O cómo llegar a ser una súper banda para calcetineras.

Esto es el molde de rock pop actual: un vocalista carismático pero sin exagerar. Músicos estáticos haciendo su pega pero sin deslumbrar. Uno o, a lo más, dos discos editados (y la evidente escasez de canciones propias) y una gira por las regiones donde MTV subtitula sus programas.

Fotografías: Julio Stark

Ya no quedan estacionamientos gratis ni canchas para limpiarse la saliva de los cantantes. Y del grupo que giraba con Goldfinger y Reel Big Fish con un combo de motown, soul y R&B, eh, nada.

Como en sus videos, se ajustaron las poleras, botaron al excelente ex baterista Ryan Dusick (el que suena en el primer disco) y anoche aliñaron el más chillón concierto de pop calcetinero.

(Por lo menos) abieron puntuales con This Love. Uno que mojó literalmente la camiseta, el vocalista Adam Levine, fue casi instantáneamente anzuelo de flashes y el ensordecedor chiflido de un público casi en su totalidad pre-adolescente y femenino, de festival fresa. De Viña en verano. De plaza Wena N.

En Maroon 5 Levine compone todo, alternando con el flojo guitarrista James Valentine y el aceitado tecladista Jesse Carmichael. Tal cual, el bajo y la batería son adornos. Meras pistas frías y predecibles. Así repasaron canciones como Harder to Breathe, The Sun y la camuflada Sunday Morning (que si le aceleran el tempo es calcada a Virtual Insanity de Jamiroquai). De ahí pasaron al bis con una bonita intro de She will be loved a cargo del cóver Wicked Game, del one hit wonder y bueno de Chris Isaak.

Como dijo Valente, grandes serán las tragaderas (…) pero no llegan a tanto como para terminar esta bazofia. Ja. Y en realidad no es tanto por la pose y el sonido actual de Maroon 5 que estoy borrando los dos discos en MP3 que guardaba del grupo. Es por los chillidos, la atmósfera, el séquito de seguidores de su música por estos lados (y el de su propia decadencia) que no hay vuelta atrás. Los perdimos. Saludos a MTV y lo que queda de industria allá afuera.