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Sobre el Nobel de Literatura de Bob Dylan

por · Octubre de 2016

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1.
Me acaba de llamar un periodista de la USACH por el premio Nobel a Bob Dylan, porque lo habían contactado de la televisión para saber si algún académico podría dar una opinión sobre el premio Nobel a Bob Dylan. Le dije que encantado hablaba, pero que el problema es que conozco muy poco de él y lo que conozco me da una lata profunda, así es que no tendría nada relevante que decir. Además, no me gusta hablar mal de la gente. Las circunstancias, sin embargo, me obligan a realizar esta declaración. No emitiré más opiniones ni responderé otras consultas o comentarios, pues a partir de ahora me concentraré para el concierto de los Pet Shop Boys esta noche.

2.
En este día tan solemne, saludo con especial afecto a mis amigos fans de Bob Dylan, que a esta hora deben estar muy alegres. Yo también estaría muy alegre si premiaran a alguien que me gusta.

3.
La única vez que escribí algo sobre Bob Dylan fue esto: «Mis amigos escritores creen que para ser serios tienen que escuchar a músicos serios como Bob Dylan o Lou Reed».

4.
Varias veces nos pasó, junto a mi adorada Marcela, que íbamos en el auto escuchando una canción que no conocíamos en la radio y dijimos «qué aburrida». Luego el locutor decía: «Acabamos de escuchar a Bob Dylan…».

5.
Mi canción favorita de Bob Dylan, y la única que he cantado y tocado, es “Sabemos que vendrás”, la versión para misa de “Blowin’ in the wind”.

6.
Lo que de verdad me gustó sobre Bob Dylan fue la película I’m Not There, que no sé si le gusta a sus fans. Cate Blanchett me gusta mucho más como Bob Dylan que Bob Dylan.

7.
Ya he leído muchas opiniones respecto a la importancia de premiar a un cantautor con un premio de literatura. Concuerdo en que resulta interesante desde un punto de vista de la separación tan estrecha entre distintas artes, porque significa que, al menos desde ese espacio tan institucional, se reconoce que el soporte de la literatura puede ser distinto del libro. Pero no se trata de una ruptura del canon, sino más bien del reconocimiento a una tradición, la de la canción o de la poesía entrelazada con la música, que tiene una trayectoria mucho más larga que la de la poesía impresa. En rigor, entonces, podríamos decir que la Academia Sueca al fin se está volviendo conservadora, que es lo que uno espera de ella.

8.
No sé si tiene mucho sentido o importancia llamar «poeta» a Bob Dylan, o Leonard Cohen, por ejemplo, para tratar distinguirlos respecto de otros a quienes se llama despectivamente «letristas». Eso solo significa, como ya dije, que se tiene una visión muy limitada de la poesía y, a la vez, bastante errada de la relación entre palabras y música dentro de esa práctica. En una canción (o en una ópera, o en cualquier otra de sus combinaciones), la valoración del texto no debería reducirse solo a lo que «dice», sino al modo en que interactúa con la estructura de la composición. Un «yeah yeah yeah» no es necesariamente un relleno, sino que puede ser parte fundamental de una canción. Todo esto me parece una obviedad, pero creo que resulta necesario indicarlo.

9.
Dicho de otro modo: no encuentro que sea un piropo que a Bob Dylan, ni a nadie, le digan poeta.

Sobre el Nobel de Literatura de Bob Dylan

Sobre el autor:

Felipe Cussen (@felipecussen) es investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la USACH y co-autor de Mil versos chilenos y Opinología, entre otras publicaciones.

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