
Jirafa Ardiendo (¡qué nombre!). Una de las bandas más colosales emanadas de la recordada escena pop-rock sónica, quiere reconfirmar sus pergaminos y decir presente, en tiempos en que la actual escena indie parece sufrir de amnesia a corto plazo.
Sí, porque de la gran parte de aquellos bastiones –Solar, Santos Dumont, La Rue Morgue, Shogún y Cristianes- sólo quedan recuerdos y, como la memoria es frágil, muchas bandas presentes, aún basándose en aquellas “pop-puestas”, pretenden reinventarlo todo. Y así nadie puede.
Pero con Jirafa el caso es distinto. Su pasado aquí cuenta. Con sólo dos discos “oficiales” a cuestas (“Siesta” y “Persona”), además de un EP homónimo, su irrupción en la escena tuvo efectos aún perceptibles entre los miles de fanáticos que dejaron a lo largo del país. Canciones como “Motosierra”, “Confío”, “Mastodonte” y “Tracy” evidenciaban el talento de un eterno crecimiento, sin complejos de ninguna índole y que se animaba a mezclar elementos de la psicodelia kitsch con gotas de pop, electrónica y rock alternativo tan beatlesco como heredero de Radiohead.

PULMONÍA
Su largo silencio discográfico (“Persona” es de 2003) dio lugar a toda clase de conclusiones –y lamentos- entre sus fans. Luego de cosechar elogios de medios especializados, como la Rolling Stone o la radio Rock&Pop, Jirafa se sumió en un mutismo incomprendido, sólo interrumpido por esporádicas tocatas. La banda hoy formada por Roberto Estay, Alejandro Pino, Arturo Rodríguez, Nicolás Moreno y Max Gilabert, entró en una época más bien introspectiva y de profundos cambios.
“Sí. Estuvimos callados, pero más que nada por cosas de formación, por los cambios que hemos tenido, algo muy típico de nuestro grupo. Además el último tiempo estuvimos seleccionando las canciones. Fue un proceso bien minucioso y difícil, porque además tenemos pegas aparte para sobrevivir. Nos queda tanto tiempo como quisiéramos”, aclara Roberto Estay, el guitarrista.
El mutismo quedará atrás, sin embargo, con “Pulmonía” el disco que por estos días terminan de afinar en los estudios Primate y que en marzo o abril próximo aparecerá bajo el sello Oveja Negra. Tomando lo esencial de sus experiencias anteriores, en lo práctico esta vez apuestan por el poder de síntesis (o algo de eso): 17 canciones y poco menos de una hora, versus los 20 tracks y 73 minutos de “Persona”.
“Por un lado, la forma de hacer música se mantiene. Pero ponemos en la juguera hartos elementos, procurando que además salga con un sello personal. En realidad es todo bien subjetivo: hay bossa, algo electrónico, música experimental, todo unido en nuestra forma creativa de hacer las cosas. Y sí, es cierto, tuvimos que acotar un poco, para que no saliera tan largo. Y le dimos duro a la canción como estructura, algo que faltó en ‘Persona’”, cuenta el guitarrista.
Los Jirafa fueron a inicios del 2000 algo así como los Teleradio Donoso de hoy, pero con menos prensa. Prolijos, autores de los más bellos arreglos y ambientes sónicos de los que el pop criollo recuerde (escuchar “AM” es un deleite). Una suerte de renegados talentosos, en la onda de la Velvet Underground, consagrados y regalones en medios, pero con escaso eco en los grandes públicos.
No es cosa que les preocupe demasiado, ya que nunca se han sentido parte de un “movimiento”, dice Roberto. “En este tiempo se instalaron el garage y el indie como un movimiento. Y al igual que en los ’90, hemos pasado por el lado. Pero no por gusto o autocensura. Simplemente se ha dado. No nos ha tocado no más y preferimos estar concentrados en lo nuestro. La música la sacamos de manera muy instintiva y sólo después racionalizamos y pensamos si encaja en algo o no”. Así de simple.
Les preocupa sí estar cómodos como grupo. Y creen haberlo logrado. “La formación actual lleva un año y medio más o menos. Y siendo sincero, ha sido la más cómoda musicalmente hablando, desarrollando un proceso creativo muy intenso. De hecho en este último año y medio salió el disco”.
Con invitados de lujo, como Claudio Narea, Javiera Parra, Felipe Cadenasso (Matorral) y Manuel García (Mecánica Popular), con “Pulmonía” Jirafa quiere recuperar el tiempo perdido y, aunque suene paradójico, botarse todos los bichos infectos del auto ostracismo. Algo así como inmunizarse.
“Hemos tratado de ser fieles a nuestro pasado, pero siempre están ocurriendo cosas nuevas, escuchando bandas muy distintas. Si mientras uno escucha Sigur Ros, otro al Puma Rodríguez. No hay complejos y eso se nota. Además, los invitados confirmaron el concepto comunitario de la banda, donde todos colaboran desde su tribuna: en el arte, el marketing y la música. Ha sido muy entretenido hacer esto, así que esperamos que el lanzamiento, que estamos preparando con tutti y con muchas sorpresas, sea algo inolvidable”, concluye Roberto.
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