
Max Marambio fue escolta de Allende, defendió la embajada Cubana durante el Golpe y se marchó al país de Fidel convirtiéndose en un millonario empresario. Y escribió un libro contando la primera parte de su historia, que estrena hoy en el Bellas Artes.
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Las armas de ayer (editorial Random House Mondarori)
Max Marambio ![]()
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Un tipo abre paso a Salvador Allende y su esposa, Hortencia Bussi, a la salida de un Tedeum en la Catedral de Santiago. Se llama Max Marambio, tiene veinticuatro años y camina con esa seguridad entre arrogante, engrupida y profesional de los “revolucionarios”. La imagen es de 1971 y aunque originalmente blanco y negro, su corbata fue intervenida de rojo. Es la portada de “Las Armas de Ayer” (Random House Mondadori) y en el instante que pasas de la tapa a la solapa lo comprendes todo.
Allí -de vuelta al futuro y a todo color- el ex GAP dibuja una mueca close up entre cínica y engrupidora. Es, si se permite la referencia, como si fuésemos el capitán Willard y Marambio el coronel Kurtz en Apocaliypse Now: viejo, carreteado y –dato no menor- millonario, muy millonario, inmensamente millonario, organizando su propia mitificación guerrillera/literaria. El horror es el mismo que el 73 paró en seco su caminata con el presidente Allende y que hoy esconde los papeles con las bestialidades de la DINA.
Y claro, nos hace desconfiar de memorias como esta.
“Habíamos asumido la muerte como algo sin demasiado trascendencia. De esa certeza nos venía la fuerza para vencer nuestros miedos. Aun así, hubiera preferido otra cosa a esta salida de náufrago que ahora me imponía el destino y que me enfrentaba a un final amargo, ruin incluso, algo que nunca había estado en mis cálculos” –parte Marambio.
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Desde este “Lost” particular, Marambio nos relata su viaje iniciático a Cuba en los sesentas (donde compartió viajes y conversaciones con Fidel Castro), su entrenamiento como guerrillero, la vuelta a Chile integrándose al MIR, su nombramiento como escolta de Allende, su decisión de quedarse defendiendo la embajada de Cuba tras el Golpe, su relación con Miguel Enríquez y la Payita.
Marambio –o su “ghost writer”- no escribe tan bien. Pero a medida que te acostumbras a su prosa tosca y algo pretenciosa y privilegias su mirada testimonial, “Las Armas de Ayer” cumple su función como documento histórico.
Por el lado anecdótico, nos enteramos que Allende era un “coolhunter” capaz de organizar un operativo policial para quitarle a un amigo un abrigo que considere mejor que el suyo. Que Fidel era un cinépata que veía una película cada noche junto a sus barbudos soldados. O que las diplomáticas suecas encargas de resguardar la embajada de Cuba estaban perturbadoramente apetitosas, compañero.
Pero lo importante, obviamente, es la perspectiva de espectador privilegiado –sobreviviente- con que expone el proceso político que comienza desde la preparación militar (con el mismo fetichismo simbólico por las armas que los pistoleros poblaciones), avanzando por las contradicciones de la izquerda chilena que ve a Allende como un mandatario “tibio” porque está contra la lucha armada, y finaliza con los meses defendiendo la embajada cubana mientras Chile se hacía mierda. O lo hacían mierda.
Jocelyn Holt se pregunta por qué Marambio no estuvo en La Moneda organizando la resistencia y si fue capaz después de usar su conocimiento estratégico militar para burlar la DINA y entregarle armas cubanas al MIR. “Hablar o no del papel de los cubanos puede importar poco a la hora de hacer un libro de memorias, pero es crucial si se es una pieza del engranaje y el propósito es explicar por qué la UP fracasó como propuesta revolucionaria”.
El libro termina antes que se exilie en Cuba y –como explica la solapa posterior del libro- se convierta en empresario exitoso, se case, radique en Europa trabajando en cine y televisión y vuelva a Chile a hacer clases en la Arcis. “El único hombre en Chile que maneja un Porsche y un Mercedes, tiene un helicóptero, un yate y que pese a ello se define como “pobre… pero con plata”, según un perfil de LND. Y claro, ahí lo comprendemos todo.
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Lanzamiento Las armas de ayer
Presentación a cargo de Felipe Lamarca, Patricio Navia, Carlos Ominami y Andrés Pascal.
Moderador: Cristián Bofill
Miércoles 4 de julio, 19 horas
Salón Auditorio José Miguel Blanco, Museo Nacional de Bellas Artes (Parque Forestal)
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[Links: Random House Mondadori]




