Existen momentos en la vida de muchos que, si les ofrecieran borrarlos completamente de sus cabezas, lo pedirían de rodillas. Para John Frusciante, guitarrista del proyecto Ataxia y conocido mundialmente por formar parte de los Red Hot Chili Peppers, su paso por la heroína le trae recuerdos gratos. Asegura que de no haber vivido esa oscura etapa de siete años adentro de un laberinto infinito, no sería el humano que es hoy.

Corria 1988 y Hillel Slovak, guitarrista en ese entonces de los RHCP, muere tras cuatro años de adicción a la heroína, provocando el desconcierto en la continuidad de la banda promesa del funk rock californiano. Sus integrantes, el bajista Flea, el vocalista Anthony Kiedis y el baterista Jack Irons no lo podían creer. En ese momento, tomaron peso de lo que era convivir con las drogas y decidieron ponerle tope a uno de los pilares del rock moderno, los reventones y excesos sin límites. En ese proceso Irons dejó la banda, culpando a Flea y Anthony por la muerte de su mejor amigo.

Para ese entonces, John Frusciante The Indian in the Cupboard ipod , con 17 años, y el respaldo de su madre Gail, decide mudarse hasta Los Angeles para estudiar guitarra en la Musician’s Institute of Technology de Hollywood. Al cumplir un año en la ciudad, “Greenie”, como lo llamaban sus compañeros del instituto, se hace de amigos muy influyentes en la escena rock californiana, conociendo de cerca a bandas como Porno for Pyros y los mismos Red Hot Chili Peppers, de los que era fan absoluto, especialmente por su guitarrista.

La noticia de la muerte de Slovak le cae como balde de agua fría. Y pese a cualquier impedimento, Frusciante se decidió a presentarse en la audición para reemplazar al desaparecido Slovak. Amante de la pintura y nacido en Queens, hijo de padre pianista y madre cantante, descubrió tempranamente gracias a ellos su gusto por la música. A los nueve años de edad ya estaba interpretando canciones de los Sex Pistols. Por lo que cabían posibilidades de ser el guitarrista de su banda favorita.

Ya con Frusciante en la formación, empiezan a grabar ese mismo 1989, un nuevo álbum. Mother’s Milk, el responsable de expandir el nombre de la banda a más seguidores y fanáticos. El dinero llegó rápidamente y colmó los baúles de cada uno de los chicos tatuados, además de su gran salto a la fama dos años después, con el álbum “Blood Sugar Sex Magik” (91). Las largas horas de grabación llevaron a Frusciante a refugiarse en la marihuana. Con sólo 20 años tenía en sus manos la guitarra más pesada que jamás había tomado y sintiendo que el resto de su vida sería un RHCP, tocando desnudo y tapando sus genitales únicamente con el instrumento para siempre.

La gira mundial de 1992, conmemorando el éxito de “Blood sugar sex magik”, llevaría al guitarrista a buscar otro tipo de sensaciones y matíces musicales. La cocaína no satisfacía su sed compositora, llegando en picada a la heroína. Las peleas dentro del grupo y el cambio de carácter de John por efecto de las drogas hicieron catarsis en uno de sus últimos shows. En Japón y a media hora del comienzo, el hombre tras la Fender Stratocaster de los “Ajíes rojos picantes” retorna a Estados Unidos por no sentir química con la banda. La depresión llegaría a la cabeza de John con el traje más asqueroso que puede vestir.

Abandonó a los Peppers y se apartó temporalmente del mundo de la música. “No podía hacer nada, voces de mi interior me atormentaban. Simplemente estaba tumbado todo el día, deprimido, le llamo a esta etapa ‘vida química’. Me enganché a la heroína ya que me entregaba paz, y esto fue lo que hizo que volviese a tocar música”, dijo a la Rolling Stone. Esta adicción fue lo que provocó todo el proceso de degradación que ha sufrido John desde entonces. Al cabo de un tiempo, estuvo a punto de morir, reflejando en sólo tener un 12% de sangre en el cuerpo, su desnutrición, una posibilidad de amputación en sus brazos por las quemaduras en sus venas, de cada aguja que intervenía para buscar el placer y finalmente la pérdida por completo de su dentadura.

Luego de siete años inmerso en un callejón sin salida y gracias a Anthony y Flea, quienes logran contactarse con él, logran sacarlo de la clínica de rehabilitación que realmente no le servía para nada, ya que detenía su consumo por algunas semanas solamente. En 1998 vuelve a la banda que lo esperó y dan espacio a “Californication”, la placa que hace renacer a John tanto como persona y músico. El mundo que conoció gracias a las drogas le costó caro, pero asegura que no podría crear la música que ahora compone en solitario y con Red Hot Chili Peppers.

Si en una pizarra escribiera las muertes de los próceres del rock desde 1960, con factores como sus causas de muerte y edades respectivas, podemos dar cuenta fácilmente que la mayoría ha desaparecido relativamente jóven y producto de su adicción a la cocaína, marihuana y principalmente la heroína. Es por esto que podemos ver en John Frusciante un sobreviviente que hasta el día de hoy puede envolvernos con sus riffs inigualables. Un náufrago de la era Kurt Cobain, donde la rebeldía se pagaba a un precio que no aceptaba avales, simplemente mentes jóvenes y sanas en busca de creatividad.