De un EP de 3 temas a abrir un show masivo para Los Tres y Jorge González. En menos de un año el octeto Drakos ganó el concurso de bandas Garage Music y prepara su primer disco vía Feria Music para marzo. Todavía respira el ska, dicen. Escucha en exclusiva su primer single.

Escucha en exclusiva el primer single: ‘La Vengadora’
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En un tercer piso de Ñuñoa nació Drakos, ahí por el 2004. Luego de rotar integrantes, sonidos y sacarle el prefijo “The” al nombre de la banda, se decidieron por el ska y lo fusionaron con ritmos latinos: harta cumbia, raggamuffin y salsa. Autodeclarados seguidores de los sonidos jamaicanos a la sudaca, la banda tuvo cierto renombre cuando compartieron escenario con los suizos Skaladdin y la nueva agrupación del ex baterista de Santiago Rebelde, Cristián Tauber, Los Precisos Rocksteady Combo.

Tuvieron buena difusión y recibieron los primeros elogios de la prensa especializada. Pero la banda venía con otra ambición de antes: grabar canciones.

Fue así como en marzo de 2006 invitaron a Santo Barrio a tocar en una universidad capitalina junto a Primavera de Praga. Ahí forjaron amistad con el frontman del septeto de rock mestizo, Cristóbal González, sobre el mismo escenario a punta de cóvers. Fue en esa sinergia y admiración mutua que González ofreció producir el primer disco de la banda.

Paralelamente, Drakos fichaba en uno de los talleres de esa máquina de hacer bandas que es el Balmaceda 1215. Paradójicamente Cristóbal quedó como profesor y partieron el curso dedicado a revisar 3 canciones: armonías, letras y producción. Y de harta transpiración y pocas horas de estudio salió el primer EP de Drakos, Invasión Sonora (07), con 50 copias y las colaboraciones de los invitados La Mano Ajena y Santo Barrio.

Entonces se pusieron a soñar y con un Fondart perdido y la idea de juntar plata para el disco con tocatas en el camino, llegaron a Garage Music. “Unos amigos de la banda Blow querían participar pero no se atrevían. El contrato se veía turbio y les daba miedo. Nos comentaron a mí y al bajista… y en una hora ya estábamos dentro”–cuenta Francisco Padilla, vocalista de Drakos.

Para ellos, lo mejor de su paso por el programa de Red TV fue tocar en La Batuta, jugar limpio, ganar el concurso de bandas, entrar a conversar con el sello y la productora para el disco y la gira, y bueno, Javiera Parra.

-¿Y cómo les fue en Rancagua y La Serena?
-Bien, los escenarios eran gigantes y había harta gente, aunque no tanta a la hora que tocamos nosotros. Pero nos recibieron a full. Bailaron y aplaudieron ene. Había harto espacio entre nosotros y la gente, pero igual se sentía el calor.

-¿Y cómo los trataron los rockstars criollos en las giras?
-Nunca vi a Los Tres y con Jorge González fue ‘hola, qué tal. Bien y tú’. El resto son de lo más normal. Compartimos hotel con De Saloon y los músicos de Sergio Lagos. Me acuerdo que Marcelo Fillippi (baterista de Lagos y Javiera Parra) se sabía nuestra canción San Juan y la cantaba. Bromeábamos a cada rato.

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-¿Cuándo supieron que lo suyo iba por tocar en Drakos?
-Hubo un momento en que me dí cuenta y otro en que decidí. Primero, cuando escuché el Sin dios ni ley (95) de Los Miserables. Y me decidí tras la primera tocata de Drakos, el 2 de abril de 2004 la gente se subió al escenario y abajo estaba la patada misma.

-¿Tienen alguna ventaja al ser ocho músicos?
-Los amigos pasan a ser familia y los vínculos te unen creativamente. Es más fácil componer, pero con ocho está bien. Más sería demasiado.

-Ustes se fueron del circuito de bandas de escuela a fichar por un sello grande, a la velocidad de un programa de televisión. ¿Cómo ven a las bandas que siguen independientes y a esta escena que viene de mediados de los 90 autogestionando su material?
-Van por un camino que rinde quizás mucho más que los sellos. Al final, nosotros optamos por la oportunidad que apareció, pero no para vender discos. Nadie vende discos. Sino para facilitar la difusión y ser más estables. Más de la mitad de Drakos estudia música, entonces es pega.

-Históricamente, Chile es un país de bandas de rock. Pero nadie desconoce la influencia de bandas de fusión latina y las sonoras. O los combo ska como ustedes. De hecho el boom del género tiene a Juana Fe en los medios y a la Sonora Barón en el Festival de Viña. ¿Es un género que resucita? Digo, después del fracaso de bandas pioneras como Santiago Rebelde.
-Para mí es repopularización y actualización de los género latinos. Hacía falta refrescar la escena, es algo natural con los años. Siento que no hay resurrección, sino permanencia y mayor presencia mediática de los proyectos.

-Pero por tradición esos grupos funcionan sólo en septiembre y Año Nuevo. ¿Qué sientes cuando ves que todos bailan las mismas canciones de cuarenta años atrás?
-El concepto de “sonora” –excluyendo a Sonora de Llegar- lo siento desgastado. Tommy Rey, la Palacios y otros siguen vigentes, pero para mí lo de Juana Fe es otra cosa. Si Giolito los mezcló es asunto de él. Pero el género latino, mestizo y la fusión da para todo el año. Hay temporadas altas y bajas.

-¿Qué tres discos no podrían faltar nunca en tu discman?
-El Fabulosos Calavera (1997, Los Fabulosos Cadillacs), Haciendo Bulla (2004, de Karamelo Santo) y Foundation (1997, de Skatalites).

Por estos días la gente de Drakos afina los últimos detalles de Recta Provincia, su primer disco disponible a partir de marzo de este año en el catálogo de Feria Music. Diez temas bajo la supervisión de Mariano Pávez y las colaboraciones de MC Vozeto (Mestizo), el solista español y colega de Manu Chao, Tonino Carotone, el guitarrista de los venezolanos de Desorden Público, Magú, y los locales Gabriel Moyla (acordeón de La Mano Ajena) y Cristóbal González y Cote Campusano (percusiones y voz de Santo Barrio). Además de Michelle Espinoza (guitarra y coros de Joe Vasconcellos y C-Funk), Joe Vasconcellos y Juan Ayala (voz de Juana Fe).