Angelo Pierattini habla de su nueva etapa como solista.

Este jueves aparece el primer disco solista de Angelo Pierattini. Vocalista y guitarrista por diez años del trío Weichafe, co-autor de la banda sonora de 31 Minutos y ex Hueso. En esta entrevista habla de Angelo Pierattini y las Calaveras Errantes, su nuevo disco que presenta este jueves en la SCD de Bellavista. ‘Lo rico de tocar, aparte de hacer tus temas y toda la hueá, es involucrarte con gente a la que puedas admirar’, adelanta.

Angelo Pierattini (31) tiene la mayoría de sus pensamientos configurados musicalmente. Pero aunque pudiera pensarse lo contrario, sus palabras y acciones no pueden estar más arraigadas a lo concreto y tangible: Nada de metáforas ni reflexiones a tres mil pies de altura.

Hablas todo el rato de música, toda tu vida está relacionada a ella…
—Y a las mujeres…

¿Si?
—El sexo es la batería de la vida. Hay que tener buen ritmo para tener buen sexo, ¿no crees?

Claro, ¿y dónde queda la música ahí? Frankenhood divx
—La música para mi es una hueá que no tiene que ver con elección. No es un oficio. Yo lo paso más bien que la chucha con la música, como también lo paso como el pico con la música. No soy de esos hueones que dicen ‘oh, la música entra en el alma y veo flores y me hace feliz’. A mi me hace feliz como me hace como las hueas también.

“A veces al hacer música, las canciones se resisten. A veces no sabes cómo resolver un tema, cómo chucha desarrollarlo… La hueá no es tan ideal ni utópica como venden la pomada algunos, a mí no se me manifiesta así la música. Lo hace como hueás que me encantan en la vida, se me manifiesta como saber que tengo una familia la raja pero también con esa familia la raja la paso como el pico a veces.

O sea, la música no es algo que se me haya manifestado en la vida como una opción. No estuve entre ser abogado o músico, chef o músico. Me es imposible hacer otra cosa, esa es la hueá. Estoy cagado, tengo que hacer esto. A veces me hace bien y a veces me hace mal, como todas las cosas que pasan en mi vida”.

Lunes, sala de ensayo de Angelo Pierattini y las Calaveras Errantes. Dijo que demoraría 8 minutos, pero fueron 30 y quizás más. Me advirtieron que no era puntual ni muy comunicativo con los periodistas, pero no me importa. Habla hasta por los codos en los discos junto a su ex banda Weichafe y ahora se pasa largo en el disco Vol.1 de Angelo Pierattini y las Calaveras Errantes.

—El disco es bien autobiográfico, onda todas las letras. Hasta Desdeñoso. -El cóver de Lhasa de Sela, cantante tradicional canadiense.

EL RECONCILIADO

El año pasado, en una entrevista con la revista Rockaxis, dijo que el sello de los Fiskales Ad-Hok, CFA, “graba discos que suenan pésimo, la distribución es mala y es puro carrete. Ves tú los comentarios del recital de los 10 años de la CFA, es el resumen de todo lo que significa CFA. ¡Un desastre!”. También apuntó a la escena independiente: “Para mi gusto, los (grupos) más sobrevalorados son Las Jonathan, Ramires! y Yajaira por su inconsistencia musical”.

En abril de 2007, al recibir el Altazor por su disco Harto de todo, disparó a la “música basura” del extinto programa de TVN, Rojo.

Hoy como la mejor de las soft porn, insinúa y prefiere dejar a la imaginación las personas, los nombres y los lugares a damnificar. “Hay una reconciliación en el proceso del disco. Este disco también habla de un proceso, que quizá está medio velado, pero tiene que ver con las Calaveras Errantes, con el significado del nombre de la banda”.

—Obviamente, después de estar 10 años trabajando en un mismo lugar y después trabajar en otra situación, existe un reencantamiento. También yo tenia la necesidad, por ciertas cosas que me sucedieron, de tener temas que tuvieran una proyeccion más positiva… porque esa es otra hueá que tiene la música, que es terapéutica. Yo lo tomo como algo así, y por eso digo que no me gusta la música por la música.

“No hago música porque un acorde viene después de otro y haces un quiebre integrando otro acorde a eso que tiene modal y todo… el disco básicamente está compuesto en dos o tres tonalidades, por ejemplo”.

La sala no es muy grande. El compacto espacio es un universo paralelo, un búnker que aísla los nuevos sonidos a presentar este 20 de noviembre en la SCD de Bellavista. Una hoja impresa con el afiche del evento se encarga de recordarlo en una esquina de la monótona pared amarillenta. Angelo esta completamente de negro, aparece con un solo cigarro y una caja de fósforos. Cansado y austero en sus respuestas, suele acomodarse y reacomodarse, como si hablar para una desconocida y su grabadora fuera lo más incómodo del mundo después de terminar su cigarro.

Se toca la cara, cruza los brazos y recula cada frase con un “eeeh…”. No es que no tenga nada que decir, más bien es como si eligiera las frases, las palabras y las miradas adecuadas para no cometer errores que puedan costarle la tranquilidad actual que tantos excesos le robaron.

“(La canción) Dedo acusador está relacionada con el círculo en el que yo estaba involucrado, o sigo involucrado en el ámbito del rock”.

¿De industria?
—No es industria, es de círculo artístico, de rock. La parte creativa… hay una cantidad de bandas que siento que no está sucediendo mucho. “Dedo acusador” además tiene que ver con dejar atrás los malos momentos, la hueá parte desde ahí. Y para dejar atrás los malos momentos, al menos para mí hay que hacer cosas nuevas, que quizás pueden ser muy criticables para algunos. Por lo mismo, me han llegado críticas por el disco, muy buenas por un lado y otras donde no ha gustado mucho, porque se supone que estoy haciendo un tipo de música nada que ver con Weichafe.

QUEMA Y SANA: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS

Estamos sentados bajo el solitario mini póster promocional. Un metro de aire nos separa alterado por la grabadora, un amplificador y una botella de cerveza vacía que sirve de cenicero. Estamos junto a la puerta de aquella sala cuadrangular. Al frente nuestro, Chicha Calavera y Diez Calavera esperan pacientes que su jefe termine. Lo miran con admiración disimulada. Porque Angelo es un tipo rudo, asunto que en la era Weichafe quedaba más que claro y que ahora, en ciertos pasajes del disco, se derrumba dejando ver su vulnerabilidad. La soledad tanto en sus sensaciones como en su ser y estar en la escena.

—Yo siempre he tenido una frase que es como, ‘lo rico de tocar, aparte de hacer tus temas y toda la hueá, es involucrarte con gente a la que puedas admirar’. Yo estuve mucho tiempo en lugares donde no admiraba a nadie. Y encuentro que la admiración es una huea súper potente para seguir haciendo cosas, porque es inspiración. La admiración también es inspiración. Aún así, todavía no me siento metido en un círculo, todavía no sé en qué parte del ámbito musical chileno estoy, para dónde va la hueá.

Esa ‘falta de círculo’ existe, y de seguro seguirá existiendo por un prejuicio con la música de Pierattini. Con Weichafe sólo su primer single Tres puntas del disco Tierra oscura del sol (00) tuvo alta rotación en las radios, por ejemplo.

Se suele pensar que un tipo que por 10 años toca hard rock no es capaz de hablar de amor con acordes mayores, sin virtuosos riffs pirotécnicos. “Yo no hago rock para hacerme el malo y no hago pop para vender millones de discos, como que soy de los hueones que hacen música porque les gusta y porque es la música que quieren transmitir al público”.

Y estos fenómenos son curiosos e intrincados. Por eso ha buscado otras maneras de expresarse. “Pertenecí a un colectivo de artes visuales, colectivo multidisciplinario más que nada. Tenía varias cosas. Hacía instalaciones e intervenciones sonoras en la calle. Y todo porque tenía una banda en el 99 con dos amigos artistas visuales y que se llamaba Registros Perdidos. Hacíamos música experimental donde trabajábamos con sonidos y hacíamos canciones con puros sonidos, como el Atom Heart Mother (70, de Pink Floyd)”.

—Eso derivó después en un proyecto que se llamó Calle y Acontecimiento. Nos ganamos un fondo concursable de artes integradas. Hicimos un libro, que tenía un relato de las intervenciones urbanas que hicimos. Y eso, además, traía dos casettes con las grabaciones de las cosas que nosotros tocábamos.

Y todo se vinculó, se potenció y modeló al Pierattini 2008. Un hombre reconciliado con sus excesos, con mirada al futuro y recuerdos en el bolsillo.

En “Voces sobre nubes blancas” partes con la frase ‘Cuánto esperé cuando deseé’. ¿Qué esperabas, qué deseabas?
—Tiene que ver con eso de estar metido en un lugar oscuro, donde no te sientes bien y lo único que esperas es que llegue un momento donde te sientas mejor y sucedan mejores cosas, y toda esa hueá.

¿Y está llegando ese momento?
Ese momento ya llegó, de hecho. Este tema está dedicado a una persona que tiene que ver con que haya llegado ese momento también.

Angelo Pierattini y las Calaveras Errantes
Jueves 20 de noviembre
Lanzamiento disco Vol. 1
Sala SCD Bellavista – 21:00 hrs. – $2.500