Conversamos con Eugene Hütz, vocalista de Gogol Bordello y en quien se puede ver todo el poder de esas regiones tan lejanas sobre un escenario. Aunque, en esta entrevista, donde esperaba ver a alguien un poco más fugaz e hiperactivo, me encontré con un tipo muy simple, contemplativo y hasta filosófico.

Meterse en la mente gitana es todo un laberinto sin salidas, y hasta de dolor. Pues recordemos que es un pueblo mundialmente discriminado por ser lo que son, gitanos.

“Ser gitano no es esa idea de Hollywood de ese hombre causa-problemas que duerme en el sofá. Y que la gente no diferencie que los gitanos son una etnia… una tribu, es un gran problema para los gitanos. ¿Si me considero gitano? No… Porque sólo soy mitad gitano, mi madre era Romaní, mi padre es Ruso-Ucraniano”, cuenta de entrada Eugene Hütz.

Esto se puso serio y profundo, y se veía enojado: “¿Hay gente tan estúpida como tú en Chile?”, me dijo de pasada y después se largo a reír y me dio palmaditas en la espalda. Me estaba agarrando para el hueveo. Una muestra más de que los Romaní tienen muchos trucos bajo la manga, uno de ellos es hacerte sentir nervioso e ignorante. Y no me vengan con que nunca le han tenido miedo a un gitano. Hay gente que cruza a la otra vereda cuando los ven acercarse, no se hagan los tontos de mente abierta, porque no lo son queridos lectores. O más bien la mayoría pretendemos serlo.

Eugene nació en Ucrania y pasó su juventud en esa nación turbulenta y acribillada por la historia, la que según el era “iluminada”. Un país que fue satélite de la Unión Soviética, donde aunque suene sorprendente se conocía la música de Víctor Jara. Hütz explica el por qué: gracias a la música del norteamericano Dean Reed, quien era considerado el “Elvis Rojo”, un hombre expulsado de Estados Unidos por sus creencias en plena era del McArthyismo. Se las pasó viajando por la Unión Soviética, y por supuesto vino a Chile, donde conoció a nuestro Víctor. Y para que sepan, sí, tocaba covers de él.

Un tiempo después se mudó a Nueva York, donde formó Gogol Bordello, por una razón digna, impredecible y en verdad admirable. Se fue a Nueva York nada más ni nada menos que por Sonic Youth. ¡Si! ¡Sonic Youth! Esos mismos locos que nos dejaron alucinando en el Movistar Arena este año. Esos mismos locos que muchos idolatran. Eugene cuenta la anécdota de haberlos visto en Kiev, Ucrania, donde el público eran unas 150 personas, y desde ahí quedo atónito con ellos. “Me hipnotizaron, obviamente, y ahora que los veo en festivales o cuando nos encontramos en aeropuertos siempre les cuento la historia y ellos responden OH, LO HIPNOTIZAMOS“. Tuvo que irse a Nueva York, así de simple.

Nota aparte: Es en esta ciudad y ya hace muchos años, específicamente en 1998, donde por primera vez escuchó reggeatón, cuando no era masivo, bajo la etiqueta de “Spanish Reggae”. Todo esto en su barrio, el Lower East Side, donde la población es en su mayoría puertorriqueña y dominicana. Ahí también aprendió de cumbia y guitarreos varios.

Dice que hace diez años la escena musical neoyorkina era mejor. “Ahora es como una fraternidad (refiriéndose a las casas donde viven universitarios gringos medios tontos y buenos para el leseo). Es raro Nueva York, cuando llegué en 1998 todo el mundo decía que las mejores cosas estaban pasando hace 10 o 20 años, pero para mí todo era fantástico, ahora yo soy el que se queja de cómo era hace 10 o 20 años (se ríe). Ahora está mucho más institucionalizado, pasa como en ciudades como Barcelona, otra ciudad que tiene este sentir callejero, la última vez que fui los policías me querían quitar mi guitarra al salir de un fiesta diciéndome cosas como NO HAGAS RUIDO. Y yo respondí algo como ¡HUEVON ES BARCELONA!”.

Sigue nuestra conversación. El vocalista de Gogol Bordello se considera un búho, ya que todo lo hace de noche. Su carrete ideal: estar con amigos guitarreando alrededor de un fuego: “Para eso no se debería necesitar una licencia”. Todos los lugares cambian, para bien o para mal, y un artista necesita renovarse, no es algo planeado, es algo natural, y por eso ahora Eugene vive en América del Sur.

Ahora vive en Brasil, desde hace 2 años, un sueño que tenía desde que era cabro chico. También impulsado por la escena de Nueva York, donde se dio cuenta que sus amigos y hasta sus pololas eran de tierras cariocas. “Un día fui a un concierto con Manu Chao y siempre me hablaba de Río, como diciéndome, ¡ESE ES EL LUGAR!”, cuenta.

Habla de que una vez leyó algo sobre Charles de Gaulle (el ex presidente feo francés) quien dijo que Brasil no era un país serio, aumentando aun más las razones para ir a vivir allá.

“No aprendo de música en tiendas de discos o revistas, esa no es mi manera. Escucho lo que escuchan los locales cuando están cerrando el local. Eso es lo que en verdad me inspira”. Gogol se muestra algo intranquilo, otra vez, cuando se le pregunta sobre otros músicos con los que ha cooperado, como Madonna, Manu Chao y Primus (especialmente con un genio llamado Les Claypool) así que pasamos directo a hablar a lo que venimos, sobre Gogol Bordello.

Punk gitano, acordeones desorbitados, violines enloquecidos, tambores machacados por el peso del ser humano. Baile, saltos y pura fiesta. Eso es esta banda. La música de los Balcanes no es más que pura celebración. Aunque a veces sus letras puedan tratar de dolor, de decir adiós o lo que sea, esta música está hecha para llorar pero muertos de la risa.

“Cuando miro a la audiencia, veo que estamos orientados para todas las edades, para todas las etnias, para todos los sexos. Entonces creo que es música de liberación, de liberación propia.”

¿Se explica? ¿Es difícil entenderlo? Pues sigamos. “Siempre me preguntan cómo llegué a este concepto de punk gitano, ¡No llegué con una huevá! Sólo escribí canciones y el resultado fue eso”.

Más profundo aún: “Porque es una reflexión natural de nuestra biografía, mi biografía. Es ir de lugar en lugar y caminar a través del fuego, como decía Bukowski, tratar de hacer la mejor caminata sobre fuego, el mejor baile del sol posible en la vida, hacer frecuencias positivas… espero”. Otra gran frase definiendo su música: “Es una odisea, no es el DONDE IRÁS, sino que el IRÁS”.

Gogol Bordello, la gran banda de Eugene, se presenta hoy sábado en Industria Cultural. Vaya a sudar la gota gorda y a sentirse de verdad otra vez, de verdad verdad, porque los humanos nunca fueron destinados para tener países ni fronteras ni banderas. En el fondo, todos deberíamos ser gitanos y todos tenemos que darnos cuenta de eso de una puta vez. Acá las coordenadas y nuestro concurso por entradas.