Nostalgia de esos días felices” fue la frase que paradojalmente abrió el show de Evelyn Fuentes. Tras un retraso técnico, la ex vocalista de Christianes llegó al improvisado escenario en el subterráneo del pub Jocker de Providencia, descalza y en compañía de su guitarra de cinco cuerdas, aclarando que la sexta quedó olvidada por ahí.

Se posó dentro de un círculo de azúcar que una hora antes formó frente al micrófono, en una propuesta visual que desde el primer momento cautivó a la veintena de asistentes que esperaban verla cantar en su regreso de este año a los escenarios.

Por Mónica San Martín – Fotos: Macarena Carrión.

En un ambiente íntimo invitó a proponer el orden de las canciones, gritando los números de la lista que entregó a una mesa. “Nostalgia” encendió la noche con rasgueos simples y nulidad de notas sostenidas. La interprete del hit noventero “Mírame sólo una vez” presentó algunas de las canciones que escribió durante los 13 años que estuvo alejada de los escenario pero no de la música.

Los temas se sostienen en rasgueos pausados y la inconfundible voz cálida de Evelyn, que descalza miraba a sus espectadores con sonrisas y gesticulaciones teatrales, que a ratos parecían robar la atención a las letras que en su mayoría le cantaban al fuego, aire, tierra y agua, sin duda los recursos más acuñados en las líricas. Musicalmente las canciones eran muy parecidas entre sí, como extrañando la imaginería y el manejo sonoro de sus ex compañeros Christian Arenas y sobre todo Cristián Heyne en el único registro de Christianes, Ultrasol (95).

El azar hizo que “Lejos sin tocar la tierra”, “Claro Full of It divx ” y “Maraña” fueran las siguientes, y que finalizada esta última, tuviera que pedir la ayuda de “algún músico” porque su guitarra estaba notoriamente desafinada. Cuando entraron a arreglar el problema, el nerviosismo entró en escena: “¿Qué hago ahora, cuento un chiste?”, soltando las risas del húmedo subterráneo.

En los 50 minutos que duró el show, algunos curiosos que carreteaban arriba, bajaron a ver a la artista, seguramente porque la voz de niña dulce se les hizo familiar. Escuchaban un par de minutos y volvían a subir, mientras en silencio el repertorio nutrido de canciones como “Acompáñame”, “Nace el amor” y “Vuelta en llamas”, parecía sacado de una misma partitura, ser la misma canción que a veces se acelera y a ratos se apacigua con suspiros quejumbrosos y una que otra frase cliché.

Al finalizar, Evelyn Fuentes aclara que durante los trece años fuera de los escenarios musicales nunca dejó de componer. Como bailarina profesional estuvo en proyectos de danza Butoh (teatro japonés), teatro físico y comedia (Clown). La música pasó a segundo plano y recurrió a ella para acompañar sus creaciones visuales y complementar sus obras. Esto fue lo que la hizo volver al canto.

Hoy como solista, mantiene un show minimalista, íntimo y ajeno a toda la parafernalia que supone una banda con sello, como lo fue en su momento Christianes. Finalmente llegó la canción que todos esperamos, menos ella que irónica pregunta: “Oh, ¿Cuál será?”. Los acordes bastante distintos a los de la canción original, hacen que “Mírame sólo una vez” sea el momento peak de la noche, con una carga nostálgica tremenda.