Across the Universe es un síntoma más dentro de la etapa decadente que padece el mundo Beatles. Una etapa a la cual podríamos asociar el lanzamiento de Love, el álbum benéfico Instant Karma (donde –sin ir más lejos- Avril Lavigne canta Imagine y Christina Aguilera, Mother) y, si nos ponemos amarillistas, los enredos matrimoniales de Paul McCartney.

El argumento de este musical va así: Jude (un esforzado joven-obrero de Liverpool) se va a Estados Unidos en busca de su padre. Ahí conoce a Max, un estudiante de Princeton que deja la universidad ya que le es muy aburrida, y su hermana Lucy, que es el personaje más insípido de toda la peli (¿dónde está Juno cuando la necesitamos?). El punto es que todos terminan en Nueva York en la época efervescente de la gran manzana. Ya saben: drogas, bohemia, guerra, protestas, folk, pachulí, Martin Luther King, etc. Hasta el momento nada nuevo que no nos haya mostrado Forrest Gump.
Across the Universe se intenta hacer valer con recursos bastante forzados: todos los personajes tiene nombres relacionados con canciones de los Beatles: Jude, Lucy, Prudence, Sadie y Jojo. Intenta ser todo lo políticamente correcta que puede. A través de toda la película, se evidencian las desgracias de Vietnam y las protestas en contra. Pero en ningún momento se muestra, por ejemplo, a Nixon. Tal vez no sería desatinado asegurar que los 60 nunca parecieron tan comercializables hasta ahora.
Como si todo eso no bastara para hacer Across the universe una mala cinta, un dato más: sale Bono. Sí, Bono-piérdete-una-U2 en el papel de Dr. Robert: una suerte de gurú sicodélico que canta Im the walrus, tal vez una de las pocas versiones que sale airosas. Porque el resto de los cóvers que se van escuchando a medida que la trama avanza, no son más que si en American Idol (o Rojo en Chile) tomasen el repertorio Beatles y lo destrozaran sin ninguna gota de misericordia (La versión de It wont be long es para ponerse a llorar y la que cierra el filme, All you need is love, es incluso peor).
Algo más de dos horas en que no pocas veces la opción de apretar fast forward o de frentón apagar la tele surge como lo más saludable. Al lado de esta película, incluso Moulin Rouge sale airosa.
Across the universe produce el mismo efecto que escuchar una canción de los Beatles con zampoñas en el supermercado. O una de esas irritables versiones bossa-nova que hay que soportar en un ascensor camino al dentista.
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