
El imperio de la estupidez se llama el nuevo disco de Sinergia, que ayer lanzaron a la calle- literalmente-, arriba de un camión que recorrió Santiago desde Tobalaba al metro República. Fotos y el comentario del DVD que incluye la edición de lujo del disco.

Aquí partió todo, más o menos a las once y algo.

Primero llegó una van con los seis Sinergia.

Y más atrás el camión-escenario, un lujo para cualquier banda y un precedente para cualquier disco nuevo lanzado en Chile.

Ya estamos arriba y subimos por Tobalaba tocando “Hágalo bien“, que en vivo es un temón y en el disco el primer sencillo.

Por Av. Providencia nadie entiende nada y los más rápidos desenfundan sus cámaras para inmortalizar el paso del camión.

Por los lados algunos autos nos bocinean y la gente adentro de las orugas sonríe.

En Plaza Italia el camión para dos minutos y despachan “Te enojai por todo“.

Panoramix marcando redobles en las timbaletas. Son la zorra los pequeños arreglos de percusión que trae el nuevo disco.

Acá están Humitas, parte del equipo técnico y Arielarko, el hermano del bajista Aneres que también se aplica en las cuatro cuerdas y para esta ocasión lo reemplaza.

Más cerca del centro la gente no entiende nada.
Y llega un momento kodak, “Mujer robusta” dedicada a la Presidenta frente a La Moneda:
Y el fanático que por saltar al ritmo de “Hágalo bien” perdió un billete que agarró un taxista que se bajó raudo del auto y escapó igual de rápido:

El camión llegó hasta Av. España, ahí la banda se fue a tocar en un escenario normal a un colegio de señoritas en alianzas. Acá, Sinergia para inmortalizar uno de los mejores lanzamientos en vivo de un disco nuevo. Más de treinta canciones, mucha gente y muchas sonrisas en el camino. Revisa la crónica del recorrido.
El documental
“Yo soy así” se llama el documental que acompaña la edición “de lujo” del disco El imperio de la estupidez (09), que también incluye láminas recortables y un escenario desplegable ideal para fanáticos. La otra versión- de $3.000- sólo trae el nuevo disco, que es mucho mejor que Delirio (07)- el anterior- y es una especie de guiño al primer homónimo del grupo, cuando tenían letras más adolescentes y un sonido más sucio.
Era la época de Chupatrón, Cabeza de abajo, Chile robot o Concurso. Temazos que varios extrañamos en sus actuales presentaciones en vivo. El imperio de la estupidez se acerca harto.
Ahora, este documental dirigido por Eduardo Bertrán (El show del Edo, Exijo una explicación) es un buen chiste. De factura casera, repasa la última gira de la banda de Don Rorro por las regiones chilenas y todos los posibles submundos surreales y casi de-otro-país que exhiben en cada lugar acá citado.
Yo soy así saca risas y muestra la mochila que se calzan las bandas que están sobre el techo imaginario de los artistas que han tocado exitosamente en el Festival de Viña del Mar.
Personajes y sin sentidos pegados en un collage, que muestra bien amablemente la improvisación y el piloto automático de cierta prensa de provincia, infraestructuras, paisajes y organizaciones, un montón de gente anónima que comenta las distintas escenas y por supuesto Sinergia en pleno, en conciertos donde los animadores informan que se perdieron llaves o hasta parejas de gente adulta, y lugares donde los marinos son los encargados de sostener las vallas papales.
Pero también Yo soy así es un aporte, cuando por ejemplo el bajista Alexis Aneres explica su trabajo como biólogo en un laboratorio que publica investigaciones en revistas científicas. Acá el documental escarba en las historias personales detrás de la banda, como cuando el guitarrista Pedrale muestra en Conchalí el sitio donde empezó todo y que hoy está a punto de ser destruido. O cuando el baterista Brunanza aletea casi imperceptiblemente en un solo de batería y entre su chispeante personalidad relata su experiencia como profesor de batería.
Pero lejos el momento más gracioso es cuando DJ Panoramix se muestra en su banda instrumental del Ejército. Una finetzza que tienen que ver.
Yo soy así es un buen diario de viaje. Bien artesanal y lo importante, con una buena mirada detrás. Puntos también para la edición del audio, que mezcla pedazos de canciones en vivo, bajo lluvia o en el caluroso norte. Y el humor de los integrantes de uno de los grupos que mejor suenan en vivo hoy en día.




