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La Sexóloga: soft porn penca

por · Septiembre de 2012

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Chilevisión, el canal de la paja (mental y manual) fácil, viene peleando hace rato su lugar en el Olimpo de las producciones nocturnas. Casi todas apelando a una audiencia adulta, concienzuda y responsable. Por lo mismo, muestran harto poto, harta teta, harto de todo, con generosidad. ¿Es para quejarse? No. Por favor, no. De verdad, esto no es una queja, solo una sugerencia: si van a hacer soft porn, hay que hacerlo bien, porque con La Sexóloga vamos mal.

Es confuso lo que pasa con La Sexóloga, uno no cacha bien para dónde va. Si quiere ser como medio porno o si es una teleserie de media tarde de baja calidad, sacada de los sótanos de TVN. O un pastiche de todas esas telenovelas que los escolares de los noventa no se perdían. Y este peñasco lo tiramos partiendo por algo irrelevante: Foster The People. ¿Cuántos de ustedes borraron el Torches de su iPod después de oírlo en el primer capítulo?

Para solucionar la confusión, les proponemos quedarse con una de estas dos ideas:

1. La Sexóloga es the new Rumpy

¿Qué pasa cuando el soft porn de The Film Zone se fusiona con radio Disney? La Sexóloga.

Begoña Basauri <3

Algo no encaja en la producción nocturna y no es el formato o el desarrollo, es la idea en sí. Hacer un programa sobre una estrella radial que habla de sexo se vio en los ’90 cuando el Rumpy actuaba, cuando tuvo su película, cuando hizo el “destape”. Y no era perfecto, pero por lo menos era valorable y tuvo éxito y ya. La Sexologa viene a hacer lo mismo pero 20 años tarde, a destapar un Chile reprimido que ya fue destapado, a punta de casos babosos y charchas. Claro, no tiene el nivel de impresentabilidad de Maldita (aunque los hueveos de cámara le hacen la pelea), pero se esperaría más de algo que tiene de por medio la mano de Sabatini y actores de renombre (Di Girolamo, Noguera, Morales…), pero está esta historiecilla sobre una psicóloga rica (Isidora Urrejola, y que ni es taaaan rica, pero Begoña Basauri está como quiere) que habla de sexo en la radio, que atiende a un adicto al sexo y que se codea con pura gente que posee cantidades estúpidas de dinero para gastar en huevadas.

¿Hay algo más molesto que los personajes con cantidades de plata estúpidas? Desde ahí se construye todo el asunto, con personajes difíciles de recordar, con imitaciones a las imitaciones y pedazos de otras tramas de teleseries que dan para un análisis en sí mismo: como la repetición del papel de Noguera en Sucupira, por decir lo menos. Si se le planea tomar en serio, no, mal. Igual chistoso, pero mal.

2. La Sexóloga es porno en desarrollo

Esto es posible y sería una muy buena idea. Una teleserie “solo para adultos” necesita contenido “solo para adultos”, ¿y qué mejor contenido para adultos que el porno? Nada. Sería maravilloso que Chilevisión fuese realmente rupturista y pusiera a sus personajes a tirar cada 10 minutos cronometrados. Y para allá debe ir la cosa porque, como una película porno, la mayor parte del elenco son minas ricas, la gran mayoría tiene el líbido por las nubes y todos, salvo por la que hacía de la matriarca en Machos, parecen estar «redys pa lo que benga».

Además, un punto no menor es que todos —¡pero todos!— los diálogos e interpretaciones están sumamente sobreactuados. La realidad está super trastocada y cada acción bordea el absurdo. Tal y como en el porno de la mejor calidad. Con eso se soluciona todo y chao Los 80, chao Las Argandoña, chao Pareja perfecta, el rating se iría a las nubes, los ánimos se levantarían y las sonrisas aflorarían.

Chile está listo para su primera teleserie nocturna porno gratuita y de calidad. Esa es la misión de La Sexóloga: dejar de lado la pechoñería y convertirse en el dramón de culto que dejará de “destapar” a los chilenos y empezará a calentarlos de verdad.

La Sexóloga: soft porn penca

Sobre el autor:

Mariano Tacchi (@playeroycasual)

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