
Leslie se hizo famosa el 2005. Salió en el show de Susana Jiménez y recibió a Bachelet en su casa. Todo por medir 84 cms. y ser la primera mujer con síndrome de morquio en atreverse a ser madre.
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Leslie Mardones se hizo famosa el 2005. Famosa. (Con aparición en el show de Susana Jímenez y mediática visita de Bachelet a su casa incluidas). Todo por medir 84 centímetros y ser la primera mujer en el mundo con síndrome de morquio en atreverse a ser madre. Nos tuvo a todos con el alma en un hilo durante su difícil embarazo. Hasta que nació Catalina. Y un año después Alfredo. Ninguno de los dos con demasiadas complicaciones.
Leslie pololea hace seis años con José Luis, un joven de un metro 90. “Me da lo mismo lo que me digan”, dice tajante Leslie. Cuenta que tener sexo con él es “¡buuueeeeno!” y que sea más alto es una ventaja a la hora de. Sin embargo, le falta tiempo y espacio para “intimidar” (la sombra de la madre de Leslie nunca los deja solos). Además está dedicada cien por ciento a sus hijos. Entonces apenas le alcanza el tiempo para ella. No se arregla ni se pinta ni usa escotes. No es su estilo. Dice que no tiene tiempo ni para soñar. Aunque a lo lejos fantasea con sacarse ese rollito en la guata que tanto la acompleja.

-¿Es cierto que estuviste a punto de casarte el año pasado?
-¡¡¡Nooo!!! jajaja. ¿Quién te contó eso?
-Lo leí en un diario. Pero, ¿alguna vez fue tema?
-Sí, pero ahora la moda de los jóvenes es vivir juntos sin casarse. Eso queremos hacer.
-Ahora, ¿a qué estás dedicada?
-A mis dos hijos, la Cata y el Alfredo. Cuando quedé embarazada de Catalina no seguí realizando mis estudios. Más ahora que estoy con el Alfredo. Estoy en casa nomás. Igual me estresa ser madre. Porque es un trabajo arduo. Al Alfredo ya no me lo puedo. Me canso. Mi cuerpo ya no da más. Salgo de la ducha, vengo pa’ acá y llego cansada. Me cuesta respirar.
-¿Pensaste que serías madre?
-Cuando veía a mi hermana con su hija, me nacía el instinto maternal. Ella decía ‘ya veo a la Leslie embarazada’. Le parecía increíble. A mi igual. Nunca fui al médico a preguntar si podía quedar embarazada…Hasta que llegó la Cata y cambió todo. Antes de eso, no tenía planes para mi vida. Vivía el aquí y ahora. No me proyectaba como madre.
-¿Te cuidabas?
¡Noooo! Una vez me preocupé cuando no me llegaba la regla. Estaba un poco urgida, aunque en el fondo creía que no iba a ser madre. Mi pareja tampoco. Por eso mismo, nunca nos cuidamos. Nos relajamos. Y gozamos, jajaja. Cuando quedé embarazada fue terrible. No sabía lo que me podía pasar a mí y a mi guagua. Fue fuerte eso. Pensé que moriría.
-¿Cómo reaccionaste la segunda vez?
-En ese momento quedé como en schock. Fue una sorpresa. De primera no quería nada. Sentía vergüenza. Se me había olvidado tomar la pastilla y no quería que nadie supiera. Nadie. A la única que le conté fue a mi mamá. Me daba lata. La tele y la radio iban a empezar con la misma historia. No quería que me entrevistaran y tener que dar explicaciones del por qué había quedado embarazada otra vez. No tenía por qué hacerlo. Si eso era algo tan mío, tan íntimo. Además soy grande y si creen que cometí el error de ser madre, teniendo síndrome de morquio, están equivocados. ¡Es mi vida y punto!.
-Algunos dicen que te pillaron volando bajo.
-Noooo, jajaja. Esos son comentarios nada que ver.
-¿Se te pasó por la cabeza la idea de abortar?
-¡Noooo!. Eso nunca.
-¿Cuál es tu sueño, Leslie?
-Me gustaría ser bordadora y trabajar en eso. Sueño con vivir con mi madre, mis hijos y mi pololo. Quiero vivir luego en mi casita que me entregaran a fin de año. Quisiera que la gente me viera como una mamá. Y sobre todo como una mujer y no una niña. Hace tiempo que crecí.
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Conquista
-¿Qué armas de seducción usas?
-Mi risa, jajaja. Me han dicho que la forma de mirar que tengo es coqueta. Y que mis ojos son bonitos. Algunos dicen que son pícaros, pero yo no me encuentro así. Soy más bien tímida.
-¿Cómo es Leslie-polola?
-Soy de hacer cariños y regalonear. Me gusta dar abrazos y besos. Soy bien querendona. No soy una polola celosa. De repente, le pregunto a José Luis si le gusta otra mujer, pero no lo hago por celos, sino que por curiosidad…
-¿Cómo conquistaste a tu pololo?
-Jajaja. Bueno, él fue que empezó todo… Porque a mí no me gustaba él ni nadie del colegio. Nunca tomé la iniciativa. Claro que tuvimos conversaciones, pero nunca al extremo de llegar a gustarme. No. Él fue que me conquistó. Cuando quedé en el curso de Corte y Confección, él iba a conversarme a la sala. Iba con la excusa de pedirme favores o cualquier cosa. Me decía cualquier piropo, me tocaba el pelo o las manos. Me regalaba flores, chocolates, peluches. Esas cosas. Pero a mí no me pasaba nada. No me sentía cómoda cuando lo hacía. Eso me molestaba harto.
-¿Por qué?
-De primera me daba miedo la reacción que iban a tener los demás. Me daba vergüenza que nos vieran juntos. Desde que empezamos a pololear con José Luis, somos foco de atención. No pasamos desapercibidos. Todos nos miran. Por ejemplo, yo ando en silla de ruedas y él me tiene que llevar. Eso llama la atención a las señoras y gente…Teníamos atados con el colegio, que no veía con buenos ojos nuestro pololeo ni el de ninguno de nuestros compañeros. Eso era estúpido. Nunca estuve de acuerdo. Tuvimos muchos conflictos. Nos prohibían estar juntos. Yo decía ‘¿qué onda?’ Si no estamos haciendo nada malo. Nos discriminaron mucho. Le decían que cómo podía andar con una chica con una cara tan fea y en silla de ruedas. Le metieron muchas cosas en la cabeza. A mí eso me daba pena. Por suerte, sus padres nunca se opusieron. Y mi mamá tampoco.
-Eso es lo importante.
-Sí, pero igual me afectaba lo que decían los demás. Pensé, incluso, en terminar mi relación para que no nos molestaran. José Luis se enojaba cuando le pedía que lo hiciéramos. Terminé una vez. Alcanzamos a estar un día separados. Lo eché de menos al tiro.
-Entonces, ¿cuándo lo terminas por aceptar?
-Un día nos tocó desfilar en el colegio. Y resulta que él llegó con uniforme y yo era primera vez que lo veía vestido así. Mis compañeras me molestaron. Me dijeron: ‘mira, ahí viene José Luis con uniforme para verte a ti’. Me puse roja. Desfilamos. Pasó el rato. Nos dieron un recreo. En ese momento, él se me acercó y dijo: ‘quiero conversar contigo’. Yo le dije ‘chutaaa, qué quieres’. Él me dijo ‘qué pasaría si te pido pololeo’. Le respondí que no se podía. Él me insistía y preguntaba que por qué no podíamos estar juntos. Yo le repetía que yo era baja y él alto, y no le creía lo que me decía. Porque era raro que se fijara en mí, siendo que había otras niñas más lindas que yo. Y que eran de su porte… pensaba que se estaba burlando de mí. Me insistió mucho. Así que le dije que lo iba a pensar….
-Y ¿cuánto tiempo lo tuviste en espera?
-Fue poquito… Lo que pasa es que ese día que me pidió pololeo, me dio un plazo de un día para responderle. Me insistió e insistió hasta conquistarme. Eso fue en el 2000, un 23 de octubre. Por otra parte, él es bien encachado. Tiene un par de ojos celestes muy lindos.
-¿Qué crees que lo enamoró tanto?
-Él me decía que no le importaba como era yo. Le daba lo mismo lo que dijeran de mí, si era chica o no. A él le gustan mis ojos. Me dijo que lo había enamorado mi forma de ser. Él había pololeado antes con otras chicas del colegio, pero no habían sido nada del otro mundo.
-Antes de él, ¿habías tenido otro amor?
-¿Gustarme alguien pa´ mirar? Noooo. Nunca. No me fijé en nadie. Tampoco era de esas mujeres que llegaban y encontraban bonito a alguien. José Luis fue mi primer amor, mi primer pololo, mi primer hombre y mi único gran amor.
-Estás muy enamorada al parecer.
-Sí, mucho. Estoy enamorada de su forma de ser, de sus ojos celestes…Lo único malo que tiene es que es enojón y celoso. No le gusta que mire a otros hombres. Le molesta que yo dé, por ejemplo, entrevistas. Tiene miedo a que se rían de mí. Pero, al contrario de lo que él teme, la gente se ha portado bien conmigo, me paran en la calle, me saludan, me dicen que siga adelante con mis hijos.
-¿Vives con él?
-No. No estamos juntos. Él está en su casa y yo en la mía. Nos vemos de vez en cuando. Él me llama por teléfono, viene y le trae cosas a la Cata y al Alfredo.
-Pero, ¿todavía están juntos como pareja?
-Sí, pero no nos vemos tan a menudo. Ya no salimos a la costanera o a pasear a cualquier lugar. Para que nos veamos, yo lo tengo que llamar. Lo echo de menos. Me gustaría verlo más seguido. Porque me aburro estar aquí encerrada. La Cata igual lo extraña, cuando lo ve salta de alegría.
-¿Por qué crees que no lo hace?
-Mira, cuando quedé embarazada de la Catalina yo estaba en Santiago. Cuando volví a Valdivia, no llegué a la casa de José Luis, como él deseaba. Y eso lo enojó harto. Porque él quería vivir conmigo y la Cata, sin mi mamá. Eso era imposible. Ella es la única que me cuida. Él se sintió mucho. Le dije que se viniera a vivir a mi casa. Pero no quiso. No sé por qué. Yo creo que le falta madurar, porque debiera entender mi situación…
-Y, ¿te ayuda económicamente?
-Él ha tenido mala suerte pa´ encontrar pega. Cuando salimos en la tele, se comprometieron a darle trabajo. Todavía no pasa ninguna cosa. Ahora está a puros pololos nomás. Con la plata de mi pensión apenas nos alcanza. Ojalá que se ponga las pilas luego nomás.

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Intimidad
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-¿Qué recuerdas de tu infancia?
-De mi infancia me gustó mucho estar con mi familia de mi mamá y mi papá…tengo bonitos recuerdos de él, a pesar que no vive conmigo. Salíamos harto. Íbamos al campo. Comíamos asados. Mi niñez fue normal. Me molestaban como a cualquier otro niño de mi edad.
-Y ya más grande, ¿te molestaban por tu estatura?
-Sí, me decían enana. Eso me molestaba mucho, porque ¡no tengo e-na-nis-moooo! Yo sufro de síndrome de morquio. Me molesta cuando en los diarios hablan de la enana Leslie. Me hacen sentir discriminada.
-¿Cómo has vivido tu juventud?
-Nunca he sido muy carretera. No me gustan las discos. Nunca he ido a una…prefiero ir a las casas de mis compañeras de curso. Pero no voy hace tiempo. No tengo ningún contacto con ellas. A veces me dan ganas de bailar, pero trato de no hacerlo seguido porque me canso rápido.
-¿Cuándo perdiste la virginidad?
-A los 16 años. Mi primera vez fue con José Luis.
-¿Cómo fue?
-Fue difícil. Porque en ese momento yo no sabía cómo estar con él… porque me daba vergüenza. Y no sabía lo que me podía pasar. Me dio miedo porque, como tenía problemas para respirar, pensé que me podía dar un ataque y morir. Aparte que me dolió mucho. Esto nunca lo hemos hablado. No sé cómo lo habrá tomado él. En alguna ocasión, me preguntó que cómo lo había sentido…cuando me dijo eso, me dio cosa. Le dije que me había sentido bien. Pero fue raro, porque como tengo cuerpo de niña y el es un hombre que había tenido otras pololas… Al principio, pensamos en no hacerlo más, por respeto a nuestras familias.
-Al parecer no siguieron con la idea.
-Jajaja. No poh. Y aquí me ves con dos hijos. Y orgullosa.
-Y ¿cómo es el sexo con un hombre de un metro 90?
-Bueno ¡Buuueno! No hay palabras pa´ describir nuestras intimidades…
-Y ¿te acompleja que él sea mucho más alto que tú?
-No, para nada. Me acostumbré. Ya no me da lata que nos molesten por ser una pareja dispareja. Me da lo mismo lo que la gente opine.
-Pero, ¿en el plano de tus intimidades?
-Tampoco tenemos problemas. Pero me da vergüenza hablar de eso…es un secreto entre José Luis y yo. No te lo puedo revelar.
-Veo que hay siempre gente acompañándote. Nunca te dejan a solas. ¿Cómo lo haces para estar con tu pololo y hacer sus intimidades?
-Mi mamá siempre está conmigo. Ella me sigue viendo como una niña. No deja que José Luis se quede en la casa conmigo. Solamente puede estar en el living. Igual siempre hallamos algún ratito para estar solos. Igual me gustaría tener más espacio para intimar. Antes ella trabajaba todo el día, así que estaba más tiempo sola. Ahí aprovechábamos para hacer nuestras intimidades.
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Lil’ Star
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-¿Eres vanidosa?
-Sí, bastante. No tengo para qué negarlo. Me gusta arreglar mi ropa. Comprar y elegir mi ropa es bien complicado. Porque nada me queda de mi porte. Tengo que siempre estar arreglando todo. No me gustan las poleras muy escotadas, porque no soy de mostrar los pechos, jajaja. Me da un poco de vergüenza.
-¿Qué te gusta de tu cuerpo?
-Mi mamá me reta cuando digo que no me gusta como soy yo. Lo que sí me gusta son mis manos. Las encuentro bonitas y las cuido harto, echándome cremas para que no se me partan.
-¿Qué opinas de las cirugías estéticas?
-De repente pienso que me gustaría sacarme un poquito de guata, jajjaa. A veces le digo a mi mamá que vayamos al médico pa sacarme esos rollitos que me sobran. Igual me daría lata hacerme una operación. Pero sí me ofrecen una, igual lo pensaría…
-Y, ¿te gusta pintarte?
-No, de repente me pinto para salir. O cuando me junto con mi pololo. Nada más. Porque cuando estoy en mi casa no me pinto. No me hago nada.
-Veo que sí te tiñes el pelo.
-Sí, jajaja. Mi hermana me echó unas teñidas. Pero me gusta más o menos. Es que no estoy acostumbrada a pintarme el pelo. Me gusta ser más natural. A mí no gustan esas mujeres que se pintan no sé po… todos los ojos. Eso nunca me ha gustado. Pero, bueno, si a ellas les gusta, es su modo de ser…
-Ahora que todos te conocen y te has puesto famosa, ¿te arreglas más?
-No me encuentro para nada famosa… soy normal.
-Cómo no, si fuiste hasta el programa de Susana Jiménez en Argentina y algunos dicen que eres amiga de la Presidenta Bachelet.
-Jajaja. Sí po. Fuimos con mi mamá y José Luis con todos los gastos pagados. Nunca voy a olvidar esa experiencia. Nunca pensé que iba a viajar a la Argentina. Y con respecto a la Presidenta…bueno, a mi me lesean porque me dicen ‘ahí está tu amiga Bachelet’. Yo les digo ‘qué tiene que ver conmigo la Presidenta’. Ella es así y tiene que hacer su deber nomás. ¡Pero no es mi amiga! Sí vino a verme a mi casa. Pero nada más. Igual encuentro que ha tenido sus errores y no ha hecho nada. Todo está igual. Y no es por pelarla y tirarle mala onda, pero es así la cosa.




