No hay duda que The Ganjas fue una de las bandas con más tocatas el año pasado. Su “gira interminable” pasó por reiteradas fechas en el bar Mist, shows tributos varios y hasta un teloneo a The Rapture. Aunque, muchas de esas veces, los efectos pedaleros y fallas de sonido, ayudaban a que las dos guitarras se confundieran o que se perdieran en la distorsión.

Pues bien: el reciente sábado, The Ganjas se presentó en pelotas (unplugged) en el ciclo “Versiones acústicas” de sala SCD Bellavista. Y vaya que sonó bien. Para los asistentes fue una sorpresa que el repertorio electrónico de The Ganjas encajara dentro del formato desenchufado que MTV difundió en los noventas.
Puede ser que para los puristas algo de rock se haya perdido, pero lo que se ganó en sicodelia y atmósfera lisérgica no es poco. Porque las versiones de “Daybreak” o “Sonic Redemption”, entre otras que repasaron en hora y media, de su última placa Daybreak salieron más que airosas. Y la guitarra de Samuel Maquieira junto con la de Pablo Giadach (Casino) se respaldaban más la base compuesta por: bajo (único instrumento eléctrico) de Rodrigo Astaburuaga y los tarros al mando de Aldo Benincasa. Además de las infaltables percusiones (y afro) de Álvaro Gómez (Guiso, Perrosky) y –lo más acertado de la noche- atinados arreglos pianísticos en varias canciones.
Una lástima para los que faltaron. De hecho, los mismos Ganjas (quienes se van de gira a Argentina por tercera vez) lo advirtieron sobre el escenario: “Ojalá que estén disfrutando, porque esto no se va a repetir de aquí a tres años más”.
El próximo sábado 14, en este mismo ciclo y en la misma SCD de Bellavista, toca Tío Lucho. Vaya a saber uno cómo van a hacer para adaptar las canciones de su ochentoso Lo que ahora brilla, putrefacto quedará a la guitarra de palo. Eso hay que verlo-escucharlo.
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