En cuatro meses Víctor Flores consiguió lo que no pudo materializar en cinco años. Amontonó letras, melodías y maquetas de una posible producción solista que no cuajó. Buscó y probó productores. Pero a pesar del vértigo, siempre tuvo claro que quería un disco con harto baile y bien cantao. En su estilo. El mismo que lo destacó desde los cueros y los coros de La Pozze Latina a mediados de los noventa, el mismo que replicó con el dúo Dj Raff & Solo Di Medina y en la serie de colaboraciones con la realeza de la música negra nacional.

Darse el gusto de tomar la usanza y tributar a los Earth Wind and Fire, Marvin Gaye y los Kool and The Gang, como el que se nutre, renueva e innova. Desmarcarse del hip hop clásico, entendido como el MC disparando versos deslenguados desde la tarima, pero sin dejarlo en el sentido de “solucionar con lo que hay”, rebuscárselas y experimentar. De paso, abrir las fronteras–mentes y dar un paso hacía el pop bien entendido. Ese que busca la transversalidad provocada por un trabajo bien hecho.
Luego de dos años se reunió con el productor Nicolás Carrasco (Foex: Los Pulentos, Anita Tijoux), cabeza de Potoco Discos, y en tiempo record re dibujó el esquema titulándolo Hembras de Marte. Ahora, buscando colaboraciones en la parte musical que le entregaran el plus necesario para ver la luz.
Doce carnales canciones, que cuentan con nutridas colaboraciones, como la de C-Funk en “Hembras de Marte” y Hernán del Canto (ex La Pozze Latina) en “Acércate Más” y “Gran Final”. Anita Tijoux refresca la lírica en “Esta Noche” y Rodrigo Chepillo (ex Bambú), en coautoría con Ariel Pino (Aluzinati) en “Enamora” y “Loco por tu Amor”.
En sonoridad, un núcleo duro de funk y soul a cargo del bajo Daniel Maluenda y la guitarra de Pera Preez (Aluzinati), mezclado con beats discotequeros que se meten marcando el paso, y acertadas dosis de sabor latino. Si desgranamos en tiempo, momentos para sacar brillo a la pista y en otras, para cantar honestamente al oído, sin filtros.
Conversamos con Víctor Flores sobre su disco, el proceso, las proyecciones y la escena, en la previa del debut oficial de Hembras de Marte en el Cine Arte Alameda. Nos recibe ya vestido para la ocasión. De brillantes zapatillas blancas, jeans ceñidos y una camisa negra de lentejuelas muy parecida a la que usó Michael Jackson en la recordada ceremonia de los 25 años de la Motown. Sí, el mismo día en que se consagró con el moonwalk. De aquí en más, Solo di Medina al mic.

-Antes de trabajar con Foex y sacar el disco, trabajaste con él mismo en la producción de este disco y otros productores. ¿Qué pasó en el camino, por qué demoraron en llegar a puerto?
-En ese momento nos faltó madurar la parte musical, estaba la onda, la rítmica y el sonido futurístico que le quería integrar el Fo, pero topamos en las armonías. Pasó el tiempo y nos juntamos de nuevo, ahí me explicó que entendía cómo teníamos que hacerlo, que era definitivamente trabajar con gente en la parte musical, lo hicimos y lo sacamos en cuatro meses.
“De todo el material que había juntado antes ocupé pocos temas en “Hembras de Marte”, quedaron tres o cuatro y el resto de las canciones son nuevas, fueron saliendo en el trabajo diario”.
-¿Y qué le pasó al material que no ocupaste?
-Ahí está, hay muchos temas. Con el C-Funk trabajamos en tres canciones a full, el loco se fue en la volá, le agregó orquestaciones, vientos a lo Quince Jones, pero los implementos técnicos no los teníamos, tampoco los recursos para sustentar el trabajo de preproducción en el tiempo, necesitaba algo más palpable a corto plazo y finalmente me la jugué con lo tenía, con lo que estaba más a mano. Ojalas que para un próximo disco la pueda hacer.
-Hablaste de la parte musical, ¿quiénes se encargaron de esa parte?
-Hay varias manos, tocaron distintos músicos en el disco, pero fundamentalmente está el Pera Preez (Aluzinati, Anita Tijoux) en guitarra y Daniel Maluenda en el bajo. Con el Foex no somos músicos como tal, vamos probando, les íbamos explicando lo que queríamos y ahí experimentábamos hasta llegar a la sonoridad que buscábamos.
-¿Por qué no hay hip hop en el disco?
-Mmm, depende de lo que para ti sea hip hop. La idea del disco era salirse de la imagen clásica que tiene la gente con el rap o con los samplers. Y en eso hay una distancia. Pero el disco en su gestación mantiene la esencia hip hop, que para nosotros es arreglárselas con lo que hay. Si no hay banda, no hay no más, la hacemos igual, pero eso no significa que tengamos que bajar la calidad, sino que tenemos que solucionar, experimentar, buscar la forma de hacerlo.
-Y la inquietud de trabajar como solista, ¿Fue algo de siempre o se gestó en el camino?
-No sé si sea algo tan racional, porque para mí la música no lo ha sido. Yo empecé porque el Hernán del Canto me pidió que tocara las percusiones en La Pozze, a ellos les estaba yendo bien, viajaban y eso. Fue espontáneo, se dio no más. Lo mismo que con el canto, yo le daba a las percusiones, pero en vivo hacía coros y finalmente la respuesta de la gente fue mucho mejor cuando cantaba. Después le fui tomando un poco más el peso y comencé a tomarlo más en serio.
-Dejando las letras de lado, me llama mucho la atención el tema melódico del disco. Se nota que hay una búsqueda fuerte en ese aspecto.
-Demás que sí, tiene que ver con cantar también, que es lo que siempre me ha gustado y en todos los proyectos siempre lo hago. Para mí la melodía tiene que ver con eso, es fundamental en la música, es un lenguaje universal, no necesitas nada, o enganchai o no.
-Al escuchar el disco, hay momentos más bailables, con harto funk de beats discotequeros y otro lado que apunta a la balada ligada al soul. ¿A qué suena Victor Flores?
-Fue una cosa natural, la idea inicial era hacer un disco bailable, pegajoso, onda que lo pusierai en el reproductor y no pudierai despegarte, pero en el proceso fueron saliendo cosas distintas. De hecho me han dicho que en el “vivo” voy a tener problemas porque al público no podí presentarles temas lentos uno tras otro. Tenís que estar ahí con la cumbia, arriba con la fiesta.
-El tema de la fiesta en la música negra es una de las temáticas más frecuentes. Sobre Ese proceso, el compositivo, ¿Cómo se gestó en el disco?
-Ese fue tema igual dentro del proceso. Soy súper urgido con lo de las letras porque viví hasta los 17 años en Alemania. Yo hablaba alemán y mis viejos español, pero nunca lo sentí como mi lenguaje, por eso es un tema complicado, no soy bueno pal bla bla.
“Por ejemplo me gusta mucho Silvio, él es un poeta, pero yo no puedo competir con él porque no lo soy. Para mí eres o no eres. Había que solucionar el tema de las letras de la forma más digna, justificar la música”.
-En la escena los nombres se repiten, C- Funk, Anita Tijoux, Zaturno, Dj Raff, tú, finalmente son los mismo desde hace tiempo ¿Qué pasa con la renovación?
-El recambio viene solo y está hace rato. Lo que pasa es que es un proceso lento, yo en los noventa con La Pozze, si bien era parte del cuento, no tenía muy claro lo que iba a pasar después, eso se fue generando con el paso del tiempo.
“Claro, a lo mejor si viniera un güeón más viejo y te pudiera aconsejar, no en el aspecto musical siquiera, si no en la serie de otras cosas que no tienen que ver con la música y que si pueden favorecer tu carrera, sería más fácil. Que puedan dedicarse a ser artistas y no a lidiar tanto con el mercado, no tener que darse toda la vuelta. Como Asesinar a Felipes, el mismo Foex, ya están y es cosa de tiempo.
-Y las proyecciones con tú carrera, ¿cómo la ves?
-Nunca he tomado una decisión tajante al respecto, creo que eso está demostrado con lo que llevo. Después del disco comencé con la banda ha explorar otras cosas. Hay varios proyectos aparte que también tengo en mente y hay que ir viendo como se va dando todo.
-¿Y el disco Hembras de Marte?
-Que tome el curso natural, como lo he hecho siempre, que el disco suene, que se toque en las radios lo más posible, que lo escuche la mayor cantidad de gente. Tocar mucho, que suene bien en vivo, que lo pasemos bien nosotros tocando arriba del escenario y la gente vacilando abajo. Quiero llegar a viejo y tocar los temitas. Al final la música es una forma de ser y se va dando sola.
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