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Un equipo de música del tamaño de un frigobar

por · Marzo de 2016

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Mi vecino del piso de abajo tiene un bebé que llora pero que nadie ha escuchado nunca. Esto lo sé porque una noche de verano, mientras jugábamos Rock Band 4 con mis amigos, vino a decírmelo hasta la puerta: «Esto no es una parcela, yo también fui joven pero no sé qué cosas haces porque abajo se escucha un ruido fuerte y mi bebé se despierta y llora». Obligados a apagar la batería de juguete, empezamos a repetir siempre la misma letra: «Esto no es una parceeelaaa», «yo también fui joooven» y «no despiertes a mi bebéee» se tomaron los coros de cada canción que gritamos probablemente con algo de bebida en la cabeza. Nada muy orgulloso de contar. El resultado de esa noche: nunca más ocupamos la batería, nunca más vinieron mis amigos y, lo que me parece positivo, nunca más supe de mi vecino.

Todo eso recordaba cuando me ofrecieron reseñar el nuevo Sony GT5D, un equipo de música del tamaño de un pequeño refrigerador: una verdadera fábrica de sonidos de 73 centímetros de alto y 30 kilos.

Qué pensará mi vecino al escuchar 2400 Watts de potencia sobre su cabeza, realmente no lo sé. Pero veamos qué pasa si está entre tus planes un equipo de audio profesional y vives como yo en un pequeño monoambiente rodeado de vecinos y sus bebés.

Manos a la obra.

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(Un paréntesis.

Hace unos años, cuando hice unos reemplazos veraniegos en El Mostrador, contaban la leyenda de un televisor del tamaño de una muralla que había llegado para ser reseñado y nunca lo habían ido a retirar. Seguía ahí, como un objeto perdido y futurista. Pensaba —y sigo pensando— que si uno pide algo particularmente aparatoso y grande para reseñar, y después aparece algo que va a ser leído y no tan olvidado, podría ocurrir la misma ley física: la ley del canje. Digamos que su fórmula es peso y masa más gravedad, dividido por horas-de-escritura y multiplicado por número de visitas y lecturas, igual bingo.)

Si alguna vez han instalado un refrigerador, manipular la caja del Sony GT5D y comenzar a desembalar es más o menos parecido. Ahora, una vez abierta, todo es fácil y amable como una canción de Justin Bieber. Lo primero es que hay dos parlantes con forma de baguette, para los sonidos medios y altos, y una bocina central (que probablemente pesa los 30 kilos) con los bajos y un sistema de luces para llegar y animar una fiesta. De hecho, creo que este equipo está pensado para eso, para dar fiestas: tiene dos entradas de micrófonos, auxiliares y luces (¡sí, luces!), y lee hasta dos USB y un CD/DVD. Como además cuenta con ruedas, llevarlo a cualquier lado es tan fácil como respirar. Y eso no es todo: detrás de la bocina más grande hay una especie de atril retractil donde se pueden colgar los parlantes con forma de baguette, dando vida a un coqueto Duchamp tecnológico.

Otro asunto interesante es instalar en tu teléfono la aplicación SongPal y controlar el equipo vía Bluetooth. En las pruebas con iPhone resultó adictivo tocar bocinas de reguetón y marcar bombos muy bajos y bien house con el dedo índice. Pero claro, también se pueden escuchar las canciones desde tu celular (Música, Apple Music, Spotify, Youtube, Winamp), ecualizar la salida del sonido o elegir el color de las luces led del equipo (¡luces!).

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(Otro paréntesis.

Si eres una de las fortunas que aparecen en Forbes y tienes dos o más equipos Sony GT5D: ¡puedes sincronizarlos y tocar tu música desde un solo celular! Aunque, en realidad, con uno quedas más que bien equipado.)

Para los DJ con problemas de hiperactividad, el equipo tiene efectos incorporados como «flanger» o «isolator», que permite aislar voces y hablar entre las canciones como Diplo o Facundo Cabral, o cambiar las letras como hicimos con mis amigos.

Ahora, si a tus amigos les gusta cantar tanto o más que a los míos, y lo hacen mal, tanto o más que los míos, Sony GT5D tiene efectos de «echo» y «voice fader» para no afectar el autoestima de nadie.

Para probar el equipo, quemé el Purpose de Justin Bieber en un CD y escuché “Sorry” a toda la capacidad del volumen. La experiencia es parecida a la sala de ensayo de una banda profesional: cada instrumento suena en su lugar, el cuerpo vibra y salta como una micro atravesando la Gran Avenida y sus luces ensucian el ambiente de una manera casual y desinteresada.

¡Mi vecino! Estaba preparado para decir «is it too late now to say sorry» pero, para mi sorpresa, no sonó el citófono ni nadie tocó el timbre. (Puede ser porque “Sorry” es la canción del verano. Puede ser porque Purpose es el mejor disco de Bieber. O porque no había nadie. Realmente no lo sé.) Así que prueba parcialmente superada.

Entonces, veamos. Hasta ahora el equipo cumple con tocar música desde el celular a través de Bluetooth, un computador conectado por la entrada auxiliar, un pendrive o un disco. No es invasivo si vives en un departamento. Pero ¡sorpresa! todavía hay más.

Todos sabemos que cualquier equipo de música con entrada auxiliar, independiente del tamaño y capacidad, se puede conectar a un televisor y darle más vida al sonido. Por ejemplo, poniendo los parlantes a la altura de la cabeza. La gracia del Sony GT5D es que amplifica los eventos deportivos y no solo elimina la voz de los molestos y aburridos comentaristas deportivos, sino que realza los sonidos ambientales, por ejemplo, de un estadio. ¡Los penales de la Copa América 2015 con Argentina nunca fueron tan emocionantes! ¡O los lanzamientos de sillas de la Copa Davis con Argentina en el 2000!

Ahora, si no quieres ver eventos deportivos ni dar fiestas, los parlantes con forma de baguette ofrecen otras posiciones —recostados o de pie— para jugar con la ubicación de tu televisor. Y un modo de «virtual surround» para alcanzar el diseño sonoro de la sala de cine de Quentin Tarantino (nunca he estado ahí pero suena como un pequeño y moderno cine). Entonces el Sony GT5D se transforma en un equipo de cine en casa, para ver cualquier película de Ricardo Darín, con un sistema de bajos que aportan cuerpo y sustancia al sonido. Para no sonar como catálogo del retail, mejor lo explico así: son esas vibraciones que te mueven las tripas como en el plano secuencia de la primera temporada de True Detective. Como cuando aparece el T-Rex en Jurassic Park. Como cuando cae una vaca desde el cielo en Un cuento chino. Como cuando empezó el concierto de Rage Against the Machine en Santiago con “Testify”.

Miren cómo luce en la vida real, en este video preparado por la gente de Sony Rusia. Me interesa que lean las características (lo último puede ser mentira):

Lo mejor: recostar los parlantes con forma de baguette (el sonido te encierra como en una sala de cine) y la sencilla y adictiva aplicación SongPal para controlarlo todo sin apretar nada.

Desventajas: el precio todavía está alto y no se puede poner nada encima del equipo porque justo ahí van los controles (una lástima: era la altura ideal para improvisar un almuerzo).

A nadie le importa: incluye sintonizador de radio AM y FM.

Dónde lo consigo en Chile: acá.

Eso es todo por hoy. Sinceramente espero que se olviden del parlante, gente de Sony. Nos leemos en una próxima reseña.

Un equipo de música del tamaño de un frigobar

Sobre el autor:

Alejandro Jofré (@rebobinars) es periodista y editor de paniko.cl.

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