy, a poco de su nuevo disco, la ampliación de la gama de sonidos es lo que los tiene entretenidos: el punk duro, riffs a lo Black Sabbath y canciones mucho más lentas de lo en que sus discos anteriores se podía encontrar.

El resto fue old school: el cuenta 1, 2, 3, 4, 5 Coerción! fue coreado en masa (David Ponce y Ramíres Himself en primera fila), aunque no se escuchó tan fuerte como la semana pasada en la celebración del Cine Arte Alameda. “Delay”, “Solución”, el cóver de La Floripondio y, nuevamente con un representante de Paniko arriba del escenario, en lo que ya es un clásico de los conciertos de Guiso: “Olé, olé”. Todos en lo alto, lo que nos recordaba que, si tal vez nunca veamos a Iggy Pop and The Stooges por tierras chilenas, tenemos a Guiso.

Para qué tanto atado.

Cositas

Honestamente: alguien se rió?


Con la danza Butoh se notó que hacía frío en el galpón…


Olé olé con Guiso


Leo también tenía frío


Al fondo, Pablito Casino. ¿Por qué los Ganjas tocaron pegados a la derecha del escenario?


Uno acostumbrado a los circos, a la derecha el bajista de la Patogallina Saunmachin


Ojo que la producción registró en audiovisual toda la jornada. Y que también prometen la versión dos para noviembre, con fecha doble!

agradecimientos: Circus Rock producción y Fotorock.cl