
El mejor antídoto para la piratería son las malas canciones. Eso, según nuestro colaborador. Y como no hay nada más injusto, excluyente y entretenido que un ranking, quienes hayan bajado estas canciones cometieron un doble delito: infracción a la ley de propiedad intelectual y al mal gusto.
Hace poco una ciudadana norteamericana fue condenada a pagar una cuantiosa multa por descargar música para su consumo personal, dejando un horrible precedente para cualquier persona que baje música en forma habitual desde Internet. Ahora a Rapidshare, la página para intercambiar archivos, la multaron con 2,4 millones de euros por alojar canciones. Todo va sumando.
Acá en Chile la SCD, con Denisse Malebrán y Quique Neira como rostros más visibles, también quiere dinero. Para esto, están utilizando como argumento los Derechos de autor para que se sancione a las personas por descargar música. Y como todas sus demandas se resumen básicamente a plata, queda más que claro que sus peticiones se deberían llamar Derechos de Explotación Comercial, ya que en esencia eso es lo que está en discusión: buscar alguna forma de cobrar.
Además nadie que baje música se hace pasar por músico, que es lo que se sugiere con el termino Derechos de Autor. Y como el tema al parecer tiene para largo en cuanto a debate y multas, a continuación viene, en mi opinión, el mejor antídoto para la piratería: las malas canciones. Como no hay nada mas injusto, excluyente, entretenido y que genere más debate que las listas, aquí va mi arbitrario Top Five con las peores canciones del rock chileno. Quienes hayan bajado estas canciones cometieron un doble delito: infracción a la ley de propiedad intelectual y al mal gusto.
Buscamos entre algunos de los más pirateados:
5- Camino de Los Tres: Fue el primer single del disco Hágalo usted mismo, tras la vuelta de la banda después de su prolongada separación. Es un rockabilly con quiebres de balada que nunca prende. Para grabar esta canción, Álvaro Henríquez reemplazó a Mauricio Basualto por un músico gringo de sesión, como si se tratara de una joya musical que podría ver perjudicada su perfección en manos del baterista hermano del único miembro sin hermanos en Los Bunkers, que fue el que se encargo de grabar el resto del disco y hacer las giras. Para Camino, Henríquez volvió a ocupar el recurso lírico que en los 90 le dio tantos dividendos como jugar con las contradicciones metafísicas: Subo para abajo o estoy feliz cuando estoy triste. En este caso la canción termina con: Y muero para poder vivir.
4- Chileno de Alamedas. La banda de Alejandro Gómez, el ex vocalista y guitarrista de Solar, re-debutó en los medios con este mal elegido segundo single que pese a lo monótono y básico de la letra, se las arregló para sonar a cada rato en todos lados, sobre todo en Vía X y la Rock&Pop. Por esas rarezas que sólo ocurren en las listas, esta canción fue elegida una de las mejores de la historia del rock chileno, junto a Mira niñita de Los Jaivas y Amor violento de Los Tres, en una lista que publicó hace un tiempo la Zona. Curiosidades.
3- Sopaipillas con mostaza de Sinergia. Single creado en honor al principal alimento del universitario que anda corto de plata y no le tiene miedo al aceite negro. Otro intento más de la banda en su afán de interpretar la “identidad” nacional. Con una melodía insoportable que se suma a la impostada voz infantil-subnormal que pone Don Rorro, el dolor de estómago y de oídos esta más que asegurado. Todo mal.
2- Te doy una canción, Los Miserables. Este es el cóver que la banda le hizo a Silvio Rodríguez, pero termina como uno de esos bodrios que más parecen una falta de respeto que un homenaje. Canción que se caracteriza por una pésima melodía vocal por parte del galán que no se saca la polera de Palestino. Los Miserables, haciéndole honor a su nombre, suenan como grupo amateur, como si recién estuvieran haciendo sus primeras armas en una tocata de colegio.
1- Niño Peo de Chancho en Piedra. Canción con una melodía rockanrolera llena de quiebres, adornada con bronces que habla de un niño que puede controlar los peos a su antojo, como la duración, el olor y el momento en que se tiran. El coro que se supone que tiene que dar risa, dice: Que es lo que veo, niño peo, no es nada raro, pierdan cuidado porque tan solo es gas. Este single fue la prueba máxima para demostrar que la carrera de Chancho en Piedra hace rato se iba directo al WC. Y sus discos que vinieron a continuación respetaron esa línea.
Bonus track. Un beso y una flor – Los Mox. El cóver de Nino Bravo fue hecho en una época donde hacer cóvers seudo punks de canciones del recuerdo estaba tan manseado que terminó por hundir mucho más a este grupo que se hizo famoso a costa de lo peor del humor de baño público. Como arreglo le pusieron un violín de fondo, que suena como esas insoportables bandas españolas tipo Barón Rojo.
¿Y cuáles son tus 5 peores canciones del rock chileno?




