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El cierre del Estadio Nacional para megaeventos ya tiene su primera víctima: los australianos de AC/DC sacaron a nuestro país de su tour mundial. La razón: tenían como única exigencia tocar en grandes estadios. Condición que la productora involucrada en su visita no pudo cumplir por las nuevas disposiciones gubernamentales que prohíben la realización de este tipo de eventos en el coliseo.

 

Según informa Emol, Luciano Rojas, administrador del recinto de Ñuñoa, dice que el estadio ingresará en una nueva fase de arreglos a fin de año, período en el que vendría el grupo. “Están totalmente descartados los recitales”, asegura. Mientras nombres como Depeche Mode y Coldplay se irían al Club Hípico, otro grupo de bandas quedaría en el limbo de la incertidumbre.

Por cosas como estas da vergüenza vivir en Chile. Como si no fuera poco que nuestros honorables hicieran la cimarra cual pingüino, que nuestra gente viva en casas de mierda y que no hayan políticas educacionales que permitan tener una educación decente. Sólo hay que mirar lo que está pasando en la Escuela de Derecho de la Chile o el bono que los municipios deben a los profesores. Realmente una vergüenza.

Y resulta que ahora, las venidas de Metallica, Depeche Mode, U2 y Coldplay están en el limbo y con altas probabilidades de cancelarse ¿Y por culpa de qué? De la negativa a usar el maldito Estadio Nacional para eventos de este tipo.

Ya chao con las especulaciones. Bueno, si a especulación le podemos llamar al hecho de que la Presidenta en persona y sin un revólver en la cabeza, dijo en la radio que se haría “todo lo posible porque la gente tenga acceso a bandas musicales extraordinarias, como las que tenemos el privilegio de recibir en nuestro país“.

¡Patrañas! Como siempre. Ayer llegó una carta a T4F, una de las productoras responsables de que tengamos bandas de primer nivel en nuestro país, con una negativa rotunda al uso del estadio. El remitente: Chiledeportes. Como si no les bastaran las cagaditas viales y el caos que produjo hace no mucho la salida de los pendejos luego del recital de Jonas Brothers. Está bien, no son la mejor banda del mundo, pero los locos son los Backsteet Boys de mi generación o los New Kids On The Block

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de la anterior. Para los cabros chicos son como nuestros Beatles. Así de heavy.

Porque, además de las lucas de por medio, cuando ves una banda no sólo vas a mirar su show: Hay experiencias, sentimientos, emociones, anhelos y sacrificios, incluso. Miles de contextos y situaciones que te hacen decantar allí. No es gratuito esperar horas de filas y encontrar el lugar indicado entre apretones y sobajeos.

Y ahí es cuando notas que toda la organización, fuera de ignorar mucho de todo esto, están enfermos de fascismo y desidia a todo lo que huela a joven. Y se llenan la boca haciendo arreglos en nombre de un estadio que tiene que devenirse en un gran recinto deportivo. De clase mundial. ¡Por favor!

Es cosa de mirar para el lado o a esa Europa que todos los progresistas miran como ejemplo. En el Estadio Olímpico de Roma, donde se jugó la reciente final de la Champions entre el Manchester y el Barça, el 16 de este mes toca Depeche Mode, el 24 y el 25 tiene fechas el romanticón (y exquisito) Tiziano Ferro y unas semanas después, Bruce Springteen con su E-Street Band. Y no me digan que ese estadio vale callampa. Simplemente buena organización, disposición y cultura de espectáculos masivos de parte de la organización. Así de simple.

Miremos tras la cordillera. En el Estadio Monumental de River Plate, hace poco Oasis llenó 2 veces, y en su historial carga una mochila enorme: The Rolling Stones, U2, Red Hot Chili Peppers, Roger Waters, entre muchos otros.

Entonces, con todos los antecedentes, es difícil que los directivos de Chiledeportes se la saquen con una excusa tan barata. “Arreglar el estadio”. Mejor junten plata con los arriendos que se vienen en los próximos meses y así ganamos todos. Nosotros tenemos a nuestras bandas tocando, viendo los mismos shows del Primer mundo, abriéndonos a otros países como tanto le gusta jactarse al gobierno; y el ejecutivo se ahorra las puteadas por su falta absoluta de criterio y hasta se construye un puto estadio decente. Sólo sumen lo que ganaron entre Radiohead y Madonna, que es como sumar casi cinco partidos de local de la selección de fútbol.

Y así, con pequeños gestos, crecemos como un país serio. Con espacios de expresión cultural y eventos masivos de verdad. Y de pasada nos convertimos, de una vez por todas, en una plaza idónea para espectáculos de la tan mentada clase mundial. Ojalá recapaciten porque este es un pase gol en época de elecciones. Y con más ruido sobre esta vergonzosa polémica, a ver si las próximas encuestas aprueban tanto la gestión de Bachelet y su peón Jaime Pizarro. Y si siguen anclados en La Moneda.