En los pasos de Philippe Boisier y su sonido visual.

Philippe Boisier es el hombre tras la intensa tranquilidad de Icalma, su proyecto –nacido en París- que tomó protagonismo a comienzos de esta década y que este sábado 29 de noviembre retorna a los escenarios. Una música que él mismo ha calificado de visual (de hecho, su primer EP se llamó Music for the eye), y que nació a partir de trabajos para exposiciones de fotografía y arquitectura.

Eran canciones instrumentales, hechas para mirar, una especie de audiovisualidad que siempre fascinó a Boisier y que lo ha tenido trabajando en diversos proyectos, como películas (la última: Turistas, de Alicia Scherson) y hasta una serie de tevé (la bien criticada Gen Mishima).

Pero igual a ti no te gusta mucho hablar de ‘musicalizar’ las obras de otras personas…
-¿Por qué no?

Lo digo porque alguna vez dijiste que no era tanto musicalizar sino más complementar.
-Ah sí, claro, porque no estoy en el plano de ponerle vientos cuando salga la escena. No, ésa no es mi pega.

No, la pega de Boisier es otra. Tras sus exitosos pasos por el rock casi gótico de Luna In Caelo (94-98), el tropipunk de Pánico (99-02) y Mambotaxi (98-00), se introdujo en Icalma, el nombre con el que firmó sus ideas más personales. Tras Music for the eye vino en 2005 Bun o Und, un largaduración que contenía las voces de la cantante de Holden, Armelle Pioline, y que en sus presentaciones en vivo siempre fue acompañado de un cuidadoso trabajo en las visuales, confirmando esta inseparable relación ojo-oído.

-Ya desde los tiempos de Luna In Caelo se vino dando una cuestión muy visual, donde había un tema muy ligado al expresionismo alemán, una estética bien fuerte. Y desde ahí yo empecé a investigar el cuento de la música como paisaje.

La película de Alicia es así o no, se desarrolla en el sur, donde interviene harto la naturaleza y el paisaje.
-Sí. La Alicia es principalmente una artista pop. Play (2005, su primer largometraje) es una película pop, con sus colores y sus personajes muy caracterizados. Pero
sin embargo, es un pop melancólico. Y en Turistas da este espacio (el sur de Chile) en el que finalmente los personajes se desarrollan en un plano más largo. Hay desplazamientos en esta película, y estos dan cabida a que pueda existir un complemento sonoro melódico, que acompañe. Una suerte de banda sonora, como cuando te ponís los audífonos cuando andai en micro.

¿Y cómo te sientes respecto a eso, a que artistas visuales recurrentemente requieran de tu trabajo?
-Es que yo creo que la música que yo hago es como tan mínima -súper minimalista a nivel de melodías y ritmos y estructura, con poca variación- que tiende a desarrollarse en una tirada larga, entonces deja que vayan pasando cosas y que de a poco se empiece a evitar la música y comience a tomar una especie de ancho. En ese sentido, ese tipo de sonidos que no son tan invasivos le vienen muy bien al cine, que justamente busca que la música no cobre protagonismo por sobre los personajes. Por ahí creo que mi trabajo funciona muy bien con cualquier tipo de película.

EIMA

Pero Boisier no sólo fue Icalma. Durante los últimos años, fue el responsable del Encuentro Internacional de Música Actual (EIMA), que trajo con frecuencia lo más graneado de la música francesa del momento. Desde el año 2003, produjeron más de 30 conciertos, con artistas como Yann Tiersen, Dominique A, Benjamín Biolay, Holden y Nouvelle Vague, que dieron shows no sólo en Santiago sino que en varios puntos del país.

¿Qué saldo te ha dejado EIMA hasta ahora?
-Bueno, el EIMA se terminó con Benjamín Biolay. No hay perspectiva en lo inmediato de retomarlo. Encuentro que los objetivos se cumplieron, se hizo un ciclo, se trajo a los artistas franceses que había que traer. Así que ya se cerró ese ciclo. Pero el saldo que me deja es positivo, porque obviamente que se estableció una suerte de marca -donde se sabía que ‘ah viene el EIMA, va a pasar esto y esto otro’- con una curatoría musical que era más que por el estilo, por la fineza de la música. Producciones bien cuidadas, de muy alta calidad artística, pero siempre apuntando a un público ancho. En ese sentido, las metas están súper cumplidas.

¿Pero quedó algo por hacer?
-Es que en un comienzo el EIMA se planteaba como una especie de activación de un sistema de producción cultural independiente. De redes, sobre todo. Y eso no se logró cumplir, porque tuvo muchas dificultades, porque no teníamos dinero, era como todo muy de urgencia. Entonces teníamos las ideas planteadas pero no teníamos el soporte como para desarrollarlas. Estoy hablando sobre todo en el cuento de establecer una red regional de salas que se agruparan y que permitieran finalmente la venida de una artista internacional haciendo cuatro fechas en Chile. Yo creo que eso hay que retomarlo pero a un nivel más político, más vinculado con la creación de corporaciones culturales. Lo que requiere de energías que hoy no tengo.

Viviste varios años en Francia. ¿Cómo funciona en Europa el tema de la gestión independiente? Porque desde acá hay una visión súper idealizada de la cultura europea…
-Guardando las diferencias obvias, en Europa funciona porque las producciones, a nivel independiente, se plantean como giras. Es factible, económicamente, montar una gira de un artista independiente porque hay un circuito armado y se engloban los costos y no es tan dificultoso. Pero eso requiere de una organización de las salas, de pertenecer a ese circuito. Eso es muy importante, cómo la gente trabaja en conjunto para que las cosas sucedan, y aquí hay una diferencia. Si se organizan cinco personas en distintas partes del país para traer un artista, se arma el cuento. Pero todavía en Chile se trabaja muy solitariamente, hay muy pocas productoras que trabajan en conjunto, y al mismo tiempo hay muy poca información de cómo se podría hacer porque hay poca experiencia.

La banda

Icalma ya tiene line-up nuevo, proyectado hacia el 2009 y lo que queda del cero ocho. “Estamos haciendo todo el repertorio del material que grabé para Turistas y para Gen Mishima. Entre los dos hay como treinta temas, y después de grabarlos armé una banda con la que estamos ensayando en vivo y estamos escogiendo parte de ese repertorio para hacer este show”.

Hoy, la banda está formada por Pedro Greene (ex integrante de La Marraqueta y fundador de los legendarios Los Blops), Pablo Flores (NAMM, ex colaborador y productor de Gepe), Franco Cichero y Julián Peña (vocalista de Santos Dumont, Ángel Parra Trío y ex Casanova), además del propio Boisier. Un grupo muy ecléctico de músicos, todos rebalsados de experiencia, que debutará este sábado en la SCD de Bellavista a las nueve en punto.