Los Pixies se presentaron en Washington, tocando en su totalidad Doolittle. Aquí la reseña.

Por Felipe Lagos, desde Washington, EE.UU.

Puede parecer temerario. Pero sin Pixies no hubiese habido rock alternativo (por lo menos no como lo conocemos hoy).

¿La razón?, sin Pixies no hubiese habido Nirvana, ni esa mezcla musical entre lo suave y lo duro, lo rápido y lo lento, lo que sirvió para definir una época en la historia del rock.

Bandas y músicos de la talla de Weezer, U2, James Iha, PJ Harvey, Damon Albarn y hasta el mismísimo David Bowie han admitido ser fanáticos de la banda. Es más, uno podría hacer una línea directa entre los riffs de Joey Santiago y los de Josh Homme, de Queens of the Stone Age y Them Crooked Vultures.

No sólo eso. El nivel de influencia de los bostonianos llega a la misma altura que la Velvet Underground, de quienes se ha dicho nunca vendieron muchos discos, pero todos quienes los escucharon armaron una banda.

Tuve la fortuna de ver en vivo a Pixies hace algunos días, y a pesar de los años, (y de los kilos de más de su carismático líder Charles “Black Francis” Thompson), la banda sigue desplegando un músculo rockero potentísimo en vivo y, como si fuera poco, se nota que disfrutan tocar juntos.

Pixies se presentó en el Constitution Hall de Washington, a un par de cuadras de la Casa Blanca, tocando en su totalidad el Doolittle, su disco de 1989, celebrando los 20 años del lanzamiento de la producción.

Cuatro bolas blancas dominan la parte superior del stage, rindiendo un homenaje a la influencia surrealista que cruza el arte de Pixies a lo largo de su carrera.

Las primeras imágenes en la pantalla gigante detrás del escenario fueron algunas escenas de la película de Luis Buñuel, “Un Perro Andaluz”, film del que Francis se inspiró para escribir Debaser, el track que abre Doolittle.

No obstante, el concierto comenzó con una serie de lados B que Pixies lanzó en su momento con los singles de Doolittle (ver setlist al final).

“Este lado B es tan oscuro que tuvimos que transcribirlo para poder aprenderlo de nuevo”, dijo Deal (quien estuvo con una sonrisa de oreja a oreja durante todo el concierto), antes de mandarse una versión de puta madre de Manta Ray.

Posteriormente, le dieron duro a Doolittle. Algunas canciones sonaron mejores que otras en vivo. Puntos altos fueron Debaser, I Bleed, Monkey Gone To Heaven, La La Love You, No. 13 Baby, Crackery Jones y There Goes My Gun.

Hey, I Bleed y Wave of Mutilation no fueron tan potentes como pensé que iban a sonar, pero tampoco aburridas

Tal vez su canción más conocida (en contexto FM), Here Comes Your Man, sonó exquisita, y durante toda su duración en la pantalla aparecieron cuatro videos de primeros planos de cada uno de los integrantes de la banda, al parecer escuchando la canción (y obviamente grabado con anterioridad).

Si bien Here Comes Your Man habla sobre unos vagabundos que muerieron en un terremoto en California en la década de los 70’s, es ultra oreja y quizás la canción más accesible. Su simplicidad llevó al concierto a una altura insospechada. Atrás, en la pantalla, Francis y Deal llamaban la atención al reaccionar en forma positiva a una canción que, si no la hubiesen escrito ellos, quizás no la encontrarían tan buena. Francis moviendo la cabeza de un lado a otro, irónicamente celebrando su sencillez, y Deal siguiendo la línea del bajo la cabeza, sonriendo.

Monkey Gone To Heaven es una favorita personal. Hay una cosa clara, para un cantante de 44 años como Francis, Doolittle no es amable con sus cuerdas vocales. Crackety Jones, la misma MGTH y sobre todo Tame son algunos ejemplos de esto.

Pero donde hay talento hay técnica. Y Black sabe aplicar sus desgarradores gritos en los momentos precisos. Cuando la letra de MGTH dice que si el Hombre es cinco, el Diablo es Seis y finalmente, Dios es siete, Francis desata el mismísimo Apocalipsis gritando a todo lo que dan sus pulmones, para luego acoplarse a la voz de Deal y decir, con mucha calma, apelando al medioambientalismo y a la numerología bíblica, que el mono cagó y se fue al cielo.

Pues al cielo de los grandes álbumes también pertenece Doolittle.

Posteriormente, para los bises, la banda se aplicó con otros lados B y terminó su set con dos de sus temas más conocidos, ambos de Surfer Rosa. El primero, Where’s my Mind?, se elevó gracias a los aullidos de Kim Deal, el sello característico de esa canción. La última, el tema favorito de Kurt Cobain, Gigantic, transformó al Constitution Hall en un hueveo gigante. Finalmente la banda se formó al frente del escenario e hicieron un par de reverencias abrazados, disfrutando el momento y la celebración de la gente. Gran concierto.

Set List
1. Dance the Manta Ray
2. Weird at My School
3. Bailey’s Walk
4. Manta Ray
5. Debaser
6. Tame
7. Wave of Mutilation
8. I Bleed
9. Here Comes Your Man
10. Dead
11. Monkey Gone to Heaven
12. Mr. Grieves
13. Crackity Jones
14. La La Love You
15. No. 13 Baby
16. There Goes My Gun
17. Hey
18. Silver
19. Gouge Away

Encore:

20. Wave Of Mutilation (UK Surf Mix)
21. Into the White

Encore 2:

22. Isla De Encanta
23. Broken Face
24. Something Against You
25. Vamos
26. Where Is My Mind?
27. Gigantic