Chequeamos Trauko 1988-2009 la mayoría de edad, un libro-tributo a la revista de cómics más importante de los años 80 en Chile. De pasada, te mostramos un adelanto del documental que cuenta la historia tras esta contracultural publicación.

La historia es conocida. Y de seguro a muchos les pasó. Va así: sobrino revisa cachureos de un tío. Digamos que estamos a mediados de los 90. O a comienzos del 2000. El punto es que ahí, en medio de cajas llenas de casetes de Los Prisioneros o viejas ediciones de Apsi de su tío, el sobrino encuentra algunos ejemplares de Trauko. Le parece divertido (y, por qué no, algo naif) la estética y la parada de la revista; esos reportajes sobre la marihuana o sobre los primeros conciertos de rock que se aprestaban a aterrizar en Chile.

Pero más que nada, al chico, al sobrino, le gusta contemplar las portadas de Trauko: llamativas mujeres desnudas; algunas gimiendo, otras simplemente sonriendo y, tal vez la imagen más hardcore, una de aquellas féminas siendo penetrada por un moai detrás.



Más cercanos a los Pinochet Boys o la movida de Matucana que a las escuelas de los superhéroes de DC o Marvel, la revista Trauko fue un pilar de la contracultura de a fines de los años 80. Fundada por un grupo de chilenos y españoles, dicen que por estos días es posible encontrar la colección entera en alguno de los galpones del persa Bío bío (los más afortunados, como en la historia de arriba, hallan los ejemplares en cajas de familiares o las heredan).

Conocida es la anécdota cuando fue censurada la publicación número 19 en la que se narraba y trazaba el parto de María (en un plano bastante cercano y detallista) para después mostrar un niño Jesús barbudo y, viñetas más tarde, pasar a una celebración etílica en el pesebre (Noche Güena). Poca gracia causó entre los cercanos de Pinochet y la revista fue multada por el entonces almirante José Toribio Merino pocos días antes de que la dictadura por fin se desplomara.

Lo cierto —y más allá de ese episodio que le trajo algo de atención mediática— hace tiempo que faltaba un tributo u homenaje a esta publicación como es el caso de Trauko 1988-2009 la mayoría de edad (Ocho libros editores) un texto a todo color donde se repasa la historia y los persones emblemas de la revista. Así, hay revisión de insignes dibujantes, como Miguel Hiza, Marcela Trujillo o Marcelo Parra; guionistas como Huevo Díaz y sus personajes: Kiky Bananas, Blondi y Checho López.

Y claro: Trauko 1988-2009 la mayoría de edad es un homenaje. O sea: distintos dibujantes y guionistas toman las historias y personajes e intentan hacer un revisionismo. El ejercicio a veces es fallido y, cuando no, logra tener un valor por sí mismo aunque bastante efímero. Aunque —y a fin de cuentas es lo que se aspira al hacer tributo—, la gracia está en hacer al lector recordar (o, para los que no teníamos consciencia en esos años, intentar evocar una época) y, aún más importante, preguntar. Porque si alguna vez el cómic fue uno de los pilares de la contracultura de los años 80, este libro-tributo a Trauko ayuda a poner en debate una pregunta. La misma que muchos se hacen al cuestionarse sobre el paradero del arcoiris de la franja del No: ¿qué cresta pasó después?



Lee las primeras páginas de “Trauko 1988-2009” por acá.

Y ve un documental sobre Trauko, acá: