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Réquiem para un rapero maldito: Canserbero

por · Enero de 2015

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El venezolano Tyrone González aka Canserbero saltó de un décimo piso y murió. Antes, apuñaló a su mejor amigo. Acá la historia de la última gira en Chile del rapero que rimó de su muerte en vida y de su vida desde la muerte.

INTRO.

«El Canserbero = (de Canis Cerberus, ‘perro Cerbero’ es un latinismo que adopta el significado de ‘guardián’) Interpretado como guardián de ideales y pensamientos. Ser, be = Fundamental (Motivo de can‘S’erbero) Cáncer = Derivado del latín (cangrejo) describe la capacidad de extensión de tumores malignos. Interpretado como capacidad de extender poesías malditas. Cerbero= Guardián de la puerta del Hades (Dios griego del mundo subterráneo) aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no entraran».

-Bio oficial de Tyrone González.

 
I.

Algunas veces breaking news significa breaking hearts.

20 de enero. 2015.

En la mañana, en la oficina de Dj School, en Hindenburg 667, Providencia, Leo Herrmann está en una reunión con Nicole Atenea Nazar, más conocida como DJ Atenea, una reconocida pinchadiscos de la escena del hip hop chileno.

Están en eso cuando sus celulares empiezan a vibrar segundos antes que sus cuerpos lo hagan también con estupor.

Leo es el primero en recibir la noticia: Tyrone “Chamo” González, el Canserbero, 28 años, estudiante de derecho y ciencias políticas, probablemente el rapero más importante de la nueva o más o menos nueva escuela venezolana y también uno de los mc’s con más proyección de Latinoamérica, se había suicidado.

Canserbero se precipitó desde el décimo piso del edificio Camino Real de la urbanización La Soledad en Maracay, Venezuela. Esto tras, por motivos que aún nadie logra entender, apuñalar hasta la muerte a Carlos Molnar, su entre comillas manager, bajista del grupo reggae Zion TPL y entre comillas mejor amigo.

En este punto todo es confuso, relativo, caótico, bizarro, retorcido, triste, y atroz.

Se dice que, se supone que, porque nadie hasta el momento sabe bien y aún no existe una versión oficial de la policía venezolana, Tyrone estaba sumergido en un espiral depresivo y esquizofrénico (en su biografía de Facebook reconoce haber sido alguna vez diagnosticado con trastorno de identidad disociativo, que es básicamente un cóctel de depresión, esquizofrenia y personalidad múltiple). Que Carlos lo invitó a su casa para tratar de sacarlo de la crisis. Se dice que incluso lo invitó al cumpleaños de su hija. Pero no se sabe bien.

En el departamento donde pasó todo estaba también Natalia Améstica, novia de Carlos. Según han comentado a la prensa sus familiares, su versión de los hechos es que el Can llega al departamento envuelto en locura golpeando la puerta. Que Carlos fue a abrir y que Tyrone entró tan como una bestia que ella fue a encerrarse al baño a llamar a la policía. Que escuchó gritos, vidrios estallando, y que no salió hasta que ellos llegaron y se encontraron con el perro de Natalia muy confundido y los dos hombres muertos. Uno en el pasillo del departamento. El otro en el suelo de la calle.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 2014 Venezuela fue el segundo país del mundo donde más homicidios se cometieron.

Hace algunos años, el hermano de Tyrone había sido asesinado también, a manos de un supuesto Carlos. En las canciones “Mundo de piedra” y “Es épico” el Can habla de esto. En especifico, en “Es épico” escribió:

«Lloro de la arrechera mientras en la acera caigo / Escucho a una señora que grita que mataron a Carlos / Solo ahí fue cuando sonreí aliviado porque Carlos / Fue el bastardo que mató a mi hermano».

Raro. Brígido. Premonitorio.

Vuelta a la oficina de Dj School. Leo no se la puede creer. Lo había entrevistado para el sitio Showbeats el año 2013 cuando vino al festival sudamericano de hip hop Chile Venezuela. Le pidió a Atenea que confirmara si la terrible noticia era verdad. Ella tenía contacto por whatsapp con Carlos y Tyrone. Por supuesto ninguno de los dos contestó. Se contactó con amigos en común. Era cierto.

Habla Dj Atenea: «Lo conocí el 2013 en una tocata donde coincidimos y nos hicimos amigos. Tuvimos muy buena onda, carreteamos juntos. Él me comentó que quería irse a vivir a Europa y dedicarse a ser mesero, vivía lo que estaba viviendo, se podría decir que estaba contento con su éxito, pero desapegado».

En una entrevista que Canserbero dio luego de lanzar su disco Muerte (2012), le preguntaron sus próximos planes. Entonces dijo: «Todo lo que venga de ahora en adelante es tiempo extra. Siento que con estos dos discos ya hice lo que tenía que hacer».

A continuación, la historia de la última gira por Chile— junto a Carlos Molnar y Natalia Améstica— de Tyrone González, un joven rapero que escribió con amargura y brutal honestidad de amor, rabia, pena, locura, violencia, Dios y Satán. Pero por sobre todo de un poeta maldito con la capacidad de rimar de la muerte desde la vida. Y de la vida desde la muerte.

canserbero

 
II. Valparaíso.

Domingo 7 de diciembre. 2014

La llegada a Chile del Canserbero fue accidentada. La parada anterior de su tour había sido Argentina y había perdido el avión para cruzar a tiempo la cordillera hasta acá. Llegó a Santiago atrasado para la primera fecha de su gira, que era en el club Trafón en la Avenida Francia, de Valparaíso.

Cuenta Rodrigo Ibacache, productor de la productora Candela, a cargo del show, que Canserbero apenas se bajó del avión envió por su celular un saludo a las setecientas personas que lo esperaban impacientes, disculpándose por el retraso. Ibacache proyectó el video a los asistentes. Luego, como la ruta 68 estaba cerrada por el peregrinaje religioso a Lo Vásquez, viajó a toda velocidad por el camino de La Calera. Llegó dos horas y media tarde.

Ibacache recuerda que además de las presentaciones de Cevladé, Basek, Soldir & Samo, Masquia, Sinfreno y Vol Society, tuvo que subir al escenario a seis raperos que andaban con sus bases para mantener prendido y en calma al público. Hasta que llegó.

«Venía cansado, pero piola. Me contó que venía de no parar de estar tocando más semanas de las que recordaba. Llegó directo a cantar, y lo hizo durante una hora y media».

Recuerda el productor que estuvo tomándose unos apurados cortos de ron con él antes de que el venezolano se subiera a rapear. «Eso fue lo único que pidió. Una botella de ron para tener en el escenario».

Antes de interpretar “Jeremias 17:5” el Canserbero caminó de lado a lado por el escenario repitiendo:

«Todo lo que canto es pura mierda / Todo lo que canto es pura mierda»:

Después de tocar, junto a Carlos Molnar y Natalia Améstica, se fueron al hotel. A la mañana siguiente debían viajar 2018 kilómetros hasta Arica.

Guillermo, del centro cultural El Trafón, solo lo vio a la pasada. Dice que lo encontró «un poco esquivo. Medio ido».

Un par de semanas después, Cevladé le dedicaría una carta que publicó en su Facebook.

 
III. Arica.

Martes 9 Diciembre. 2014

Además del sol, el hip-hop en Arica pega fuerte. Además, su hija de 19 años es fanática de Canserbero. Esas fueron las dos razones para que Cristián Rodriguez, de la productora Crisal decidiera mover todos los hilos posibles para llevarlo hasta allá.

«Llegó cuatro días antes de la tocata. Así que nos preocupamos harto de tenerle panoramas y actividades. Además de hacer entrevistas para la tele y la radio le hicimos un tour por el Valle de Azapa y el de Lluta».

En un momento, Carlos Molnar, al que Cristián más que su manager percibió como un hermano mayor, como una figura paterna, lo tomó y le explicó que si al Can le caías bien, todo iba a estar bien. Pero que si no, no tanto. «Me explicó que no era de conversar mucho, para que no me sintiera ofendido por si acaso».

Sin embargo, entre Cristián y el Can surgió lo que el productor define sencillamente como «buena química». Dice que alojaron al rapero junto a Carlos y Natalia en un hotel frente al mar y que eso le había fascinado. Que le encantó el clima de Arica. Que salieron todos los días a cenar. Que el muchacho no era casi para nada como le había advertido Carlos. «Había ratos en que quería estar solo en su pieza, que se volvía bastante introvertido. Nada más. Lo otro es que era bien específico respecto a qué quería cenar cada noche. Nada extravagante, pero sí específico», dice Rodriguez.

Y nada de carrete. «Después de comer, máximo a las 1 ó 2 de la mañana, se iba al sobre. Se veía medio sofocado por las noches, pero yo lo atribuía al cansancio. Por eso Carlos y Natalia se preocupaban mucho de que comiera bien y que descansara», recuerda.

La noche de su tocata, Cristián en agradecimiento y de parte de la producción, le regaló una polera, un gorro y una bufanda de San Marcos de Arica. Luego del show, el artista se estaba sacando fotos con los fanáticos que habían pagado la entrada Vip. Pero en un momento le dijo al productor que quería sacarse fotos con todos. «Así que tuve que abrir la puerta y dejar pasar a todo el mundo. Se sacó como 400 fotos. Estaba contento. Me dijo que se sentía como no se sentía hace mucho tiempo, como en casa. Carlos me dijo que eso no se lo había dicho nunca a nadie».

Al otro día el Canserbero viajó 717 kilómetros hasta Antofagasta.

Rodríguez analiza sus recuerdos del Canserbero a la luz —o a la sombra— de los hechos: «Cuando mi hija, destrozada, me contó lo que había pasado, no lo podía creer. Son cosas que no son fáciles de comprender. Uno lo ve con cierta distancia y puede tener mil hipótesis. Me acordé del “Mumo” Tupper, que teniéndolo prácticamente todo, algo simplemente le gatilló mal. Supongo que estaba atacado internamente… depresivo… pero que terminara además asesinando a su amigo a puñaladas… chucha… se le rayó la película y dejó la tremenda cagá. Pero no sé, había que estar en los zapatos del hombre para saber».

Hoy, Cristián dice estar conmocionado:

«Mi socia ha llorado harto. Escuchamos sus letras y en el fondo ahí estaba diciendo mucho de cómo realmente se sentía. Yo trato de consolarla a ella y a mi hija diciéndoles que tuvimos la suerte de conocerlo y de disfrutar de su excelente show. Que lo hicimos sentir en casa. Me quedo con el recuerdo de una excelente persona, un tanto extraña, pero una excelente persona, y como artista, de un maestro. Y que su procesión interna se la llevó él».

 
IV. Antofagasta.

Sábado 13 de Diciembre. 2014

Allá, en el Club Rock and Soccer, con las entradas para el concierto agotadas, Canserbero compartió escenario con el rapero Sergio Sánchez, más conocido como Omega el CTM. Recuerda la fecha así:

«Se veía cambiado desde la vez anterior que vino. Era un tipo raro, tenía como varias personalidades. Esta última vino con Carlos, bajista de Zion TPL su amigo, con su esposa Natalia, ellos lo cuidaban como si fuera un hijo o hermano. Me comentaron que las personalidades de Can eran porque era un chico especial y diferente. Aunque no sé a que se hayan referido, ya todos saben el desenlace. La última vez que hablé con Carlos fue el día anterior a su muerte, estábamos cerrando unas fechas para Godlevel Fest y en regiones de Chile. Me comentó que Canserbero iba a ir a su casa ese día. Después de eso pasó lo que ya todos saben. Carlos apuñalado. El Can se suicida. Es todo muy raro, la verdad yo no entiendo nada. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Lo que es yo, no me calza nada. Solo lamento mucho lo que pasó. No me queda nada más que hacer».

 
V. Santiago.

14 de diciembre. 2014. Santiago.

Mil y pico kilómetros de viaje después, Canserbero dio su último concierto en Chile, en la discoteque Tsunami.

Tyrone “Chamo” González, el Canserbero dejó un legado de cinco discos: Índigos,Can+Zoo (2007), Nuestra doctrina no es un dogma, es una guía para la acción (2008), Vida (2010), Muerte (2012), y Apa y Can (2013, junto al rapero Apache). Además de muchísimas colaboraciones (una de las últimas, con Mala Rodríguez).

Habla Dj Atenea:

«El 2103 estuvo en mi casa y conoció a mi hija. Cuando lo vi jugando con ella como que le saqué un poco el rollo (Atenea además de DJ es sicóloga) y se notaba que era una persona en extremo real, una buena persona, pero no era alguien con un apego muy grande por la vida. En ese sentido, de cierta forma se podía quizá esperar, más o menos, lo que pasó. En muchas de sus canciones él rapeaba contra sí mismo, como si fuese dos personas. Debe haber sufrido mucho. Hay casos en que la mente no se puede controlar, y yo creo que nadie tiene el derecho a juzgarlo. Él me regaló sus discos Vida y Muerte y esta semana los he estado escuchando, me da mucha pena y nervio, trato de no pensar mucho en lo que pasó».

«Quiero bastante ron en el día de mi velorio y que repitan fuerte: ¡Huye que te coge la muerte!».
-Canserbero – “C’est la Mort”.

Réquiem para un rapero maldito: Canserbero

Sobre el autor:

Luc Gajardo (@luco)

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