Antes que humano, Peter Gabriel siempre fue de plastilina. Por lo menos para los que crecimos en los 90s y tuvimos el síndrome Mtv. Ahí estaban los videos que tantas veces uno se topó y miró con asombro: “Big time” (87), “Steam” (92) y “Sledgehamer” (86), este último con esos notables juegos de stop motion. Videos de tres temas que el ex Génesis repasó ayer martes, en la primera jornada del llamado “mayor festival de rock realizado en Chile” o Pepsi Fest, en un show de dos horas y veinte minutos de música. Y si bien no hubo nada de plastilina esta vez, el concierto tuvo sus altos, con el marciano bajista Tony Levin de King Crimson que lo acompañó; insignes rescates, como el tema “The Tower That Ate People” del disco OVO (00); sus partes frikis, ¿acompañados de Inti Illimani nuevamente?, ¿no bastó que tocaran juntos en la visita anterior del británico? Y partes derechamente lateras, como cuando su hija Melanie cantó una canción sola y, digámoslo, desafinó bastante.

Y lo cierto es que Gabriel- el doble perfecto de Gustavo Cordera de la Bersuit, según los argentinos- sigue cantando bien pese a estar cerca de los 60. Continúa con sus mensajes políticos o mesiánicos y se esmera en leer una introducción en español antes de cada tema, que parecía una misa dominical. Todo bien recibido y con muchos aplausos de un público contado en alrededor de 11 mil asistentes. De los cuales el 90% eran treintañeros y cuarentones abc1, ya que nunca se había visto el ex Arena Santiago con tal cantidad de autos y- lo que se agradece- tanto silencio.

Del resto poco que agregar: el sonido comenzó algo defectuoso, pero mejoró al punto de que en el clásico “In your eyes

Angels & Demons move

”, casi al final del concierto, se podía diferenciar cada instrumento sin problemas. Y en cuanto a las imágenes y el apoyo de las pantallas, estuvo bien aunque tampoco deslumbró. En especial de lo que se podría esperar de Peter Gabriel y su discurso de símbolos y pacifismo. El mismo que cuando tenía pelo nos impresionó con sus memorables videos clips que tanto rotaron por el canal de Beavis and Butthead y que hoy, con un sello vintage, resisten en la parrilla programática de VH1.

Emotivo.


Fotos: Javier Valenzuela (rocknvivo.com)

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