Sus nuevos trabajos. Las formas y sus fondos.
Con una capa apareció. Quizá diciendo ‘acá yo domino la situación, tengo una capa’. Era plateada, como la de un rey en un futuro inexistente, y se la puso en su primer concierto en Santiago después de harto tiempo, tratando de marcar una presencia distinta. Porque Gepe ha cambiado: después de dos discos y muchas giras y nuevas influencias, además de novedades personales, tiene otras predisposiciones al componer, otros objetivos al tocar en vivo. A lo mejor por eso se puso una capa el sábado.
Por Cristóbal Bley – Fotos: Óscar Villanueva.

Tres días antes, Gepe, menos conocido como Daniel Riveros, hablaba de muchas de -casi todas- las cosas que le están pasando y de cómo le afectan a la hora de hacer canciones y de tocarlas frente a personas que no conoce. Parecía tener muchas ganas de contarlo todo, ni pensaba las respuestas y empezaba antes de que terminaran las preguntas, atragantándose con las palabras. Tres días después, haría el show de presentación de su nuevo EP Las Piedras, en el Galpón Víctor Jara, una especie de petit bouchée de su próximo largaduración, provisionalmente llamado Audiovisión, con fecha de parto para mayo-junio del cero nueve.
Oye y aparte de los sonidos, los sentimientos en tus discos son súper notorios. El Gepinto (05), por ejemplo, genera súper harta melancolía y pena, y el Hungría (07) también, pero tiene partes bien alegres igual. El Audiovisión, ¿sigue ese pequeño legado que dejó tu último disco?
—Yo creo que siempre he intentado ser más neutro, no me gusta ni la alegría… o sea, no me gustan mucho ni las canciones muy alegres ni las canciones muy tristes. Pero yo creo que el Gepinto es un disco súper natural, salió como la música que estaba escuchando, que es como más triste o melancólica. Pero ahora no, yo creo que el Audivisión y éste (Las piedras EP) son mucho más energéticos, sobre todo el Audiovisión. No sé, de las trece canciones debe haber diez que son como con beat rápido, como con harto bombo, así más bailable, no sé cómo decirlo, como más llenas. En el Audiovisión son todas las canciones súper parecidas. Pero por ejemplo hay una canción andina, pero andina electro, con loop electrónico. O hay canciones tecno, así de una. Pero son súper parecidas.
Para entender mejor de qué se trata este EP de cinco canciones y un bonus track, dejemos que el mismo Gepe explique cada uno de los temas y su origen y su influencia. Y su sonido, con algunas onomatopeyas bien ilustrativas.
—Ya. Las piedras: Esta canción tiene ene que ver con Jorge González, como en la manera en que está hecho su primer disco solista (Jorge González, 1993) y el Corazones (90), esa época. Como el recitado y esa cuestión del amor. Y el ritmo también. Pero en realidad lo que yo quería en un principio con esa canción es muy distinto de lo que quedó. Esa canción la produjimos con Cristián Heyne. Y fue como: ya, yo tengo esto pero no quiero que sea así. Era mucho más electro, así como con saturados, con tsss pfff schhk, así bien ochentera, pero al final quedó más con samples reales. Y nada po, la construimos muy a la par. Pero sí, de todas maneras, tiene que ver mucho con Jorge González.
—De paso: Esta canción es así bailable. Tiene ene cuestiones electrónicas y ene arreglos de voces. Ésta en particular es una canción que me costó un montón hacerla, como armar la guitarra y la voz (la hice hace como dos años, una cosa así). Y al final ahora le puse un ritmo medio Stereolab, con una batería chiquitita, y con hartas voces por abajo como Stereolab, así como ah ah ah. A mí me gusta harto. Y tiene bajo, que tocó el bajista de Congelador (Walter Roblero), pero es una canción bien Stereolab.
—Elegancia y transmisión: Es como la típica canción Gepinto, más cuequera, pero es progresiva. Tiene una parte media trovadora, con guitarra, piano, bombo, y después se pone cuequera y termina como Oasis, así tan tan tan, como los Beatles. Tiene tres partes.
—Victoria Roma: es una canción de puro piano y voz. Tiene un personaje idealizado al medio, así como de amor típico, pero yo creo que es una de las letras que más me gusta. Perfectamente encaja con lo que me gusta. Es una canción muy bonita, que me gusta mucho. También tiene algo de progresivo, como que no hay partes, no es como estrofa, estribillo, estrofa, estribillo; sino que es como estrofa a, estrofa b, estrofa c y un estribillo que es como… bien raro.
—Horizontal: es la canción más larga que he hecho. Dura como 8’ y tiene un solo acorde, y es como primitiva, como media… eh, cómo se llama esta fiesta mapuche…
¿Guillatún?
—Es como un guillatún, una cuestión bien étnica, bien monocorde.
¿Así como tribal?
—¿Cómo?
Así como bum bum bum.
—Sí, sí. Con bombo, en negras. Y tiene ruidos y capas y cosas así, y bien pegá. Y también es de mis canciones favoritas. Pero este disco es súper cualquier cosa, como hacerlo rápido y bien fresco, cachai. Como antes del disco largo (Audiovisión), porque el que viene ahora lo estoy haciendo súper con cabeza, ene concentración. En cambio este es mucho más ‘ya, voy a hacer esto de la manera más libre posible’, como inventando las cosas a medida que las voy grabando, la letra, ir cambiando las partes, nosé, me di la libertad, harta libertad.
“Ah y la sexta canción que es como que va a estar en cualquier lado, que no estoy seguro, se llama 1212 (doce doce). Es una canción con guitarra, como un bosanova, más parecido a Torremolinos, que sale en el Gepinto, como esa onda. Como una letra bien que no te dice nada en verdad.
¿Y la composición de estas canciones es de la misma época?
—No, no, eso te quería decir, porque Las Piedras es como de hace un año, De paso como hace dos, la Victoria hace como un año, y 1212 la hice un día antes de grabarla. Y la Horizontal debe tener como 3 años, 4 años. Pero la cambié un montón de veces.

Tres días después, Gepe partió tocando, con su capa bien puesta, La enfermedad de los ojos, un clásico gepintero, pero con una intensidad distinta, desprendiéndose de la intimidad original que provoca esa canción. Después tiró la capa lejos y se largó con una revisión electrónica de sus primeros temas, los del EP 5×5 (04). Fue como un remix sin guitarra de su época más folk, lo que no deja de ser una señal del nuevo Gepe que se está viniendo. Uno que se aleja de los instrumentos de madera y que se acomoda mucho más en las perillas de su Korg y haciéndole clic a las bases en su laptop.
—Se trata de hacer que el show sea un poquito más interesante –dice, tres días antes-. Un poco salirse de los instrumentos tan típicos, como la guitarra o el bajo, que son muy aburridos. (Por eso) las canciones antiguas están todas cambiadas. Todas las canciones son versiones ahora. No sé po, Nahuel con base, nada con guitarra.
¿De dónde sale la idea de volver a tocar con los músicos de Gepinto?
—No sé, de la nostalgia quizá. Pero voy cambiando de grupo constantemente, porque me gusta ir haciendo versiones nuevas, que se refleje eso del cambio. Aunque igual me gustaría algún día tener una banda estable. Pero no sé, creo que todavía no ha cuajado lo suficiente. Para mí la formación ideal ha sido siempre lo mínimo posible, así como la computadora y unas buenas visuales. Ése es un ideal que no sé cómo se llega, pero es algo más visual. Como la computadora enchufada, o algo, un iPod colgado acá (en el pecho). O no sé si un iPod, pero una weá que inventen en algún minuto, que sea algo que te podai colgar. O cantar entre el público, que no haya escenario. No sé, algo así. Pero ése es el ideal: borrar los instrumentos.
Y ésa fue la tónica del concierto del sábado. Si bien estuvo acompañado de Valeria Jara, y contó con las apariciones especiales de Pablo Flores en el serrucho y Danae Morales con el corno francés, Gepe basó su show en sus aparatos tecnológicos, tomando pocas veces la guitarra y ya olvidándose del antiguo bombo a pedal que lo acompañaba en jornadas anteriores. No debe ser fácil para un fanático de aquellos primeros días guitarreados ver cómo esas canciones mutan a algo más pegoteado, mucho más de trance que de emoción. Pero se puede entender desde la perspectiva que tiene Gepe al momento de sentarse a componer un tema y en cómo y cuánto influye la música que escucha.
—Yo trato que en los discos cada vez sea menos yo, cachai. Prefiero que las cosas sean ejercicios. Como que el Gepinto es… no sé, las letras o el estado de ánimo tienen que ver harto con lo que estaba sintiendo. Porque tampoco nunca fui ni muy triste ni muy nostálgico ni nada. No sé, es raro. Es raro que haya salido así. Es que me gustaba la música silenciosa nomás. Como Kings of Convenience. En ese tiempo escuchaba eso pero todo el día y todos los días –bueno, me encanta a mí ese grupo. Y Jim O’Rourke, el Eureka (99) y toda esa weá. Yo creo que es más la influencia musical, lo que estoy escuchando. Sí, yo creo que es eso, porque siempre estoy escuchando cuestiones y soy súper influenciable en ese sentido. Tiene que ver ene con lo que estoy escuchando, más que con lo que siento. Y también como idea, me gusta que en las canciones deje de uno estar presente, cachai. Yo no estoy hablando de mí en ninguna de las canciones últimas. En las de Las Piedras trato de no estar.
Es más como un experimento.
—Claro, porque de repente tú, no sé po, te dedicai a hacer una cuestión que en el principio es una cuestión súper sorprendente, como ‘oh, yo no sé cómo hago canciones, no sé cómo hago la letra’ y al final te dai cuenta que sí sabís cómo hacís las letras y sí sabís cómo hacís las música. Entonces cuando se transforma como en una metodología tuya, tratai de llevarla un paso más allá, o no sé si un paso más allá, pero a experimentar con ese método que conociste. Y ya como que los sentimientos quedan afuera de eso, no sé por qué, pero creo que pasa. Como que de repente te ponís a rondar la idea. No ser como el ojo del huracán, no ‘yo soy un creador’, no. Eso ya no es así.
¿Y cómo lo hacís para tocar en vivo? Porque igual pasa que hay muchos intérpretes y autores que sienten caleta las canciones y por eso logran transmitirlas. Pero si tú las creai con tanta distancia…
—No no no, pero que no hable de mí no significa que no esté cargado de cosas. O sea, ahora estoy hablando de cosas súper concretas, yo creo que mucho más concretas que antes. Antes un poco era como esconder cosas. Escribir letras para que no las entiendan, una cosa así. Ahora las cosas son como ‘mira, yo creo que esto tiene un tema. Por ejemplo, la canción De paso, que habla weás rápidas, que te están pasando, que van pasando rápido, como un ciclo. Entonces va repitiendo palabras, como que hay una imagen, hay un recorrido. Un relato, por decirte. Pero sí, transmite cosas. Me gusta más esto que antes.
Un momento especial, y obviamente esperado por muchos, fue cuando se unió la popular Javiera Mena a cantar. Ya llevaba más de una hora de show y Gepe parecía no cansarse ni querer terminar. Habían pasado varias canciones nuevas (menciones para Salón Internacional de Tecnologías y Las piedras) y casi todas las del Hungría (07) y muchas del Gepinto (05). Aplausos para Javiera y tras un dueto en un tema sin nombre, cantaron Los barcos y todo pareció volver al origen: una guitarra y dos voces, y el huracán de beats que desapareció un momento. Pero para volver al tiro, porque siguió adelantando cosas de lo que viene para él, que es mucho de ochentas y efectos y bases.
Qué influencias tienen Las piedras y el Audiovisión, así directas.
—Ah, yo creo que un poco, o sea no sé si Stereolab será una influencia a estas alturas, pero yo creo que esa canción (De paso) sale bastante a Stereolab. Pero Jorge González es una súper influencia. Y yo creo que de las influencias de siempre, Tobías Alcayota, como en filosofía, en estética, en una cosa más global. ¿Cachai a Tobías Alcayota? No sé, los Pet Shop Boys, los Beach Boys, Talk Talk. Y Eduardo Mateo. Eso yo cacho. Y música instrumental.
¿Y algún libro que leíste te influenció en las letras?
—Sabís que yo creo que las letras están muy influenciadas por Tobías Alcayota. El principal. Es que en realidad no soy muy bueno pa leer, pero, a ver, ¿qué libro me ha ayudado? José Donoso, o Borges. Lo entretenido que tiene es eso que ¿hai leído Borges, cierto? Yo no lo cachaba mucho, entonces cuando lo leía decía ‘oh este weón sabe demasiados datos, qué onda esto que pasó en mil quinientos ochenta y tanto’, y un gallo me dijo que esas weás eran la mayoría mentira. Y yo lo encontré la zorra. Como que de ahí me gustó más así, que haya sido mentira lo encontré muy bacán. Yo creo que eso fue una gran influencia. ¿Qué más? José Donoso. Pero no sé de qué maneras. Creo que me gusta nomás. Eso.
Después de casi dos horas de harto bailar y reírse, y de algunos acoples pero en general buen sonido, Gepe dijo ‘esta es la última’ y todos dijeron ‘ahhh’, pero el dijo ‘no se preocupen, dura 10 minutos’. Era Horizontal y fue toda una experiencia. Un bombo marcaba el ritmo medio mapuche que ya había anticipado, mientras los teclados y el laptop llenaban todos los espacios, y una letra se repetía sin cansar. Un Gepe no-pop. ¿Por qué ha cambiado?
—Es que ahora tuve una hija en enero. Y yo creo que me volví mucho más metódico. Como que antes era súper disperso. Pero es raro, porque cuando tenís un hijo no sabís lo que vai a sentir después de tenerlo. Por ejemplo, cuando estuvo embarazada la Valeria, yo no sabía que iba a sentir esto que sentí ahora. Como que antes te podíai morir en cualquier minuto y daba lo mismo, una cosa así. Pero ahora no, desde que nació, desde que salió y la vi, era como que tu sangre pesa más, como que tenís más peso, como que si te morís va a ser súper… va a ser malo. Como que tener un hijo te une más a la tierra. Como que antes daba lo mismo, te podíai ir y perder en el mundo y daba lo mismo, pero ahora no. Yo creo que eso por un lado, me volví más concreto. Antes pasaba una semana o dos semanas que no hacía nada de nada de la pega. Y ahora como que es mucho más así: ya, este día hago esto y esto otro. No sé, estoy más cansado pero lo hago mejor.
Pero tú también tenís un proyecto aparte, donde le ponís play a una música y cantai nomás…
—Sí, Lana Nata. Es que hice unas bases, que duran veinte minutos, y las pongo en un pendrive. Conecto la cuestión, más un micrófono y un teclado, y canto cualquier cosa, como rap o cualquier weá. Pero a veces sale bien y a veces sale mal, ese es el problema. Tiene mucho que ver como con el lugar, la gente. He tocado cuatro veces: dos han sido buenas y dos han sido fomes. Pero es fácil. Y entretenido. Porque ahí pongo el pendrive, y ahí sale toda la música, en calidad mp3 así, muy mala. Entonces es bacán. Es como el borrador de Gepe Astro Boy psp . El cuaderno borrador.




