Periodistas y rostros, estudiantes con entusiasmo y amigos nostálgicos, acá hay de todo. Es que el nuevo libro de Francisco Mouat, “La vida deshilachada”- que reúne sus cien mejores crónicas escritas para El Mercurio- concita un esnobismo adolescente fuerte, aunque también el merecido aplauso de sus pares, para su lanzamiento.

Son casi las ocho y el Café Literario del Parque Bicentenario está lleno hasta no dar más. Es obvio que no iba encontrar asiento llegando atrasado. Me acomodo atrás, entre ese montón de gente que sigue de pie y atentamente la presentación del nuevo libro de Mouat. Se llama La Vida Deshilachada (Debate, 2008) y es una selección de las mejores cien crónicas escritas por el periodista para la revista Sábado de El Mercurio. Todas compiladas en una antología, en la línea de libros como Dios es Chileno (07, Planeta).

Conocí a Francisco Mouat en abril de este año. Ya había oído hablar de él cuando era director de la revista Don Balón entre los años 1992 y 1997, durante la mejor época de esa legendaria publicación que desapareció sin pena ni gloria, y que hoy todos los peloteros la recordamos y añoramos como el último gran hito del periodismo deportivo chileno.

Ya en la escuela de periodismo, me dieron a leer “Chilenos de raza”, de Mouat. Y recuerdo que fue uno de los pocos libros encargados que disfruté con gusto. Tanto, que en dos días lo tenía terminado. Algo no muy normal para mí en esa época, asqueado de lecturas fomes y aburridas. “Chilenos de raza” (2004) es un conjunto de crónicas donde Mouat intenta resolver de manera destacable los grandes mitos que alientan las conversaciones de sobremesa de los chilenos. ¿Qué pasó con el teniente Bello? ¿Existió el Guatón Loyola? ¿Por qué el autor de Condorito odiaba al roto Quezada? y muchos otros misterios que, con una pluma honesta y simple, se convierten en un libro de 16 maravillosos textos que rescatan a personajes anónimos, que nunca fueron noticia, pero que Mouat les da aire. Y por supuesto vida.

Más adelante me lo topé en sus ya típicas columnas semanales aparecidas en la revista Sábado. Tiro Libre se denomina su ya clásico espacio. Los viejos que leen religiosamente ese diario los fines de semana, obviamente, deben conocerla. Por lo menos mis padres y amigos de ellos lo ubican por esta tradicional sección, “…aah el típico periodista que escribe columnas humanas y urbanas en la revista del Sábado”, dicen.

De vuelta al Parque Bicentenario, el salón está repleto. Sé por muchas voces que es el típico profe amigo de sus alumnos, ese viejo cercano con el que puedes tranquilamente tomarte un vino en algún bar de la capital y conversar de lo que sea. Porque si este cronista tiene una característica, es esa: puedes conversar de lo que sea y donde sea.

En el mesón principal, Héctor Soto (revista Capital), Nibaldo Mosciatti (radio Bio Bio) y Agustín Squella (El Mercurio) secundan a Mouat. Me quedo con una frase de Squella (que además escribió el prólogo), que dice que “la escritura del autor es fácil. Tan fácil como buena, porque quizás sigue el mejor consejo que un escritor haya dado jamás a sus colegas de oficio: ‘ver bien para escribir justo’, según digo Fernando Pesoa. Porque primero es ver -y ver bien- y luego escribir –pero escribir justo-, en el entendido, de que, además de ver y escribir, está leer… y por supuesto que leer ya es ver de algún modo”.

Mouat toma el micrófono para agradecer y hablar de la nueva edición de su ya súper ventas “El empampado Riquelme”. El libro que relata la desaparición de un banquero de Chillán, que tomó el tren longitudinal norte en dirección a Iquique para dirigirse a un bautizo, pero nunca llegó. Desapareció. Y 43 años después, el cuerpo de Julio Riquelme fue encontrado en medio del desierto calcinado por el sol de la pampa, abandonado junto a sus pertenencias. En aquel libro Mouat investiga qué pasó realmente con él y por qué hubo tanto silencio durante su desaparición.

Hace ya un tiempo este libro no se encontraba en librerías y se reeditó bajo la editorial DeBolsillo. “Esta será la edición definitiva, los que en su momento no pudieron adquirirlo, tienen nuevamente la oportunidad de tenerlo en sus bibliotecas”, dice el escritor mientras toda la muchedumbre escucha. Luego va por su nuevo libro “La vida deshilachada”. Sus crónicas publicadas en la revista Sábado durante el invierno de 2005 y el verano de 2008. Publicación que resume prácticamente el modo y visión que tiene este escritor de la vida. Bajo una pluma simple; textos cortos y honestos; y con una mezcla de ficción, periodismo, crónica y literatura; nos lleva por un mundo ajeno y a la vez propio. Universal y particular.

Acá encontramos hallazgos, personajes olvidados y odas a escritores. Esos temas que muchas veces o nunca, aparecen en las planas principales de los tabloides, ni siquiera en pequeñas notas. Pero acá están y mas vivos que nunca. Por lo mismo, Mouat renunció a su puesto como editor de la revista Domingo en Viaje. Estaba chato de la rutina diaria. De las pautas. Del correr de acá para allá. De inmiscuirse y editar textos que no le importaban. Fueron demasiados años bajo la máquina de aquel llamado “mercado de los medios” y no dio más. “No me arrepiento, cada día que pasa, estoy más contento con la decisión que tomé”, me dijo alguna vez.

Hoy se dedica a escribir semanalmente sus columnas del día sábado, a conversar de fútbol todos los días en radio ADN y a sus talleres literarios, que dicta desde hace un año y medio en una pequeña pieza con piso de madera en la calle Cousin en Providencia. Dice que es su terapia semanal. Que lo necesita. Que junto a los talleristas repasan diferentes autores junto al fiel acompañamiento de una copa de vino. Escriben y descubren nuevos mundos, por medio de relatos e historias en un momento ameno y relajado, mientras a esa misma hora en Santiago la gente se pelea por un lugar en el Transantiago o en el colapsado Metro.

Acá en el Café Literario todo se desordena. Los mozos traen vino y sour, y me voy con la idea de que “La vida deshilachada” ya cobró existencia propia. El libro ya vuela solo. “Cuando uno termina un libro, se desentiende de él. Ya no formamos parte de su vida. Ahora los lectores son los que le dan respiro. Y eso ya no depende de mí”, dijo el autor mientras un montón de gente hacía fila para felicitarlo y pedirle una dedicatoria.

La vida deshilachada
Francisco Mouat
Año 2008
Editorial Debate
246 páginas