Afuera, The Hives tiene la etiqueta de una de las mejores bandas de rock en vivo, y la verdad es que lo de anoche iba bien en ese sentido. Está claro que The Hives no es la banda con más adornos, luces y parafernalia arriba del escenario. No. Por el contrario, son una banda que rockea con entrega, muchos saltos y camiseta mojada, y al nivel que están en la escena mundial simplemente lo encuentro notable, y eso se agradece.

Reseña: Diego Huenchur – Fotos: Cristóbal Marín
El concierto comenzó puntual a las 21:04, con los chicos subiendo al escenario y de fondo la instrumental y psicodélica A Stroll Through Hive Manor Corridors. Es el momento en que uno sabe que la ola va a caer encima. Una noche de locura, buen rock y gritos por doquier. Elegancia, trajes de buen corte y canciones totalmente cabeceadoras. Luego de la mini psicodelia, y con los chicos ubicados en sus puestos y listos para rockear, quebraron el silencio con Hey Little World, uno de los tracks más explosivos de su último disco, The Black and White Album (07).
La locura no paraba, era un hit tras otro. Siguieron con Main Offender (¡clásico!) y Try It Again (otro de los más fulminantes del último disco), donde el respetable hacía lo posible para corear, saltar y no perderse el espectáculo visual que presentaban los chicos oriundos de Suecia. Cada canción era bien recibida, desde la tribuna hasta la cancha la gente saltaba por igual. Porque así son The Hives, una banda que se atreve a tirar uno de sus más grandes caballitos de batalla como segundo tema principal. Porque se pueden jactar de tener muchos hits y que cada uno de ellos te vuele la cabeza a guitarrazos y por igual.

Por un momento, la mala calidad del sonido se hizo presente, y de una se fue a segundo plano entre los saltos de un montón de pitillos y melómanos que seguramente han seguido la trayectoria de 15 años que estos chicos llevan en el cuerpo. La sincronía era precisa, cada uno metido en su instrumento tratando de que la ejecución fuese perfecta. Como una máquina europea, como una bomba que explotó y nos voló la cabeza.
The Hives hizo que el Caupolicán temblara, explotara, muriera y renaciera a punta de riffs sólidos de guitarra, baterías punzantes, un bajo extraordinario y la voz siempre gritona del carismático y amado por la chicas, Howlin’ Pelle Almqvist. En cuanto a los actores, el ya mencionado Pelle, acompañado del guitarrista Nicholaus Arson, se robaron la película a punta de abrazos con el público, caras graciosas y gestualidades bastante provocativas, mientras que Dr. Matt Destruction (bajo), Chris Dangerous (batería) y Vigilante Carlstroem Rounders the movie (el gordito buena onda de la segunda guitarra) hacían lo suyo para mantener el concierto en su pick. Las interpretaciones eran notables, puro power, y la interacción con el público, casi perfecta.
En la primera pasada The Hives estuvo impecable, tocaron 13 temas que repasaron todos sus éxitos desde el Barely Legal (97) hasta The Black and White Album (07), pasando, obviamente, por el energético Veni Vidi Vicious (00) y el notable Tyrannosaurus Hives (04), los cuales no dejaron respirar a nadie e hicieron que cada vez nos fuéramos metiendo más en sus bolsillos. La locura se vivía a cada segundo y no paraba. Éramos suyos. Pelle nos tiraba una frase y obedecíamos como si estuviéramos frente a uno de los más grandes host en la más importante fiesta del mundo, y si lo pensamos un poco, en realidad así era. “Mano izquierda, mano derecha y ahora aplaudan”, nos decía Almqvist en un forzado español. “Dense un aplauso. Denle un aplauso a The Hives”. Frases como esa hicieron que el Caupolicán se animara y reventara.

Para el bis, se mandaron al hilo: Bigger Hole to Fill y armaron una mini explosión tocando la clásica Hate To Say I Told You So, la que les abrió las puertas al mercado mundial, para terminar: “Tick, tick, tick, tick, tick”, dijo Pelle y nosotros respondimos. El recinto se cayó de la explosión. Tick Tick Boom se encargó de cerrar una de las noches más rockeras del año. El público eufórico, las rodillas apretadas de tanto saltar y la garganta gastada de tanto gritar.
Definitivamente, y aunque suene muy descalificador para algunas otras bandas, The Hives es un espectáculo de primera. Un show sólido. El público en el bolsillo, con los uniformados más desordenados del planeta. Porque al final eso es The Hives, pura testosterona adolescente y rockera que, canción tras canción, salto tras salto, golpe y sudor tras sudor te meten en su trance de guitarras. Si todos los uniformados fueran así, este mundo sería distinto.
Tracklist
01.- “Hey Little World”
02.- “Main Offender”
03.- “Try it Again”
04.- “Little More for a Little You”
05.- “Walk Idiot Walk”
06.- “A.K.A. I-D-I-O-T”
07.- Untitled
08.- “It Won’t Be Long”
09.- “Die, Alright!”
10.- “Diabolic Scheme”
11.- “You Dressed Up for Armaggedon”
12.- “Two-Timing Touch and Broken Bones”
13.- “Return the Favour”GRITOS
14.- “Bigger Hole to Fill”
15.- “Hate to Say I Told You So”
16.- “Tick Tick Boom”




