Durante seis meses, Valèrie Tasso fue puta de lujo. Y no por plata: lo hizo por gusto. De ahí que se declarara bien abiertamente ninfómana y escribiera un best seller éxito en Europa. Conversamos con la hoy escritora de 38 años que ventiló sus historias sexuales con sepultureros, un adicto a meterle botellas de Coca-Cola en la vagina, millonarios y políticos.

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-Hola Valèrie, ¿Cuándo, dónde y cómo perdiste la virginidad?
-Biológicamente no lo sé, prácticamente a los 15 años. Pasó durante unas vacaciones en la casa de la abuela de mi amiga Emma, en un pueblo de montaña. Fue con Edouard, un amigo, quien me llevó a su casa. Me acuerdo que sentí sólo una inmensa vergüenza por no haber sangrado, a la vez que esa extraña sensación de haberme hecho pipí en la cama. Salí arrancando de su casa camuflada por el ruido de la cadena del baño, de la que había tirado para disimular mis pasos en la escalera. Pero emocionalmente no me acuerdo.

-¿Pero no te acuerdas de nada nada? Todos recuerdan su primera vez.. Por ejemplo, ¿tenías miedo?
-No creo que sea relevante. La primera vez no debe ser importante, eso es lo que quiero transmitir. Lo importante es la segunda, la tercera… y sobre todo no vivir condicionados por una primera vez que es, inevitablemente, un fracaso.

-Pero, ¿Cómo fue?
-En el sexo, como en todos los órdenes de la vida, nunca hay una primera vez. La primera vez que hueles una flor, ya has olido muchas flores antes. Cuando amas por primera vez, ya has amado muchas veces antes. La primera vez es sólo la que tomas o la que te hacen tomar conciencia de que es la primera vez. A los celadores y los guardianes del discurso moral del sexo les interesa mucho que tomemos plena conciencia de “una primera vez” para hacernos perder la inocencia. Es como si sexo e inocencia fueran conceptos antagónicos, porque nos enseñan a temer mucho más que a entender. Lo único importante de la primera vez es que vengan las siguientes.

-¿En esa época te gustaba el sexo?
-En esa época ya me interesaba el sexo. Como a cualquier ser sexuado que quiera saber quién es.

-¿De dónde proviene tu abertura de mente sobre temas como el sexo?
-Pues supongo que de mi pensamiento, posiblemente también de mis genitales, pero estos sin el anterior no son gran cosa…

-¿Qué es el sexo para ti?
-En mi cuarto libro que acaba de salir ahora en España, llamado “Antimanual de sexo”, intento demostrar la inexistencia de un significado unívoco de sexo. En realidad, el sexo como concepto absoluto no existe, existe el uso que hacemos de él. Cuando hablamos de sexo sólo estamos hablando de discurso normativo del sexo, de aquello que nos dicen que es el sexo, de lo que está bien, de lo que está mal, de lo que hay que hacer, de cómo hay que hacerlo y a qué hora. En realidad, eso que llamamos sexo, es sólo lo que nos han hecho creer moralistas y oscurantistas que es el sexo. Nada más que eso.

-¿Por qué crees que el sexo se tiende a medir en cuanto a tamaño del pene o el número de orgasmos?
-Para reforzar ese discurso normativo del que te hablaba. Cuando nos dan una cifra, que es un dato “innegociable”, tú puedes cuestionar conceptos como lo hermoso o lo feo, pero no puedes matizar una cifra. Generan una media, una normalidad, una línea del medio que sirve para condenar a los que se salen de ella. El sexo no entiende de medidas ni de encuadres, la economía sí. Otra estupidez es hablar del sexo sin amor o con amor. Yo, en mi caso, prefiero de las dos maneras. El estado emocional con el que se realiza la interacción sexual no condiciona su existencia. Podemos conducir un auto rojo o verde, hermoso o feo, propio o de otro, pero eso no suprime el que estemos conduciendo. Desgraciadamente el amor se usa normalmente como un parámetro de valoración moral de lo que estamos haciendo; si es con amor es bueno, si no es malo. Eso es una estupidez.

-¿El sexo para ti fue alguna vez un problema?
-Su concepto siempre es para mí un problema. Sin problema, no hay creación y dejaría de pensar en él. Sucede que socialmente hemos convertido lo que llamamos el sexo en algo problemático, que no es lo mismo. Resaltamos continuamente lo que de problema puede tener y nunca hacemos de él un valor. Para conseguirlo tendríamos hasta que inventar un lenguaje desmoralizado, que no aprobara o sancionara sus efectos.

-¿Crees que pueda llevar a una adicción?
-Sólo a un perfil adictivo, como el arroz con leche, la ternura o el miedo.

-¿Por qué crees que es mal visto la adicción al sexo?
-En Europa se empieza a hablar de la adicción al sexo. Para mí, no existe. El sexo no crea adicción, eso es un invento gringo. En el ejemplo que te ponía antes sobre la necesidad de crear un lenguaje que evitara valorar moralmente el sexo, puedo hablarte de que a una mujer que hace uso libre de su sexualidad se la considera una ninfómana o coloquialmente una guarra o “una puta” o los calificativos cariñosos que empleéis en Chile.

Ninfómana

-¿Puedes vivir sin sexo?
-La vida me hace sentir sexual. Puedo vivir sin practicar sexo, pero no puedo renunciar a mi condición de ser sexuado. Nadie lo puede hacer, aunque se emascule, es una condición humana irrenunciable.

-¿Cuándo te diste cuenta que eras ninfómana?
-Todavía no me he dado cuenta, pero te agradezco la información. Jajajaja. El título “Diario de una ninfómana” para mi primer libro fue una burla a los que condenan con ese calificativo a las mujeres que actúan sin miedo y sin cortapisas en el uso de su propia sexualidad. Los genitales son de uno, no del Estado, a veces olvidamos eso.

-O sea, ¿Nunca te has considerado una ninfómana? En el libro pareciera que sí….
-No. Insisto: es un invento del hombre para controlar el deseo femenino. Y sì, me gusta el sexo. Si a eso le llaman ninfòmana, bueno lo soy y ¿qué tiene de malo?

-¿Cómo le va a una ninfómana enamorada?
-Muy bien, gracias, sobre todo cuando se encuentra con un sátiro.

-Los encuentros que cuentas en tu primer libro, ¿son todos ciertos?
- Sí, naturalmente. Son todos los que están pero no están todos los que son. Es una selección, se trataba de hacer un libro que venía un poco condicionado desde la editorial por el número de páginas, para mejorar el ritmo de lectura y para “evitar” algunos episodios que pudieran resultar, especialmente al equipo de valoración del original, un poco “duros”. En total se retiraron un centenar de páginas, algunas vivencias de las que entonces se relataban, las retomo ahora en mi nuevo libro para explicar la tesis central de “Antimanual de Sexo”. Creo que el lector que habitualmente me sigue sabrá entenderlas y no se escandalizará.

-Si es así, cuéntame lo de la Coca-Cola.
-Tuve una relación de dos años- no seguidos- con Hassan (el nombre no es el verdadero para no dejarlo en evidencia). A él le encantaba introducirme en la vagina botellas vacías de Coca-Cola de esas pequeñas, de 250 cc. Primero me las hacía beber y luego… No sé a qué se debe esa obsesión por la Coca-Cola, mejor dicho, por la botellita. Debe de tener complejo con su pene que, la verdad sea dicha, no tiene grandes cualidades ni morfológicas ni artísticas.

Prostitución

-Para ti, ¿qué son las putas?
-Las prostitutas son mujeres. Parece que se olvida eso. Dentro de su actividad (que es una actividad, no una condición de existencia), representan la novia eterna. Tenemos la extraña manía de definir a las personas por su profesión. Desgraciadamente, han sufrido, sufren, y me temo que seguirán sufriendo el estigma de ser consideradas “objetos” de venta las 24 horas del día. Obviamente, estoy hablando de las mujeres que ejercen esta actividad de manera libre y voluntaria. Las meretrices no venden su cuerpo, alquilan un saber hacer sexual, de la misma manera que un abogado asesora a un cliente.

-¿Qué significó para ti la prostitución?
-Una etapa en mi periodo formativo. Fue en muchos aspectos, tal y como yo la pude ejercer, muy gratificante.

-¿Gratificante en qué sentido? ¿por qué?
-En el moral y en el económico. Entendí que la dignidad no tiene nada que ver con la entrepierna. La dignidad es un sistema de valores propio e intransferible. Si además de no vulnerar tu sistema de valores te pagan por ello, ¿Qué más se puede pedir? Me gustaría que todos los profesionales de cualquier sector productivo o de servicios pudieran decir lo mismo.

-¿Por qué motivo lo hiciste y por cuánto tiempo fue?
-Ejercí esta actividad durante unos seis meses, el motivo fue porque podía ejercerla.

-¿Cómo te veían las demás prostitutas si ellas lo hacían por dinero o necesidad y tú por gusto?
-Siempre he sido un animal extraño, dentro y fuera del oficio. Pero no te equivoques, la mayoría de las demás chicas ejercían la prostitución no por necesidad, sino por el amor al dinero rápido y también por placer. Pocas te confesarán lo último.

-¿Qué es lo más raro que tus clientes te pidieron hacer?
-Desgraciadamente para mí, la mayoría de los clientes tenían poca imaginación. Me hubiese gustado encontrarme con un animal tan extraño como yo. Existe la falsa creencia que, en este mundillo, los clientes piden cosas extravagantes. No es así.

-¿Le contaste a tu familia? ¿qué te dijeron? ¿cómo lo vieron?
-Mantuve a mi familia de origen al margen, de ahí que el libro no se publicara en Francia y el que yo utilizara un pseudónimo, Tasso, para firmarlo. Cuando tuvieron noticia de ello por mí, entre otras cosas porque el libro ya había traspasado ampliamente el territorio español, se comportaron con una extraña templanza. Pero nada más que eso.

-¿Cómo fue ser una puta de lujo?
-Más sencillo y natural de lo que esperaba, en cierta medida creo que nos educan bastante bien para eso…

-¿Cómo?
-La capacidad para representar, simular y especular es una de las enseñanzas más tempranas que recibimos las mujeres.

-¿Viviste algún tipo de discriminación?
-Viví la discriminación del ojo social, ese ojo temeroso y muy escandalizable que prefiere que el puterío se quede en los dormitorios de las familias bien o en los susurros de confesionarios de las iglesias. Tras la publicación de mi libro y mis primeras apariciones públicas a cara descubierta, muchos fueron los que desaparecieron, cosa que vino estupendamente; fue una especie de purga enormemente beneficiosa que me permitió medir el nivel de estupidez o de hipocresía de algunos que me acompañaban. Después vendrían los arribistas y los advenedizos, pero a esos se les veía llegar con mucha más facilidad. Además, alguno de estos no eran malos amantes y consumían pocas pilas…

-¿Qué te llamó la atención de ese mundo?
-La posibilidad que me ofrecía de mostrarme cuáles eran mis límites o si los había.

-¿Cómo eran los hombres que frecuentabas en esa época?
-Normalmente bípedos, sin plumas y de uñas planas, como diría el bueno de Platón… aunque hubo de todo: políticos, millonarios.

-También me enteré por tu libro que te enamoraste de un italiano…
-Sí, fue de Giovanni (nombre falso). Estuvimos un tiempo juntos pero no resultó. Lo pasamos bien en todo sentido. Pero ya fue… Cuando lo conocí, me cuestioné seguir en la prostituciòn o dedicarme a otra cosa. Me sentía mal al compartir mi cuerpo con otra persona, siendo que estaba enamorada de otro.

-¿Qué te llevó a contar todo esto en un diario de vida?
-Precisamente el que pudiera existir este motivo. También, el asco que me producía la sanción arbitraria que imponen los corruptos y los temerosos al sexo, el afán que tienen por hacer de su desconocimiento una ley y por joder un poco a todo el marco moral que los ampara.

-También supe que actuaste en “Yo, Puta”, ¿cómo fue esa experiencia?
-La película está basada en una obra de Isabel Pisano que contó con mi testimonio cuando yo todavía era una libertina anónima. Cuando se adaptó la obra al cine, quisieron volver a contar con mi presencia y mi testimonio. Fue una experiencia agradable.

Sexología

-¿Desde cuándo te interesa aprender sobre sexo más que la misma práctica?
-Desde el principio, una, actuando, cuestiona. Mi formación teórica se hace más explícita, en cualquier caso, cuando intenta alcanzar los conceptos de todo ese bagaje práctico con el que me he nutrido.

-¿Qué has aprendido?
-Lo que estás oyendo a lo largo de la entrevista…entre otras cosas.

-¿Le has tenido que enseñar a alguna de tus parejas cómo comportarse en la cama?
-Sí, a muchos, ¿tú no?

-No creo que tantos como tú… ¿A qué se debe tu éxito con los hombres?
-A no preocuparme de ellos y no tocarles los huevos ¿se dice así en Chile?

-Sí. ¿Cuáles son los grandes mitos que hay sobre el sexo?
-El gran mito son los tópicos; falsedades que a fuerza de repetirse nos quieren hacer creer que son ciertas. Cuando decimos que hoy en día, en casi todos los países de nuestra cultura, se puede hablar de sexo con normalidad, en realidad lo que sucede es que podemos -casi te diría que nos obligan- a hablar continuamente de aquello del sexo que no nos inquieta, de los tópicos, para reforzar la creencia de que el modelo es el original. Hemos creado un bosque que ha engullido a los árboles. Hablar de sexo ha dejado de ser tabú, a cambio de que el tabú sea el propio sexo. Estos tópicos que repetimos hasta el infinito son los que coordinan el discurso normativo del sexo, son como los eslabones de la cadena que lo conforman. En “Antimanual de sexo” intento enfrentarme a muchos de ellos, es más fácil entender y abrir una cadena cuando debilitas sus eslabones, y demostrar lo absurda, engañosa y malintencionada de la inmensa mayoría de cosas que nos hacen creer que conforman el sexo.

-¿Proyectos en los que trabajas?
-Se está en fase de postproducción de la película que adapta al cine mi obra “Diario de una ninfómana”. Ha sido un proyecto verdaderamente grande para lo que es la industria cinematográfica en España. Las productoras Filmax y Canónigo Films se han asociado para llevarlo a cabo y han contado con la participación de gente enormemente válida en el proyecto; como los actores Belén Fabra, Leonardo Sbaraglia, Ángela Molina o Geraldine Chaplin entre otros, el joven realizador Christian Molina o la guionista Cuca Canals. Por lo que tengo entendido (sigo el proyecto a una media distancia pero con cariño) ya está teniendo, antes de estrenarse, una importante repercusión internacional, porque plantea un tipo de cine que extrañamente se ha perdido bastante; el del erotismo inteligente y elegante. Tengo también, como te he dicho, la reciente aparición de mi cuarto libro “Antimanual de sexo” en España y la promoción que ello conlleva. Me ocupo, además, del trabajo habitual de colaboración en prensa y revistas, intervenciones en espacios radiofónicos y televisivos, charlas, etc… Y, como decía Wilde cuando le interrogaban por lo que estaba haciendo; “por aquí, muriéndome por encima de mis posibilidades…”

Tips

-¿Cuál ha sido la mejor sesión de sexo de tu vida?
-Está por llegar…

-¿Qué es lo que más te gusta en el momento de tener sexo?
-El sexo.

-¿Cómo debe ser una relación sexual perfecta?
-Aquella que no te permite siquiera tomar conciencia de que es perfecta.

-Cuando tienes sexo, ¿Cuántas posiciones te gusta practicar, cuáles son las que más te gustan?
-Prefiero el sexo a las acrobacias. Evito el moverme demasiado.

-¿Qué es lo más importante respecto al sexo?
La espontaneidad, la falta de miedo y el egoísmo. Entendiendo por lo primero la capacidad para operar de manera intuitiva y cierta y por el egoísmo la capacidad de interpretar bien el placer propio para proporcionar el ajeno.

-¿Qué variante sexual es la que más te excita?
-La escritura.

-¿Practicas el sexo oral?
-¿Es una proposición?

-Jajajaja. Es simple curiosidad.
-Ahora en serio, practico sexo oral cada día, dando conferencias, apareciendo en medios tanto televisivos como radiofónicos. De tanto en tanto, me gusta hacer una buena felación a mi pareja. No me gusta demasiado el cunnilingus. Prefiero la mano. Cada uno con sus gustos…

-¿Cómo es hacer una buena felaciòn?
-Aquella que se hace después de haber hecho muchas y de olvidar el método.

-¿Por qué la mayoría está más pendiente del método perfecto que del goce?
-Porque la sociedad les hace creer que existe. Es evidentemente falso, cada encuentro sexual es un acto único, creativo. Creer que existe un método sólo consigue dispersarnos y coartar la verdadera sabiduría en el sexo: la espontaneidad.

-¿Y lo que menos te gusta?
-La carne poco hecha.

-¿Tienes algún límite en la cama?
-No de partida.

-¿El tamaño cuánto importa?
-A los fabricantes de condones supongo que algo, a los demás nada.

-¿A ti te importa?
-Menos que a los demás.

-¿Cómo fue practicar el sadomasoquismo?
-Por intentar averiguar un poco los mecanismos de dominación y sumisión que se establecen en cualquier relación social, no sólo sexual. También me fascinaba la capacidad de algunos sumisos y algunos masoquistas de reconvertir el dolor en placer. Me parece una auténtica lección de vida que puede ser de mucha utilidad en nuestra cultura cristiana de la mortificación gratuita y constante. Una especie de burla acertada a los que nos culpan de su propia corrupción, no de la nuestra.

-¿El lugar más freak donde has hecho el amor?
-En un folio.

-¿Cómo fue?
-Muy literario.

-¿Alguna fantasía sexual?
-Sí, muchas. No pensarás que te las voy a contar ahora…¡curiosa!

-¿Te gusta que te insulten cuándo haces el amor?
-La coprolalia puede resultar a veces un buen estímulo, pero hay que ser sincero en ella. Y sí, de vez en cuando me gusta.

-¿Dónde te gusta hacerlo? ¿algún lugar predilecto?
-En la cama, normalmente encima de ella.

-Para ti, en qué parte del mundo es mejor el sexo: Europa, Latinoamérica u otros?
-En otros. Entiendo más de contenidos que de continentes.

-¿Has tenido alguna experiencia sexual con algún chileno?
-A veces, mi memoria me falla. Pero creo que no, posiblemente en alguna orgía. No suelen pedir el pasaporte en este tipo de fiestas glamorosas, y hablar, se habla más bien poco.

-¿Encuentras sexys a los chilenos?
-La sensualidad no entiende de nacionalidades. Supongo que en Chile habrá de todo.

-¿Qué opinas de ese cliché que dice que los españoles se caracterizan por ser buenos para follar y ser promiscuos? ¿qué tan verdad es eso?
-Que es un cliché, como bien dices.

-Para terminar, ¿llevas alguna lista con las personas con las cuales has tenido sexo y llevas la cuenta?
-No. Son muchos. Pero, ¿Qué importancia puede tener esto?