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Los libros de Pez Espiral

por · Julio de 2016

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Daniel Madrid es la mente detrás de Pez Espiral, una editorial con una identidad poco convencional dentro del sistema de las editoriales independientes chilenas, con un amplio catálogo cargado de arte, diseño y títulos novedosos.

¿Cuánto tiempo tiene la editorial Pez Espiral y cuantos títulos conforman el catálogo histórico?

Cumplimos tres años a fines de 2015. Hasta ahora hemos publicado más de 30 títulos, los que se encuentran divididos en diez colecciones: Pez Espada (poesía), Pez Dorado (narrativa), Mantarraya (poesía visual), Pez Ilustrado (ilustración y gráfica), Pez Babel (traducciones), Carnada (música), Pez Martillo (reediciones), Pez Camaleón (dramaturgia), Ojo de Pez (fotografía) y Anguila (plaquette). Cuento con editores en cada área. Como director y artista visual, cuido el catálogo completo y me hago cargo del arte en cada uno de ellos.

En poco tiempo Pez Espiral ha mostrado una manera distinta de ser editorial en Chile, veo una intención de trascender al libro como tal (objetos, artefactos, revistas, lecturas). Desde ese punto de vista, ¿cuál crees que debe ser el rol de una editorial independiente?

—A nosotros no solo nos interesa el texto literario, sino también el libro y el objeto editorial. En tanto soporte material y visual, creemos en la posibilidad de jugar con la materialidad y de darle una identidad única a cada obra que publicamos. Ese, quizá, es nuestro sello. Ahora bien, respecto al rol de las editoriales independientes, creo que podría ser, entre muchos otros, el de intentar ser efectivamente independientes, a lo menos en la elección de sus catálogos. Más aún, quizá lo único que se le podría pedir a una editorial pequeña e independiente es que, a diferencia de las transnacionales o de las editoriales grandes, no se deje gobernar por criterios puramente comerciales, sino que se atreva a publicar autores y textos poco rentables en términos económicos. Ese gesto mínimo de resistencia, por pequeño que parezca, es decisivo en un mundo gobernado por la rentabilidad.

Sin embargo, la manufactura en los libros que publican pueden ayudar a que comercialmente funcionen mejor.

—Como lo dije antes, para nosotros la materialidad es una cualidad transgresora en un medio donde la mayoría de los libros no salen de líneas de producción masivas, pues la mayoría de las editoriales tienden a caer en la estética de las colecciones, olvidando u obviando que cada libro es una unidad y, por ende, requiere de una forma particular. En este sentido, hemos logrado desarrollar una identidad como editorial no solo por la calidad literaria de nuestros títulos, sino también porque creemos en el libro como un objeto de arte, un objeto de deseo, siguiendo el camino de otros grandes poetas de la edición, como los mandragóricos Enrique Gómez-Correa y Braulio Arenas o como Guillermo Deisler con sus Ediciones Mimbre y UNI/vers(;), por nombrar algunos referentes emblemáticos.

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Lecturas Espirales parece albergarlo todo. ¿Cómo nace esta instancia y qué la diferencia de otras lecturas donde solo se lee?

—Me propuse hacer estas sesiones de lecturas poéticas para celebrar los aniversarios de la editorial. Pero a la vez quise darles un toque más pop, algo que le de un giro a este tipo de actividades que suelen ser bastante monótonas. La idea es que en las Lecturas Espirales no solo haya un poeta con un micrófono, sino que también toque una banda o un dj, que haya cerveza, etc. Es decir, que las lecturas sean una pequeña fiesta para nosotros, para los autores, para los colaboradores y para los lectores. Además, en cada una de estas sesiones regalamos nuestra revista Pez Espiral a los asistentes. Vamos en el octavo número, y hemos realizado especiales de poesía, poesía visual, fanzine, fotografía, traducción y narrativa. Esta publicación por ejemplo, pretende una estética magazinesca, un diseño que jamás tendría una revista literaria. Estudiamos la manera de transgredir el formato y revivir las revistas de papel, en una época donde todo se sube a internet y tiene lectores de forma inmediata. La revista Pez Espiral se vuelve un vehículo que enriquece el formato de nuestras Lecturas Espirales, porque contiene la obra de los poetas, narradores y visuales invitados a cada sesión.

¿Cuáles son los próximos proyectos de la editorial este año?

—Acabamos de lanzar el libro Acerca de Suárez, de Francisco Ovando, es un relato breve en tres actos, que narra un «thriller de equivocaciones» que surge cuando un pueblo desértico se queda sin electricidad. El 14 de julio presentamos Lunares de Begoña Ugalde, en el castillito Sermini, y de inmediato aparece la reedición de Poemas Cesantes, de Raúl Hernández. Posteriormente viene la biografía de los 30 años de la banda Dorso, escrita por Fernanda Mánquez, editada por Patricio Jara. Además, nos adjudicamos un par de fondos concursables para reeditar cinco libros relevantes de la poesía chilena del último tiempo. Prefiero no dar detalles, pero puedo adelantar que entre los títulos que publicaremos en lo que resta del 2016 hay varios que han obtenido reconocimientos importantes, como el Premio Revista de Libros, El Mejores Obras Literarias o el Municipal. También nos centraremos este año en revitalizar la colección de narrativa de la editorial.

¿Cuáles son los comentarios más comunes del público cuando se enfrentan a sus libros?

—Lo más típico son los comentarios sobre la belleza de nuestros libros, hay gente que los colecciona. En las ferias las personas suelen tomarlos y decir «qué bonito, qué lindo, hermoso». Los libros más solicitados en Pez Espiral son: Tetris, de Andrés Urzúa; Antitierra, de Valeria Tentoni; 44 Canciones realistas, de Carlos Henrickson; Cul de Sac, de Ernesto González Barnert; y Buenas noches, buenos días, de Pedro Montealegre. También la biografía Pentagram, la leyenda del underground sudamericano se ha vuelto un libro de culto entre los metaleros chilenos. Por otro lado, la Guía de despacho de Enrique Winter, es una de las joyas codiciadas de nuestro catálogo, un libro hecho efectivamente en un talonario con los poemas como detalle de la guía. También La teoría del herrero de oro, de Sebastián Jatz, una resma carta de 500 poemas apropiados de Kenneth Goldsmith, en una envoltura dorada impecable.

»Sin embargo, más que hacer libros hermosos, a nosotros lo que nos interesa es leer visualmente los textos literarios. Creo que era Adriana Valdés quien decía que la crítica literaria debe hacerle un gesto adecuado a la obra. Pues bien, nosotros creemos que la tarea de la edición, además de hacer de un libro un objeto deseable, es la de encontrarle una forma adecuada a los textos literarios, la que sea coherente con sus contenidos.

Los libros de Pez Espiral

Sobre el autor:

Nicole Zanetti

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